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La Mañana

El Ejército Argentino realizó maniobras militares en Pulmarí

Más de 1.300 efectivos de las distintas armas y especialidades articularon movimientos de combate simulado en un predio de 60 hectáreas de la cordillera.

Neuquén .- El terreno quebrado y montañoso, bosques de araucarias centenarias y nóveles pinos ponderosa; arroyos y vados de agua de deshielo y el clima cordillerano, temperaturas bajísimas de noche y elevadas durante el día configuraron el escenario extremo donde los efectivos de diversas armas de los regimientos neuquinos que integran la Sexta Brigada del Ejército Argentino desarrollaron un complejo ejercicio de simulación de combate.

La operación Crouzeilles, en homenaje al lugarteniente del General Julio Roca que murió durante la batalla de Pulmarí en 1883, se desarrolló entre el 20 y 26 de octubre pasado.

Participaron de las maniobras más de 1.300 efectivos de las distintas armas y especialidades que componen al Comando.


Despliegue

El escenario simulado para la operación conjunta se desarrolló en el Campo Pulmari donde se detectó una fuerza de cierta magnitud de una potencia extraregional que había sido desplegada como parte de un ataque en busca de las reservas petroleras. El lunes comenzó la preparación: se hizo el reconocimiento del terreno, se instalaron los puestos comando y el batallón de Ingenieros desplegó un puente M4T6 para el cruce de la artillería pesada. El martes fue consagrado a la planificación del ataque, despliegue de las unidades sobre el terreno y la disposición de los puestos de comando. El miércoles, finalmente, comenzó la acción con los disparos de los cañones Sofma de 155 mm. que preparó el terreno para el comienzo de las operaciones ofensivas para eliminar al enemigo; el ataque se inició en la madrugada del jueves.


Estrategia

En el Puesto Comando central, se definió, acorde a la irregularidad del terreno cordillerano, aplicar una táctica envolvente con dos líneas de ataque a cargo de los regimientos 21 y 26. Además una compañía de Cazadores, o comandos de montaña fue infiltrada, vía aérea, detrás de las líneas enemigas . Para poder arribar al lugar de combate, los infantes debieron franquear el Río Pulmarí mediante el sistema maroma por dos puntos distantes. El despliegue de la infantería fue cubierto por fuego de preparación hecho, además de los cañones de 155, por piezas Bofors de 75 mm y obuses Oto Melara de 105 mm. Todos los disparos se realizaron con munición real. El asalto final, se estipuló, se haría el viernes luego de dos jornadas de extenuante marcha a pie por parte de la infantería. . La eliminación del enemigo sería el sábado al mediodía sobre el cerro Teta de Vaca, frente al lago Aluminé.


Asalto final

Luego del intenso hostigamiento con artillería, los dos regimientos de infantería llegaron a las posiciones de expectación. El primero en atacar fue el RIM 21. Con la cobertura de 4 nidos de ametralladoras MAG, tres líneas de soldados desplegados produjeron el primer intercambio de fuego contra las posiciones enemigas y los obligaron a replegarse. A cargo del RIM 26 estuvo la segunda oleada, que obligó al “ejército azul” a correrse de sus posiciones de avance y replegarse hacia una zona boscosa lindante al arroyo Relem, un pequeño curso de agua tributario del río Aluminé. Con un intenso fuego de morteros de 81 y 120 mm como cobertura, los soldados avanzaron entre piedras y quebradas del terreno, que fueron aprovechadas como parapetos naturales para desplazar al invasor desde la zona aledaña el Cerro Picudo, donde estaban situados. La simulación de la huida incluyó uno de los eventos más espectaculares del ejercicio conjunto: el “golpe de mano”, un ataque nocturno a cargo de la compañía de Cazadores. Especializados en operaciones de montaña, los Cazadores atacaron la columna de enemiga, neutralizaron al comandante y recuperaron documentación clave. Fue una intensa lluvia de balas trazantes que pusieron luz a la cerrada noche cordillerana y que duró un instante. Los Cazadores descendieron a la carrera por el escarpado terreno, se adentraron en el bosque y atacaron a las siluetas que representaban al objetivo. Así, la suerte de la operación comenzó a transitar sus últimos momentos. Concluido el golpe de mano, el resto de la noche, unas 3 horas, fue consagrado a fuego de hostigamiento con morteros. Los pocos enemigos que lograron huir se refugiaron en la ladera del Teta de Vaca.


