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La Mañana rugbier

El rugbier con ELA que volvió a jugar unos segundos para despedirse y emocionó a todo el estadio

Compañeros, rivales y leyendas del club lo acompañaron en la última entrada a la cancha. Las conmovedoras imágenes del deportista de tan solo 31 años.

El rugbier diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), volvió a una cancha solos para disputar simbólicamente el partido número 100 y despedirse ante más de 40.000 personas. Su aparición fue muy emotiva y las imágenes comenzaron a recorrer las redes sociales.

El australiano Jai Arrow había hecho su última aparición con los South Sydney Rabbitohs en el Allianz Stadium de Sidney. En aquel momento ingresó junto con sus compañeros, recibió el saludo de los rivales y fue reemplazado segundos después del comienzo para no exponerse a las exigencias físicas del juego.

Arrow había anunciado su retiro en mayo, cuando recibió el duro diagnóstico de su enfermedad que va avanzando, deteriorando su cuerpo.

En ese momento llevaba 98 encuentros con el club y parecía imposible que alcanzara los 100. Sin embargo, la liga australiana modificó excepcionalmente su reglamento para permitirle participar de dos partidos más.

El permiso especial para alcanzar los 100 partidos

Jai Arrow tiene 31 años y una extensa carrera en la National Rugby League de Australia. Antes de llegar a South Sydney en 2021, jugó para Brisbane Broncos y Gold Coast Titans. También representó a Queensland en la serie State of Origin.

El rugbier Jai Arrow contiene la emoción durante su partido número 100 y última presentación con los South Sydney Rabbitohs. (Foto: Dan Himbrechts/AAP)

El rugbier Jai Arrow contiene la emoción durante su partido número 100 y última presentación con los South Sydney Rabbitohs. (Foto: Dan Himbrechts/AAP)

En la temporada 2025 fue elegido como el mejor jugador de los Rabbitohs. Disputó los 25 partidos del equipo y se convirtió en una de sus principales figuras dentro y fuera de la cancha.

Meses después comenzó a sentir los síntomas que llevaron al diagnóstico de ELA, una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas responsables de controlar los movimientos. Arrow decidió retirarse para concentrarse en su tratamiento y en su familia.

Para entonces acumulaba 178 partidos en la NRL, 98 de ellos con South Sydney. El club pidió una excepción y la organización autorizó su incorporación como jugador adicional en los dos últimos encuentros de la fase regular. El acuerdo establecía que Arrow podría vestirse con sus compañeros, encabezar la salida y permanecer en el banco. Debía ser reemplazado inmediatamente después del saque inicial y no podía participar de las acciones del partido.

Su aparición número 99 se dio el 29 de agosto ante los Gold Coast Titans. Una semana más tarde llegó la despedida definitiva frente a Sydney Roosters.

La despedida de Jai Arrow ante 40.000 personas

Arrow salió al campo del Allianz Stadium acompañado por sus compañeros y rodeado por antiguos jugadores de los Rabbitohs. El público se puso de pie mientras sonaban “Stand By Me” y “You’ll Never Walk Alone”. En las tribunas estaban su esposa Berina y su hija Ayla, de un año.

El jugador caminó lentamente hacia el centro del campo, abrazó al entrenador Wayne Bennett y recibió el saludo de los rugbiers de ambos equipos.

La histórica rivalidad entre South Sydney y Sydney Roosters quedó momentáneamente a un lado. Compañeros, adversarios y exjugadores formaron un pasillo para recibirlo. “No temo lo que tenga que venir, lucharé hasta la muerte”, expresó Arrow durante la jornada.

El partido comenzó con el rugbier dentro de la cancha, aunque fue sustituido pocos segundos después. De esa manera alcanzó oficialmente los 100 encuentros con los Rabbitohs y los 180 en la liga australiana. South Sydney ganó 50-20 y consiguió la clasificación a la instancia eliminatoria. Al finalizar, Arrow recibió simbólicamente el reconocimiento como jugador del partido y participó de los festejos con el plantel.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, también estuvo presente. Después del encuentro sostuvo que no había quedado “un solo ojo seco” entre las más de 40.000 personas que participaron del homenaje.

La decisión de enfrentar la enfermedad junto a su familia

Arrow comunicó su diagnóstico acompañado por el entrenador Wayne Bennett. Debido al avance de los síntomas y a la emoción, el jugador no pudo hablar durante la conferencia y el director ejecutivo del club leyó un mensaje en su nombre. Allí prometió luchar todo lo posible por Berina y Ayla.

La pareja se casó después de conocer la enfermedad y desde entonces atravesó públicamente los primeros meses del tratamiento.

Desde que anunció su retiro, clubes y deportistas australianos impulsaron distintas campañas para acompañarlo y difundir información sobre la enfermedad de la neurona motora. South Sydney llegó a utilizar una camiseta blanca sin patrocinadores, con el apellido Arrow como único mensaje.

El club organizará el 22 de septiembre una cena de homenaje para recaudar fondos destinados al jugador y su familia. Su despedida deportiva ya tuvo lugar: fueron apenas unos segundos en la cancha, pero suficientes para alcanzar el partido que parecía haber quedado fuera de su alcance.

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