Y el chico que salió del modesto barrio zapalino tocó el cielo con las manos. Marcos Javier Acuña se convirtió en el primer jugador neuquino en consagrarse campeón del Mundo a nivel selección mayor con la celeste y blanca. Y el Huevo no fue un actor de reparto sino que resultó una pieza clave del equipo durante el torneo.
Quienes conocen su historia, saben que todos le cuesta el doble. Por eso no sorprendió el sobresalto que vivió en la previa al partido definitorio, cuando se anunciaba que iba a ser titular pero por cuestiones físicas quedó en el banco.
Claro que el fútbol da revancha. Y el Huevo entró en el segundo tiempo y jugó hasta el final, con intervenciones destacada y su empuje de siempre.
Y LM Neuquén, con Sofi Frugoni y Omar Novoa a la cabeza, estuvo en el lugar de los hechos. Y se emocionó junto a su familia, en su casa de toda la vida. Y basta de palabras. Te mostramos lo que se vivió en ese lugar. Gracias Dios, gracias Huevo, gracias selección...
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