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La Mañana carne

Empanadas de carne fritas en casa: masa crocante y relleno bien jugoso

Masa casera, carne cortada a cuchillo y cebolla bien caramelizada: la receta de empanadas de carne fritas, crocantes por fuera y jugosas por dentro.

Las empanadas de carne fritas llevan una masa firme, un relleno de carne cortada a cuchillo y cebolla bien caramelizada, y una fritura corta que deja el repulgue crocante y el interior jugoso. En cada provincia argentina cambia algún detalle —el picante, la presencia de huevo o papa, el grosor de la masa— pero la base es siempre la misma, y es la que explica por qué esta empanada sigue siendo una de las más pedidas del país.

No hay una sola forma correcta de hacerlas: en el norte se estilan más picantes y con papa, en Buenos Aires se afinan hacia el dulce de la cebolla, y en cada casa termina apareciendo alguna variante propia, con más o menos ají, con huevo o sin él. Lo que no cambia, en ninguna versión, es la técnica de base. La clave, más que en la receta en sí, está en dos decisiones que se toman antes de prender el fuego. La primera es la carne: la corto a cuchillo, en trozos chicos, nunca la paso por la máquina de picar. La carne picada suelta agua en la cocción y termina dando un relleno seco; cortada a mano retiene los jugos y queda mucho más tierna. La segunda es la cebolla, que tiene que caramelizar bien despacio, porque es la que aporta gran parte de la humedad y el sabor de fondo del relleno.

La empanada de carne cortada a cuchillo frita es una delicia.

La empanada de carne cortada a cuchillo frita es una delicia.

Ingredientes

Para la masa (rinde 24 unidades):

  • 500 g de harina común
  • 80 g de grasa vacuna o manteca
  • 1 cucharadita de sal
  • 200 ml de agua tibia, aproximadamente

Para el relleno:

  • 500 g de carne (nalga o cuadrada), cortada a cuchillo
  • 3 cebollas grandes picadas
  • 2 cucharadas de grasa o aceite
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Ají molido a gusto
  • Sal y pimienta
  • 2 huevos duros picados
  • 1 papa cocida en cubitos (opcional)
Empanadas tradicionales del norte argentino. Siempre acompañadas de limón o alguna salsita.

Empanadas tradicionales del norte argentino. Siempre acompañadas de limón o alguna salsita.

La masa

Derrito la grasa y la mezclo con la harina y la sal. Voy agregando el agua tibia de a poco, hasta lograr una masa tierna pero firme, que no se pegue en las manos. La amaso lo justo para que tome cuerpo —para empanadas fritas conviene una masa un poco más resistente que la que se usa al horno, porque tiene que aguantar el calor del aceite sin abrirse— y la dejo descansar tapada 30 minutos. Ese reposo relaja el gluten y hace que después sea mucho más fácil estirarla sin que se encoja.

El relleno

Rehogo la cebolla picada en la grasa o el aceite, a fuego bajo y con paciencia, hasta que quede bien transparente y empiece a tomar un poco de color. Ese paso no conviene apurarlo: cuanto más lenta la cocción, más dulce y más jugosa queda la cebolla, y eso se nota después en el relleno terminado.

Sumo la carne cortada a cuchillo y la cocino apenas unos minutos, lo justo para que cambie de color, sin dejar que se seque. Condimento con el comino, el pimentón, el ají molido, sal y pimienta. Dejo enfriar completamente el relleno antes de seguir —si se arman las empanadas con el relleno caliente, la masa se ablanda y se rompe al momento de freír— y recién ahí sumo el huevo duro picado y, si quiero, la papa cocida en cubitos.

El armado y el repulgue

Estiro la masa fina y corto los discos. En el centro de cada uno pongo una cucharada de relleno frío, sin excederme: si me paso de cantidad, después cuesta cerrarlas bien y terminan abriéndose en el aceite. Humedezco apenas el borde, cierro y armo el repulgue tradicional, presionando bien en cada pliegue para sellar del todo. Una empanada mal cerrada es la primera candidata a reventar en la fritura.

La fritura

Caliento abundante grasa o aceite en una olla u sartén honda. El punto justo es cuando, al meter un trocito de masa, empieza a burbujear enseguida sin humear: si el aceite está frío, la masa absorbe grasa de más; si está demasiado caliente, se dora por fuera antes de que el relleno llegue a temperatura.

Frío de a pocas por vez, sin amontonar la olla, para que la temperatura del aceite no baje de golpe. Las doy vuelta a mitad de cocción y las saco apenas toman un dorado parejo. Las escurro sobre papel absorbente antes de servir. Un truco que uso seguido: si armo de más, congelo las crudas ya repulgadas, separadas en una fuente antes de pasarlas a una bolsa, y las frío directamente desde el freezer el día que las necesito, sumando un par de minutos más de cocción.

Cómo las sirvo

Las llevo a la mesa recién fritas, todavía calientes, con limón para exprimir por encima o un chimichurri casero al lado. Entre la masa crocante, la carne jugosa y el toque ácido del limón, no hace falta nada más: es una de las grandes joyas de la cocina argentina, y la razón por la que en casa nunca alcanzan las que se hacen.

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