Ángel Di María tuvo una noche increíble en Córdoba. Al igual que contra Chile en Calama, el capitán del equipo fue el jugador más desequilibrante del partido que la Argentina le ganó por 1-0 a Colombia en el Mario Alberto Kempes. Un par de caños y jugadas individuales de Fideo hicieron que el público no extrañe tanto a la principal figura de la Scaloneta, Lionel Messi.
A los 68 minutos, el futbolista del PSG abandonó el campo de juego y en su lugar ingresó Nicolás González. Mientras se retiraba, el 11 de la Selección recibió una enorme ovación por parte de todo el estadio y quedó a la vista que es uno de los más queridos del plantel.
Ya en el banco de los suplentes, las cámaras de transmisión captaron una imagen de Di María que llenó de ilusión a toda la afición argentina. El ex Real Madrid se sumó a los cánticos de la gente y entonó el clásico "Volveremos, volveremos. Volveremos otra vez. Volveremos a ser campeones, como en el 86".
“La verdad que contento, muy feliz, una alegría para la gente, la familia, para nosotros, seguir trabajando con esta humildad, juegan uno, juegan otros y no cambia la cosa. Seguimos con la misma mentalidad. La clave es el sacrificio, humildad, hubo chicos que estuvieron, se fueron, seguimos de la misma manera. Falta para el Mundial, tenemos que seguir trabajando. Eso nos lleva por buen camino”, declaró Angelito una vez finalizado el duelo ante Colombia.
Además de ser un jugador con una gran capacidad de resiliencia, Ángel Di María ha sido determinante en momentos claves de los últimos tiempos de la Selección Argentina. Con tan solo 20 años, convirtió una vaselina que le dio la medalla de oro a la Albiceleste en Beijing 2008. Anotó el tanto agónico ante Suiza que le dio el pase a los cuartos de final de Brasil 2014 al combinado nacional. Por último, fue el autor del gol ante Brasil en el Maracaná, que le dio la Copa América al país después de 28 años de sequía. ¿Tendrá un último baile en Qatar?
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