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La Mañana Mariano Sánchez

Mariano Sánchez, un entrenador todoterreno con el básquet en la sangre

Trabajó con Scola, Manu y Campazzo, entre otros monstruos. Estuvo esta semana en Neuquén trabajando con las formativas de Independiente y charló con LM.

Mariano Sánchez transmite intensidad en cada movimiento dentro del campo de juego y en cada respuesta de la entrevista que le dio a LM Neuquén en su paso por la cancha de Independiente. El entrenador personal, especialista en técnica individual de básquet, estuvo esta semana en la región, compartiendo su conocimiento con los chicos y chicas de las inferiores del Rojo.

La historia de Mariano es única y su vínculo con el deporte de la naranja es notable. Hijo del reconocido Oscar "Huevo" Sánchez, este marplatense de apenas 34 años ya vivió lo que muchos entrenadores no llegan siquiera a ver. Después de capacitarse por todo el mundo, trabajó con nombres gigantes de la talla de Luis Scola, Emanuel Ginóbili y Facundo Campazzo, que lo convocaron para mejorar desde lo individual.

"Luis me emocionó": la experiencia con Scola

En la previa del Mundial de China 2019, donde Luis Scola mostró su mejor versión a los 39 años, Mariano viajó al campo que tiene Luifa y fueron tres meses de muchas vivencias. "El trabajo más difícil fue Luifa, porque era un jugador exigente al mango. Es increíble que acumule tantos detalles para corregir de una semana a la otra. La primera semana me pidió que lo defienda para más resistencia, a la otra me pidió un trabajo en transición, después contrataque. Eran un montón de cosas", contó.

Sánchez explicó que buscó desafiar al entonces capitán de la selección, por lo que el desafío fue mutuo. "Yo quería un cambio para él. Le pedí un mes y medio para tocar temas físicos para técnica y el sistema de trabajo de pies para agotarlo hasta el límite de su mejor nivel en control de cuerpo y manejo". Eso se notó cuando Scola anotó un par de dobles corriendo la cancha como si tuviera 20 años menos. Detrás de esas jugadas, estuvo el entrenamiento previo.

"Luifa me emocionaba cuando se esforzaba. Me quebraba por dentro, porque pensaba que con algo tan simple como una pelota, se está esforzando al mango. Ya tiene un campo, un avión, 10 años en la NBA, está hecho económicamente. Y sin embargo quería llevar adelante al equipo al Mundial", confesó el entrenador y agregó: "Trabajaba tres horas y después iba a tirar cansado. Nadie le decía 'hasta acá llegamos', él quería poner el límite al final de la práctica, pero era consciente porque sabía que necesitaba entrenar. Te emocionaba y él no quería que lo feliciten, quería pasar al siguiente nivel".

Las palabras de Mariano lo pintan a uno de los mejores deportistas de la historia del país de cuerpo entero: "Luifa es muy metodológico. Siempre busca lo que no puede lograr. A veces hay que pincharse, no es solamente entrenar y estar en forma. Es ir más allá".

Manu, Luifa y la Generación Dorada

Muchos se quedan con el talento de la Generación Dorada que ganó Juegos Olímpicos 2004, logró varios títulos y puso a Argentina en el máximo nivel del básquet Mundial.

Sin embargo, hubo un trabajo individual y colectivo que hizo posible el éxito y Mariano lo destaca así: "Veo que la Generación Dorada tenía una tremenda disciplina. Obviamente que hay egos porque cada uno quiere ser el mejor, pero eso llevó a que cuando se unieron fueran potencia. Creo que fue una escuela tremenda".

Además relató que tiene relación con Alejandro Montecchia en los campus que brindan junto al Huevo. "Soy cercano al Puma Montecchia y para mi es un ídolo, entrenaba extra. Le preguntás lo que quieras y el tipo te va a responder. A Manu lo vi insultarse cuando erraba triples, lo vi correr solo cuando hacía frío, lo vi querer entrenar con una pelota vieja porque él no quería molestar. Son tipos con una ambición diferente", describió.

Cómo lo vive

Trabajar con personas de tanto impacto en lo suyo a nivel mundial es groso, pero Mariano trabaja sin pensar en eso. "En principio soy muy terrenal, me encanta mantener un vínculo cercano con jugadores y entrenadores. Me gusta que se respete el proceso de los entrenadores. Lo tomo como que tengo la posibilidad de tener mejores planes. No busco sentirme más que los demás, sino que se respete la disciplina y la ambición y que se le de el lugar a los entrenadores que se les tiene que dar. En Estados Unidos me enseñaron que los celos son para perder el tiempo", relató con convicción.

