El defensor de River fue víctima de una fuerte infracción, pero el árbitro Nicolás Ramírez solo le sacó amarilla al jugador de la lepra mendocina.
El partido entre River e Independiente Rivadavia dejó una nueva polémica arbitral. José Florentín fue amonestado por una fuerte entrada sobre Lucas Martínez Quarta, aunque la infracción generó reclamos porque el volante impactó con los tapones sobre la rodilla del defensor y estuvo muy cerca de recibir la tarjeta roja.
La similitud entre la patada de Florentín y la de Flores
La jugada tomó todavía más relevancia porque el ex jugador de Vélez ya estaba amonestado, por lo que una segunda amarilla hubiera significado su expulsión. Nicolás Ramírez cobró la infracción pero decidió no volver a mostrarle la tarjeta, mientras que desde el VAR, a cargo de Hernán Mastrángelo, tampoco llamaron al árbitro para que revisara la acción.
La situación recordó inmediatamente a una polémica reciente del fútbol argentino: el planchazo de Leonel Flores sobre Sasha Marcich en Boca-Lanús. En aquella oportunidad, Pablo Dóvalo también mostró solamente amarilla y Germán Delfino, desde el VAR, respaldó la decisión. El responsable de la cabina calificó luego la acción como una “jugada gris”.
River arrancó mejor y ganaba con gol de Montiel
En el Monumental, la entrada del volante volvió a instalar el debate sobre el límite entre una infracción merecedora de amonestación y una acción que puede considerarse de juego brusco grave. La similitud con la falta de Flores estuvo especialmente en la zona de impacto y en la intensidad de la entrada, aunque en este caso el árbitro ya tenía al futbolista mendocino condicionado por una amarilla previa.
Más allá de esa controversia, la Banda había mostrado una versión más ambiciosa que durante el ciclo del Chacho Coudet. El equipo de Leonardo Ponzio buscó manejar la pelota y tuvo algunas aproximaciones, aunque le faltó profundidad: Sebastián Driussi cabeceó desviado y Nicolás Otamendi también probó por arriba, mientras que la Lepra amenazó de contra y con un tiro libre de Álex Arce.
La apertura del marcador llegó a los 29 minutos, cuando Ángel Correa ingresó al área y recibió un pisotón de Leonard Costa que Ramírez sancionó con penal. Gonzalo Montiel se hizo cargo de la ejecución y definió al medio para poner el 1-0.
River levantó y le ganó bien a Independiente Rivadavia
El complemento inició con un susto para el local, que necesitó de Beltrán para mantener su arco en cero: el golero le ganó el mano a mano a Fabrizio Sartori, que disparó al medio. Sin embargo, River se despertó rápido. Tras una linda jugada a puro potrero entre Correa y Almada, el ex Atlanta United obligó a Bolcato a estirarse y Tomás Galván apareció en el rebote para sellar el 2-0.
Esa simpleza que los de Núñez habían mostrado a la hora de trasladar y tocar se perdió apenas la Lepra recuperó el balón. Con algunas modificaciones, los mendocinos refrescaron sus ataques y el arquero millonario tuvo que interceder para evitar el tanto de Álex Arce. En su segunda oportunidad, el delantero paraguayo no perdonó: cabezazo y adentro. Encima, en la siguiente acción, Sequeira reventó el travesaño.
El anfitrión estaba para el cachetazo y también tuvo la suya Fernández, que no llegó cómodo a quedar de frente con el arquero. Pero la jerarquía individual lo pudo todo: entró Lucas Beltrán y quedó involucrado en una gran jugada con pared incluida con Almada. Galván, que surgía por detrás, arqueó el cuerpo en la medialuna y sacó un sablazo que se colgó del ángulo. Delirio total en el Monumental.
Con el triunfo, trabajado pero contundente, el local alcanzó el séptimo lugar en la tabla anual y se sostiene en puestos de clasificación a la Copa Sudamericana. Además, acumula 10 unidades en su grupo, con los mismos puntos que Atlético Tucumán -el último que accede a los playoff del Torneo Clausura-, aunque con menor diferencia de gol. Por el momento, cosechó su segunda victoria consecutiva y, de la mano de uno de sus ídolos, experimenta una levantada que ilusiona.
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