El caso de la joven de Rosario que se bajó de un auto atemorizada porque el taxista hablaba con otro hombre por teléfono y ella entendió que podía ser un código para secuestrarla, ganó la atención de todos cuando se dio a conocer, en el inicio de la semana. Este viernes, la fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual desestimó la denuncia por presunto intento de secuestro presentada por la joven, de 23 años. El fiscal Ramiro González Raggio justificó esa decisión "atento a que las constancias y los dichos tanto de la denunciante como del denunciado y la evidencia objetiva recabada en la investigación no presentan elementos que configuran un delito penal".
El hecho ocurrió el domingo a la noche, cuando una joven tomó un taxi y unas cuadras antes de llegar a destino se bajó de manera intempestiva presa del miedo por una conversación que el taxista mantenía con otro hombre.
Ese diálogo alertó a la joven, quien pagó el viaje y se bajó por temor a un secuestro que primero denunció en su cuenta de Instagram a través de un video y el lunes confirmó en el Centro Territorial de Denuncias.
Ante la dimensión mediática que tomó el caso, el chofer se presentó el martes en el Centro de Justicia Penal para aclarar que, en realidad, intercambiaba audios con su hijo para organizar la cena de esa noche.
La Fiscalía, según informó la Capital de Rosario, aseguró que luego del análisis de audios y pruebas presentadas de manera espontánea por el taxista decidió por desestimar la denuncia presentada por la joven estudiante de Comunicación Social.
"El fiscal ordenó desestimar la denuncia a partir de los audios aportados en presentación espontánea por el taxista denunciado, realizado el relevamiento de cámara de seguridad corroborando el trayecto del GPS del taxi, y que los dichos a los que la denunciante hace alusión como presuntos diálogos con el fin de secuestrarla correspondían a conversación del denunciado con su hijo vinculada a la organización de la cena de dicha noche", precisaron desde Fiscalía.
Presa del miedo
Sofía abordó el taxi tras reunirse con amigos para celebrar su cumpleaños. Hasta que una conversación entre el taxista y un hombre vía WhatsApp la puso en alerta, por lo que aprovechó el semáforo en rojo en una esquina y cuando el taxi se detuvo se bajó de inmediato tras pagar el viaje.
"Le dijo en un audio: quiero una pizza con esto, con lo otro; si no tenés pizza quiero un carlito con esto y lo otro y si no, una medialuna con jamón y queso, y que el queso sea así y de esta forma", había contado la joven en un historia de su cuenta de Instagram, entre lágrimas. Y añadió: "Estaba flasheando lo del caso pizzagate", en referencia a la teoría sobre una supuesta red de tráfico de personas y abuso sexual infantil.
“Subió en Italia y Pellegrini. Nos pusimos en marcha hacia la dirección que pidió. Yo iba a ir por otro lado, pero ella pidió que fuera por España. No tuve problemas y doblé por España. Yo tenía mi celular en altavoz”, contó el taxista, Gustavo, en declaraciones a la prensa ni bien salió del CJP.
"Estoy muy nervioso, es la primera vez que me pasa esto", dijo el taxista, y aseguró que el diálogo que generó desconfianza en la joven era una charla por WhatsApp con sus hijos: "Estaba hablando con mi hijo y mi hija porque en media hora iba a ir a buscar la pizza para comer juntos. Cuando le dejé a ella fui a la pizzería. Está todo registrado en el GPS".
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