Entre varios jugadores con los que tuvo contacto, mencionó el trabajo con Tim Hardaway y lo que vivió en el "Pre-Draft" de la NBA, donde se ven a los futuros talentos de la máxima liga del planeta: "Hay que cubrir todos los sentidos. Se habla de básquet, de concepto, de jugadores. Es cuestión de estar unido y subir el nivel de entrenadores, técnicos y preparadores físicos. No basta con la competencia. Es fundamental el entrenamiento, el lenguaje corporal y que cada uno se desenvuelva en la cancha. Que sea una jugador creativo y efectivo".

Mariano Sanchez- Clinica de Basquet en Independiente (6).JPG

La disciplina, una bandera

"Lo que veo en Estados Unidos es los jugadores que se preparan para el draft es que tienen disciplina y que persisten. Se meten en la cabeza el objetivo, sufren la parte física hasta que se sienten más cómodos. No es que dicen al tercer día 'estoy cansado'. Tienen una genética diferente pero la acompañan con esfuerzo y disciplina", subrayó Sánchez.

Entre los futuros talentos a nivel profesional mencionó a Cameron Boozer, de 15 años. "Puede jugar como perimetral siendo muy alto. En el predraft le hablaban tanto de su conducta, su lenguaje corporal como de su trabajo de pies en el poste bajo. Creo que tenemos que transmitir eso en formativas", enfatizó.

Para mejorar los movimientos con la intensidad que Sánchez indica, estar bien físicamente es una condición ineludible porque si no después vienen las lesiones. "La parte física y atlética es fundamental. El físico tiene que estar preparado para reaccionar, ser elástico. No podemos empezar a trabajar lo físico a los 20 años", afirmó.

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Por qué eligió la profesión

"Decido ser entrenador porque veía que los chicos perdían la pasión de entrenar. Veía que no iban a jugar uno contra uno o solos, como hacía yo de chico. Yo me presionaba para jugar, para superarme. Me capacité en Serbia y poner todo en la cancha para los chicos, en la parte técnica y cognitiva de saber cómo lo hace el jugador. La idea es que los chicos no aprendan por aprender o de memoria, sino que sientan motivación y que aprendan. Después fue a Michigan, Miami, Barcelona y todo ese recorrido me llevó a la NBA", relató Mariano Sánchez. Una declaración que es tan resumida como contundente, porque si llegó lejos fue después de muchos años de esfuerzo, constancia y pasión, la misma que le exige a sus dirigidos.

El vínculo con Neuquén

Su amigo en la zona es Pablo Almendra, jugador de Independiente y uno de los máximos goleadores de la región a nivel Federal en los últimos años. El tirador del Rojo iba de muy chico a los campus del Huevo Sánchez. "A Pablo lo conocí como campista, usaba unas trenzas que le hacía la Roxi (Roxana Grisolia, la mamá de Almendra). Lo cruzaba ahí y de pronto me toca jugar el Federal a mi y coincidimos. Nos empezamos a llevar bárbaro, somos los dos muy competitivos, nos peleábamos y nos arreglábamos todo el tiempo. Es un pibe muy sano", dijo entre risas.

"Me había ido bien en Corrientes y cerré en Huracán de Trelew como entrenador de minibasquet y TNA, donde nos encontramos de nuevo con Pablo", y desde entonces la amistad sigue creciendo con los años, a tal punto que pasaron esta semana entrenando como vienen haciendo en las últimas temporadas. Mariano trabaja la técnica individual de su amigo con horas diarias de una práctica muy exigente cada vez que viene a la región.

Siempre con su simpleza y agradeciendo el trato, finalizó: "Acá la gente me trata espectacular. Me gusta unir, compartir, escuchar, estar con los chicos de las formativas, se sumaron algunas de las chicas del femenino también. Vine a todas las prácticas del Federal. Me llevo un montón siempre, me siento en mi casa. La familia Almendra es mi familia, son gente de básquet. Héctor (papá de Pablo y exjugador) está colaborando con el club y pretende ayudar a las formativas para que esto sea una comunidad. Y yo feliz, es básquet".

Entrevista a Mariano Sánchez

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