El París Saint-Germain que supo reunir a un tridente de ataque temible, empezó a desintegrarse: la intempestiva salida de Lionel Messi al Inter de Miami resquebrajó un proyecto que no funcionó de la mano de Christophe Galtier como entrenador y que culminó con un conflicto abierto entre el 10 y los hinchas del club capitalino. La situación de Kylian Mbappé también es compleja: el delantero pidió seguir una temporada más e irse en 2024, pero la directiva lo obligó a renovar su contrato y lo separó del plantel. Ahora, todo parece indicar que Neymar se irá.
Lo cierto es que el artillero brasileño viene de ausentarse obligadamente durante buena parte de la temporada pasada por una lesión y no formó parte del encuentro en el que el elenco galo quedó eliminado de la UEFA Champions League frente al Bayern Munich. Tras el arribo de Luis Enrique como entrenador, se especulaba con que el crack surgido en el Santos podría recuperar la titularidad y ser una de las grandes figuras, pero los jeques quieren desprenderse de él en el corto plazo.
El propio estratega español advirtió, en la conferencia de prensa previa al pleito debut en la liga francesa ante el Lorient, que el atacante no había formado parte de la última práctica con el resto de sus compañeros y que su continuidad pendía de un hilo: "No hay nadie por encima de la institución. Tengo por norma mantener en privado las conversaciones con mis jugadores. No es profesional, prefiero mantenerlo en secreto. Mis palabras dicen cosas, pero los hechos, más".
Si bien Ney tiene contrato con el cuadro parisino hasta mediados del 2025, el periodista especializado en fichajes Fabrizio Romano señaló que el presidente Nasser Al-Khelaifi ya estaría negociando la rescisión de su vínculo. Por supuesto, el PSG lo descartó de manera definitiva de cara a los compromisos que tendrá por delante y un conjunto español picó en punta para quedarse con sus servicios: se trata del Barcelona, que buscaría repatriarlo.
El artillero vería con buenos ojos retornar a Cataluña después de haberse despedido del conjunto culé allá por 2017: los recientes campeones de la Ligue One quieren venderlo antes de que finalice el mercado de pases, pero incluso podría despedirse de la Ciudad de la Luz como agente libre. Los culés ya dieron el OK a su contratación y solo haría falta acordar los detalles contractuales vinculados a lo económico, ya que los blaugranas atraviesan una complicada coyuntura financiera.
Curiosamente, uno de los que no estaría del todo conforme con la llegada del jugador de 31 años sería el propio Xavi, que fue compañero de Neymar y que hoy se desempeña como orientador del Barsa: su pasado de rebelde conspira contra el orden en el vestuario que pregona el DT. De todas formas, aún es necesario que el atacante tome una decisión con respecto a su lazo con el elenco francés: le exigieron que perdone el sueldo que le correspondería por los tres años restantes y un bonus que pactó con Qatar. ¿Se dará?
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