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Tomates rellenos: el clásico fresco del verano que siempre salva

Con pocos ingredientes y mucha onda, los tomates rellenos siguen siendo una receta infalible: rendidora, económica, rica y adaptable a cualquier mesa.

Hay platos que no pasan de moda porque tienen algo que los vuelve eternos. Los tomates rellenos son uno de esos. Frescos, prácticos y con esa estética de “mesa armada” que aparece en cuanto llega el calor, siguen ocupando un lugar privilegiado en la gastronomía argentina: en reuniones familiares, en almuerzos livianos, en picadas improvisadas y, claro, en las fiestas de fin de año.

Lo mejor es que no se trata de una receta complicada ni cara. Al contrario: los tomates rellenos funcionan como una especie de comodín culinario. Se hacen rápido, se preparan con anticipación, se adaptan al presupuesto y permiten jugar con lo que tengas a mano. Arroz, huevo, atún, vegetales, legumbres, queso, maíz… todo entra en este formato que, encima, se come frío y es ideal cuando nadie tiene ganas de prender el horno.

En esta nota, te contamos un poco sobre el origen del plato, por qué se volvió tan popular y cómo hacer la receta clásica, la que nunca falla.

Del Mediterráneo a la mesa argentina

Aunque hoy los sentimos muy nuestros, los tomates rellenos nacieron lejos. El tomate es originario de América y fue llevado a Europa por los españoles en el siglo XVI. Durante un tiempo se lo miró de reojo y hasta se lo consideró ornamental, pero con los años terminó convertido en un símbolo de la cocina mediterránea.

En esas regiones, con creatividad y pocos recursos, surgieron las primeras versiones de tomates rellenos: aprovechar la forma, vaciarlos, llenarlos con lo que hubiera disponible y servirlos como un plato fresco y completo.

Más tarde, esa idea volvió a cruzar el Atlántico, se mezcló con ingredientes locales y se acomodó al gusto de cada país. En Argentina, encontró terreno fértil: verano, mesas largas, cocina práctica, recetas que rinden y que se bancan el paso del tiempo sin perder vigencia.

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Un plato simple, pero con mil variantes posibles

Si hay algo que explica el éxito de los tomates rellenos es que no exigen fidelidad absoluta. Son una receta abierta. Cada casa tiene su fórmula: algunos le ponen más mayonesa, otros suman aceitunas, otros lo hacen con choclo, con queso crema o con un toque de mostaza. Y no hay una sola versión “correcta”.

Además, se pueden servir como entrada, como principal liviano o como parte de una mesa de picoteo. Son frescos, coloridos y tienen esa ventaja fundamental: se hacen con anticipación y se guardan en la heladera sin drama, algo clave cuando hay visitas, calor y poco tiempo.

Y si hablamos de economía, también ganan: con arroz y un par de ingredientes extra ya tenés un plato completo para compartir.

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Tomates rellenos, frescos y económicos.

Tomates rellenos, frescos y económicos.

Receta clásica de tomates rellenos (la que no falla)

Ingredientes (para 4 porciones)

  • 4 tomates grandes y firmes

  • 1 taza de arroz cocido

  • 1 lata de atún al natural (opcional)

  • 1 zanahoria rallada

  • 2 huevos duros picados

  • 2 cucharadas de mayonesa

  • Jugo de ½ limón

  • Sal y pimienta a gusto

  • Perejil fresco picado para terminar

Desarrollo

1) Preparar los tomates

Lavá bien los tomates y cortales la parte de arriba como si fuera una tapita. Con una cuchara, retirales la pulpa con cuidado, tratando de no romper la piel ni dejar las paredes demasiado finas. Reservá la pulpa en un bowl, porque después la usamos para darle humedad y sabor al relleno.

2) Armar el relleno

En el bowl mezclá el arroz cocido con el atún desmenuzado (si lo usás), la zanahoria rallada, los huevos duros y la pulpa de tomate. Sumá la mayonesa, el jugo de limón, sal y pimienta. Integrá todo con una cuchara hasta que quede una mezcla pareja, húmeda y sabrosa.

3) Rellenar

Con esa preparación, rellená cada tomate y presioná apenas para que queden firmes. Terminá con perejil fresco por arriba y, si querés, colocales la tapita que habías guardado para que queden más prolijos y con look de “restó”.

4) Frío y listo

Llevalos a la heladera y dejalos reposar un rato antes de servir. Acompañan perfecto con una ensalada verde, un poco de pan fresco o incluso con una picada liviana.

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Los tomates rellenos sin lugar a dudas ofrecen múltiples combinaciones para su relleno que se ajustan al bolsillo y a los gustos.

Los tomates rellenos sin lugar a dudas ofrecen múltiples combinaciones para su relleno que se ajustan al bolsillo y a los gustos.

Variaciones rápidas (para salir del molde)

  • Versión veggie: reemplazá el atún por garbanzos o lentejas, bien escurridos y apenas aplastados.

  • Más crocante: sumá nueces o almendras picadas para darle textura.

  • Más sabroso: agregá choclo, aceitunas o un toque de queso rallado.

  • Modo picada: hacelos con tomates cherry y rellenalos con queso crema y hierbas (quedan como bocaditos).

Un tip clave que se repite siempre: elegí tomates maduros, pero firmes, porque si están demasiado blandos se desarman y se hace difícil rellenarlos prolijo.

Un clásico que sigue vigente

Los tomates rellenos son la prueba de que no hace falta complicarse para comer bien. Un plato fresco, rendidor y versátil, que se adapta al gusto de cada casa y al bolsillo de cada momento.

Y en el fondo, eso es lo que lo mantiene vivo: que siempre está ahí cuando lo necesitás. Cuando hace calor, cuando hay gente, cuando querés algo rápido, cuando buscás un plato que parezca elaborado pero en realidad es simple.

Con receta tradicional o con versión moderna, los tomates rellenos siguen siendo una elección ganadora. Porque a veces, lo más simple también es lo más querido.

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