El 10 ingresó a los diez minutos del complemento, fue la figura de su equipo y clavó un tanto de antología.
Después de varios días repletos de expectativa, Lionel Messi realizó su primera presentación vistiendo la camiseta del Inter de Miami: fue frente al Cruz Azul mexicano, por la Leagues Cup y en un marco ideal. Ocurre que el 10, que debutó a los 54' del encuentro, hizo estallar a las 21.000 almas que se acercaron al DRV PNK Stadium. Al astro rosarino, para colmo, le tocó ingresar cuando el pleito ya estaba 1-0 a favor de su equipo.
Tanto el crack ex Barcelona como Sergio Busquets aguardaron en el banco de los suplentes e irrumpieron en cancha casi al mismo tiempo. El capitán de la Selección Argentina se mostró comprometido desde la primera mitad: celebró con grito y todo el tanto de Robert Taylor que abrió el marcador y que generó que los fuegos artificiales se desataran para enmarcar un momento icónico.
Cuando la Pulga empezó a entrar más en juego y comenzó a formar parte de la construcción colectiva, situado sobre el costado derecho, la Máquina Cementera golpeó: luego de una desatención defensiva, Uriel Antuna cruzó su remate y convirtió la igualdad. Leo, de todos modos, estaba enchufado: en la siguiente acción, dejó en el camino a un defensor y abrió para DeAndre Yedlin, que no pudo culminar una de las iniciativas más interesantes de los norteamericanos.
A los 76', Messi puso su técnica a relucir en un contraataque: el campeón del mundo asistió al espacio a Josef Martínez, que quedó mano a mano con el arquero pero que se quedó sin ángulo para definir. Finalmente, el pase atrás no encontró a ningún compañero y la jugada quedó trunca. El 10 ofició de lanzador en varias oportunidades, un rol similar al que le tocó ocupar en las últimas temporadas en el PSG.
Más allá de la inventiva del ídolo culé, el elenco azteca fue superior y pudo haberse puesto en ventaja en varios pasajes del compromiso. La gran mayoría de aproximaciones del conjunto apadrinado por David Beckham lo tuvieron al astro como bandera: en la primera de ellas, le delegó el balón con la meta vacía al delantero venezolano, pero el tanto fue invalidado por posición adelantada. Ya en el epílogo del pleito, la leyenda también tuvo su chance, pero el offside le ahogó el grito.
Por supuesto, como no podía ser menos, Leo debió frotar la lámpara para darle los tres puntos a su flamante equipo: a los 94', cuando parecía que el pleito acababa en empate, generó una falta y ejecutó un tiro libre perfecto para colocar el 2-1. En Barcelona, en París o en Estados Unidos, la magia del mejor jugador del mundo encandila a todos los fanáticos. Un inicio ideal para una nueva etapa que promete ser inolvidable.
Nota en desarrollo.
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