Irak.- Rodeado y acosado por el Ejército iraquí y las tropas kurdas, el grupo terrorista Estado Islámico sigue cometiendo actos desesperados en Mosul, en el norte del país. Esta semana mató y colgó en postes de luz a 145 habitantes que intentaban huir de los combates. Mohamed Ibrahim al Bayati, jefe del Comité de Seguridad de la provincia de Nínive, explicó que la gente quería huir de posiciones dominadas por las fuerzas iraquíes. Pero los yihadistas los detuvieron y los masacraron. Los extremistas sunitas acusaron a los pobladores de “apóstatas” por intentar abandonar “la tierra del Califato”, proclamado por el EI en una amplia franja que comprende territorio iraquí y sirio.
También se los acusó de facilitar información al “gobierno safaui (chiíta pro-iraní) espía de los cruzados (cristianos)”, en referencia a las fuerzas iraquíes. Luego los asesinaron y colgaron en postes como ejemplo.
En estos días las fuerzas gubernamentales luchan para expulsar al EI de la parte occidental de Mosul, donde aún controlan algunos barrios, tras haber perdido el control de la parte oriental de la urbe, dividida en dos por el río Tigris.
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