Duele por una generación dorada sin corona
POR FABRICIO ABATTE / Editor Sección Deportes LMN
Duele el dolor de Mascherano anunciando, con la voz entrecortada, su retiro de la selección argentina. Duele la mirada perdida y el desconsuelo de Lio Messi. Duele el llanto de Marcos Rojo, el héroe de hace cuatro días en la agónica clasificación.
Duele por Di María que hoy fue "el Angel de la guarda" para sostener la ilusión argentina cuando el equipo de Sampaoli menos lo merecía. Duele que esta generación dorada del fútbol argentino se marche sin un título. Porque se vienen más renuncias y tiempos de cambios, se impone la renovación por los inevitables ciclos cumplidos de los históricos.
Un grupo que, más allá de los cuestionamientos y su fama de "difícil", le dio mucho a la albiceleste. Un grupo que tuvo todo para coronarse pero increíblemente no pudo cristalizarlo con un campeonato.
Perdió tres finales, una de ellas en la máxima cita, en una verdadera injustica. Este mundial significaba la última oportunidad para esta camada de figuras sin igual pero ya llegaban con el "caballo cansado" y en línea descendente en sus carreras.
Habrá que barajar y dar de nuevo sin varios de ellos. Gracias igual muchachos. Duele el alma.
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