El dramático relato de Callejón tras su intoxicación con monóxido de carbono

La actriz contó detalles del difícil momento que tuvo que atravesar junto a su pareja y su hijita de cuatro años.

María Fernanda Callejón volvió el lunes a Polémica en el bar después de haber estado internada por intoxicación con monóxido de carbono junto a su marido, Ricardo Diotto, y Giovanna, su hija de cuatro años.

Tras hablar de su traumática experiencia en Intrusos, la actriz dijo presente - vía streaming - en Polémica en el bar y dio más detalles del dificil momento que vivió. "Estoy muy emocionada de estar viva", dijo con lágrimas en sus ojos.

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Según su relato, hace unos 20 días se rompió la válvula de la estufa tiro balanceado que tiene en el living de su casa. Precavida, en vez de comprar otra válvula Callejón prefirió cambiar todo el equipo, ya que el que se encontraba en su casa tenía varios años. Lo hizo a través de Internet, a un supermercado mayorista, pero nunca le llegó, a pesar de haber realizado varias quejas.

“Como no llegó, Ricky compró otra, pero no había de la misma marca, entonces tienen salidas distintas. Lo compramos igual, le avisamos al gasista y el viernes a la tarde lo instaló de la mejor manera. Yo estaba en el living haciendo la tarea con Gio mientras colocaban la estufa cuando viene Ricky desde afuera y dice ‘chicas, acá hay humo’. El gasista estaba ahí: inmediatamente abrimos todos los ventanales”, recordó.

La actriz contó que no sabe si el humo al que hizo referencia su marido tenía algún vínculo con el monóxido de carbono ( aunque este gas no se puede percibir a través de los sentidos) o si estaba relacionado al propio trabajo de instalación del artefacto. De todas formas, el gasista concluyó su trabajo con normalidad y aquel detalle quedó en el olvido.

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El viernes a la noche, después de cenar con su hija y su marido, Callejón empezó a sentir un malestar estomacal, dolor de cabeza y “palpitaciones en la carótida”. “No lo vinculé (con la estufa). Fuimos al cuarto, que queda a unos ocho metros de donde está la estufa. Ricky también se sentía medio mal, me dijo ‘no sé qué tenía la picada’. Cuando nos estamos por ir a dormir Gio se va a lavar los dientes y me dice ‘mamá, tengo gomito’. Ella le dice así… Quería vomitar. Pero no vomitó. Fue un hecho tan chiquito que no le dimos bola y nos fuimos a dormir”, precisó.

Tras señalar que cuando se fueron a dormir el calefactor quedó encendido, la actriz contó cerró la puerta de su habitación. "O sea que si no hubiese cerrado la puerta, no sé qué hubiese pasado… El monóxido hubiese entrado a mi cuarto”, comentó.

“En un momento a la madrugada me levanto con sed. Ahí vuelvo a tener palpitaciones. Me acuesto de nuevo porque estaba como muy dormida. Y me levanto con un codazo en la boca. ‘Mamá, tengo sed. No tengo mi baba’, me dice (Giovanna). Yo estaba dormida, pensé que estaba soñando. Ricky no estaba, se había levantado una hora antes y estaba al lado de la estufa tomándose unos mates. Lo llamo a Ricky y me dice que se sentía mal. Le digo ‘mirá, Gio también’. Y ahí ella vomita”.

En este instante del relato Callejón hizo una pausa, conmovida por el recuerdo: es que si no hubiese sido por su hija, probablemente no se hubiesen dado cuenta de la gravedad de la situación.

“Pude reaccionar después de su vómito. Ella sufre como un pequeño desmayo y ahí fue que nos dimos cuenta”, explicó. Ella y su marido no recuerdan con precisión cómo, pero se subieron al auto con su pequeña y fueron hasta el sanatorio La Trinidad. Hasta ese momento, todavía no sabían qué era lo que había sucedido.

“Me doy cuenta cuando me sacan sangre y me dicen que tengo monóxido de carbono. Quiero aprovechar para decir que mi hija nunca entró en estado crítico. Sí estuvimos en una zona de terapia intensiva porque por estas cuestiones del protocolo de la clínica no quieren tener circulación en ciertos sectores. Nosotras dos estuvimos en el mismo lugar, pero Ricky en un cuarto abajo. Fue muy difícil porque tenía que asistir a mi hija y yo estaba como....", dijo dando a entender que estaba confundida y en estado de shock.

En cuanto a su pequeña hija manifestó: “Ella se asustó mucho apenas llegó pero cuando le sacaron sangre ya fue todo ‘la vida es bella’. Nunca nos sacaron las máscaras de oxígeno, entonces te va bajando… Nos dieron agua y después nos llevaron a la cámara hiperbárica. Y de ahí nos trasladaron a La Trinidad de Capital, en ambulancias divididas”.

Muy emocionada, sin poder evitar las lágrimas, aseguró: “Los vómitos de la gorda para mí fueron una bendición. No la contábamos… Después nos enteramos de que había un aparatito, no sé si es caro o barato, que marca el monóxido. No tenía la menor idea de que existía”.

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