El día que nació el primer balneario para los neuquinos

Fue una iniciativa del intendente Aníbal García. La obra se inauguró en febrero de 1961.

POR MARIO CIPPITELLI - cippitellim@lmneuquen.com.ar

Construir un espacio de recreación seguro que permitiera a miles de personas disfrutar las temporadas de verano en la costa del río. Ese fue el objetivo del intendente Aníbal García cuando pensó en la creación del primer balneario municipal que tuvo Neuquén.

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A fines de la década del 50, el río Limay corría con una fuerza arrolladora generando muchos inconvenientes a quienes habitaban en la zona del Bajo, especialmente durante los años de crecida.

Era un río muy distinto al que hoy conocen los neuquinos. Antes de la construcción de las cinco represas, el Limay traía el triple de caudal que en la actualidad, por lo que los desastres naturales estaban a la orden del día.

Ese fue uno de los grandes desafíos que tuvo que afrontar García, el primer intendente constitucional elegido en 1958. Las históricas inundaciones de ese año arrasaron la zona del Bajo, lo que obligó al jefe comunal a evacuar a la mayoría de los vecinos a sectores altos de la ciudad. En la zona del noreste, compró 33 hectáreas, construyó viviendas. Así nació el barrio Sapere.

En efecto, el río Limay era un gran problema de resolver, especialmente durante las temporadas de verano. La gente concurría en forma masiva a ese tramo de la costa y los accidentes se multiplicaban.

El sector conocido hoy como "Río Grande" se llamaba así, precisamente porque el caudal era enorme. Arrojarse a las aguas del Limay en esa zona era casi un suicidio. Era necesario construir un espacio donde los vecinos estuvieran seguros y además pudieran contar con un lugar de recreación.

La primera medida que tomó García fue un proyecto para que el presupuesto municipal incluyera una partida de 200.000 pesos para hacer las obras. El lugar elegido fue la costa norte de la isla 132, por donde pasaba un brazo del río que no era tan correntoso como el caudal principal.

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El ingeniero Héctor Mancini elaboró de manera "espontánea y desinteresada" (tal como lo informó el propio García) un cronograma de obras que incluían 180 metros lineales de escalinatas de hormigón, tinglados de madera para sombra, 8 columnas de alumbrado público y el movimiento de suelos para rellenar un gran pozo que había en ese sector y que sería el elegido para el estacionamiento de vehículos.

Las obras en cuestión fueron inauguradas el 5 de febrero de 1961. Centenares de vecinos concurrieron a este nuevo espacio que se había convertido en el primer lugar de recreación en la costa que tuvo la ciudad.

La segunda parte del proyecto que se concretaría después, incluiría el cercado del perímetro, la forestación del lugar, el suministro de agua potable y la construcción de baños y vestuarios.

La creación del balneario municipal fue un punto de inflexión para miles de neuquinos. Fue una pequeña gran obra. Una forma más de disfrutar al río.

5 represas fueron las que se construyeron sobre el río Limay a partir de la década del 70. Los embalses permitieron regular el caudal y evitar los desbordes que históricamente causaron estragos en la ciudad de Neuquén.

(Especial agradecimiento a la profesora Elsa Esther Bezerra)

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