Buenos Aires > Cuando parecía que ganaba y tomaba vuelo de una vez por todas, River recibió un duro cachetazo en Floresta, perdió 3 a 2 ante All Boys y se alejó de la cima del torneo Final. Pudo haber sido goleada en contra, aunque sobre el final también estuvo cerca del empate.
El Millonario mostró dos caras, una con mucho fútbol y gol y otra de desesperación y errores infantiles. Fue un encuentro raro porque el equipo de Ramón Díaz tuvo buenos momentos, incluso con uno menos por la expulsión infantil de Vangioni; sin embargo, en 10 minutos sufrió tres goles que podrían haber sido más. Sobre el cierre, arrinconó al local y podría haberse llevado un punto de Floresta.
El comienzo fue todo alentador para River, porque fue protagonista desde el inicio y ampliamente superior en el primer tiempo. Carbonero marcó el camino por derecha.
A los 15m, el mediocampista colombiano entró solo por su sector tras una buena habilitación de Teo, que se tiró unos metros más atrás para pivotear y cedió al vacío para la entrada del volante, quien de primera la mandó al fondo de la red. Golazo y 1 a 0.
Sin embargo, en un par de minutos lo que había edificado se derrumbó. A los 32m Maglio vio una falta dudosa de Alvarez Balanta, que poco le importó a Espinoza. El volante le dio fuerte y seco al palo del arquero para el 1 a 1. Dos minutos más tarde Vangioni vio la roja por ir con los pies hacia delante y la noche se volvió oscura para los de Ramón.
El complemento comenzó peor de lo que había terminado el primer capítulo porque en 5 minutos los de Floresta liquidaron el juego. A los 35 segundos Battión metió el centro y Tarassa, por el segundo palo, metió la cabeza para marcar el 2 a 1. Un minuto más tarde Calleri dio el golpe de gracia.
El atacante tomó un pase de espalda al arco y el delantero enganchó y sacó un remate violento para el 3 a 1 lapidario.
Con esos dos mazazos River no tuvo fuerzas ni ideas para pensar en una remontada. Sin embargo, en un córner aislado Lanzini la tiró al corazón del área y Carbonero metió un gran cabezazo para descontar e ilusionarse.
La mínina diferencia le dio vida a River, que disimuló el hombre de menos y volvió a ser el dueño del juego, sin muchas ideas y apurado. Generó peligro al arco de Cambiasso pero no pudo empatarlo.
Así, La Banda dejó pasar una buena chance de quedar como escolta en el certamen doméstico.
Se dijo
“Perdimos una chance importantísima. Le pido disculpas a la gente de River. Hay cosas que me gustaron, otras que no. Las chances en la vida las tenés que aprovechar. Si no, sufrís”. (Ramón Díaz)
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