Extracción

Soldados del RIM 10 de Las Lajas, mermados porque el grueso se encuentra en una Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití, hicieron las veces de enemigos en la espesura del Teta de Vaca. El trabajo final del los regimientos que combatieron durante el día, fue franquear el Relem, a través de un puente M-1 y ascender al cerro para eliminar la última resistencia enemiga. Pocas horas habían pasado cuando al Puesto Comando comenzaron a llegar los informes de captura de enemigos. La operación se había cumplido en forma y con creces. La mañana del sábado se consagró a terminar el ejercicio con artillería pesada y extraer a las tropas infiltradas en la zona.


Participaron:

-Regimiento de Infantería de Montaña 26 (Junín de Los Andes)
-Regimiento de Infantería de Montaña 10 Gral Racedo (Covunco)
-Regimiento de Infantería de Montaña 21 (Las Lajas)
-Grupo de Artillería de Montaña 6 (Junín de Los Andes)
-Grupo de Artillería 16 (Zapala)
-Regimiento de Caballería de Exploración 4 Coraceros de Gral Lavalle (San Martin de Los Andes)
-Batallón de Ingenieros de Montaña 6 (Neuquén Capital)
-Batallón Logístico 6 (Neuquén Capital)
-Compañía de Comunicaciones de Montaña 6 (Neuquén Capital)
-Compañía de Cazadores de Montaña 6 (Primeros Pinos)
-Compañía de Inteligencia 6 (Neuquén Capital)
-Compañía de Sanidad 6 (Neuquén Capital)
-Sección de Aviación de Ejército de Montaña 6 (Neuquén Capital)


Cuestión de mulas

De las primeras jornadas de ejercicios participaron tres oficiales del Ejército Italiano. El interés de los mediterráneos fue el manejo del ganado mular de los argentinos. Desde 1993 los europeos, al igual que la mayoría de los ejércitos del primer mundo, fueron eliminando con el tiempo este tipo de animales de carga de sus herramientas de combate en la montaña. Pero escenarios complicados y montañosos de la actualidad, como el caso de Afganistán, revalorizaron la necesidad de ganado mular para transporte de piezas de artillería, morteros, munición, etc. Por ejemplo, un cañón Oto Melara, ideal para tiro de montaña, se desmonta en 12 piezas que son transportadas a lomo de mula desde una posición hasta otra . Además los mulares argentinos tienen un plus particular: son producto de una selección genética que las hace únicas en el mundo por tamaño y prestación. “La lógica es que cuando se cuenta con la posibilidad de configurar distintas herramientas de manera escalonada en un área de operaciones, mayores posibilidades de éxito para cumplir una misión hay. Cuando uno se aferra a un sólo tipo de material, eso termina transformándose en una limitación”, explicó el Coronel Lautaro Jiménez Corbalán, segundo jefe del Comando de Sexta Brigada. “El caballo o la mula en determinados escenarios sigue siendo útil y no pudo reemplazarse por motos, jeeps o helicópteros, por eso ejércitos de primer nivel vienen a ver como trabajamos con el ganado”, añadió.


“Cadena de conocimiento”

“Muchos piensan que los militares somos belicistas y nada es más alejado de la realidad que eso. Nadie quiere una situación extrema y menos nosotros que somos los que tenemos que poner el cuerpo”, sentenció la el Coronel, veterano de Malvinas, Lautaro Jiménez Corbalán, máxima autoridad del ejercicio conjunto de fin de año en Pulmarí. Al explicar el concepto que cada año motiva el entrenamiento, dijo: “A los militares nos gusta entrenar para estar preparados y cumplir dignamente; uno no llama a la guerra, viene como una catástrofe que nadie quiere y hay que estar preparados”. En ese sentido Jiménez Corbalán destacó lo que denominó como “cadena de conocimiento” en referencia a las herramientas teóricas que transmiten los mayores a los nuevos soldados del Ejército Argentino. “Los ejércitos modernos y de mayor tecnología han perdido la cadena de conocimiento y eso es algo en lo que queremos hacer hincapié. Nosotros hacemos un esfuerzo muy grande para que los más jóvenes puedan recibir todas las experiencias que costaron muchos años y recursos del estado y la sociedad; es importante que eso no se pierda. Porque los medios se pueden comprar, pero la gente capacitada para operarlos no”. “Nadie quiere llegar a una situación extrema, menos nosotros que somos los que ponemos el cuerpo. Se piensa que los militares somos belicistas pero no, sólo somos una herramienta de la política. En caso que haya un enfrentamiento tenemos que estar capacitados para enfrentarlo, de la misma manera que los organismos responsables se preparan para enfrentar la erupción de un volcán o una inundación. Es una catástrofe y nosotros nos preparamos entrenando y transmitiendo lo que sabemos”.