"El poder no quería tenerlo cerca a Belgrano"

Felipe Pigna. Historiador. Hoy se presenta en la Feria Internacional del Libro con Manuel Belgrano. El hombre del Bicentenario, donde rescata al prócer como padre fundador de la Nación.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Para el historiador Felipe Pigna, Manuel Belgrano es el primero que antes de 1810 habló de formar y pensar una nación. Pigna presentará hoy a las 19:30 en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Neuquén, su libro Manuel Belgrano. El hombre del Bicentenario, que en sus páginas destaca sus lados menos conocidos.

El autor de Los mitos de la historia argentina, entre otros libros, precisó que Belgrano es el protagonista fundamental de la Revolución de Mayo y que, en términos “muy modernos y progresistas”, fue pionero en abordar el cuidado de la industria nacional, de no exportar materia prima y sí productos elaborados, la defensa del medioambiente, y la igualdad entre el hombre y la mujer.

“La idea es la de redescubrir a Manuel Belgrano, aportar otras miradas sobre aspectos que no se abordaron mucho sobre él, como su pensamiento”, señaló. Y agregó que el prócer es una de las personas “más nobles de nuestra historia”.

“Belgrano tuvo una entrega absoluta y una honestidad brutal. Ingresó rico a la gestión pública y se fue pobre”.

¿Cuál es la mirada reactualizada que propone sobre la figura de Manuel Belgrano?

En primer lugar, correrlo del lugar donde, de alguna manera, se lo ha condenado, que es el de haber creado la bandera, como si ese fuera el único hecho que realizó en su vida. Belgrano fue un hombre altamente completo e interesante. Fue nuestro primer economista, nuestro primer periodista, el primero que habló de ecología, el primero en ocuparse de la igualdad entre el hombre y la mujer. Belgrano decía que la mujer tiene que ser educada cuando por decreto del virrey no había escuelas para niñas, y que tenía que ser formada a nivel terciario para ser docente.

Un pionero que demuestra un compromiso con cuestiones que se debaten en la actualidad.

Sí, son una cantidad de cuestiones que no estaban en el menú político de la época ni mucho menos. Un hombre, un patriota muy comprometido. Estas ideas tenían que ver con su vasta cultura. Belgrano se formó académicamente en las universidades de Salamanca y Valladolid, estaba suscripto a los principales periódicos políticos y económicos de Europa. Luego, cuando regresa a la Argentina se siguió actualizando en política y economía, temas que le interesaban muchísimo. Considero que esas partes de su vida han quedado muy ocultas, ignoradas porque son las que más siguen interrogando al presente.

También en su libro rescata el patriotismo y, sobre todo, la honestidad de Belgrano.

Belgrano tuvo una entrega absoluta y una honestidad brutal. Ingresó rico a la gestión pública y se fue pobre. Además, donó una fortuna que tenía asignada por las victorias en las batallas de Tucumán y Salta para la construcción de escuelas. Una persona que siempre estuvo al servicio de la patria a pesar de las circunstancias de salud desfavorables. Ha sido muy poco reconocido, diría desperdiciado por el poder por su brutal capacidad de gestión. Contaba con catorce años de experiencia en la administración pública en temas de economía, industria y se lo destinó constantemente a misiones militares, con lo que se desaprovechó a uno de los cuadros más importantes de la Revolución.

Es evidente que al poder le molestaba...

Él mismo lo dijo, ser militar no era su rol. Seguramente el poder tampoco lo quería tener cerca. Tengamos en cuenta su pelea con Rivadavia que era como el agente de los intereses británicos en nuestro país. Rivadavia, un personaje siniestro de nuestra historia que lo persigue a Belgrano, lo sanciona por haber creado la bandera, lo reprende por haber organizado el éxodo jujeño -dijo “yo no puedo dejar que este pueblo luche contra semejante ejército”-, y abandonar el norte. Para el poder, Belgrano era molesto por su honestidad, por su capacidad y por sus propuestas originales.

¿Cómo pensar estas ideas de Manuel Belgrano en la construcción de la Argentina de hoy?

Esas ideas nos siguen interpelando en el presente. Por ejemplo, su industrialismo. Belgrano estaba en contra de la importación de productos que compiten con los nacionales. Decía que las naciones civilizadas se cuiden de no exportar materias primas sino transformarlas localmente porque, de lo contrario, van a crear desocupación en el suelo productor y empleo en el suelo comprador. Lo explicaba muy gráficamente al decir “exportemos zapatos y no cueros”. Planteaba la reforma agraria, hablaba de la desigualdad de la fortuna, de la necesidad de una educación gratuita y obligatoria a cargo del Estado cuando nadie pensaba en esto, y tuvieron que pasar cien años para la ley 1420. Así que tenía un menú de propuestas políticas que eran muy modernas para la época. Lo cual es dramático porque quiere decir que en 200 años hay muchas cosas que quedaron pendientes.

“Belgrano no era gay”

Felipe Pigna también se dedica a refutar la acusación de gay que se le hizo a Manuel Belgrano. Afirmó que la acusación de “blando” y de “gay” que se le hizo “era lo que le faltaba” a este prócer. Sostiene que si Belgrano hubiera sido gay lo hubiera contado, “pero no lo fue”. Según el historiador, esa versión homosexual de Belgrano surgió antes de los 90. “En esa década hubo una novela que lo ponía en un romance con su médico, el doctor Joseph Redhead, de quien era muy amigo y es el que le recomienda Güemes porque había vivido en Salta. Redhead es quien lo va a atender hasta último momento y con él le inventan una relación homosexual”. Pigna señaló que Belgrano tuvo dos fuertes amores heterosexuales.

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