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La Mañana Gerardo Rozín

"El problema endémico de la sociedad es el machismo"

Gerardo Rozín.- Íntimo y reflexivo. El periodista habló de la paternidad, sus ex parejas, la violencia de género, sus proyectos y su presente en Morfi, todos a la mesa.


Paula Bistagnino

Especial

En un gran momento laboral, el conductor de Morfi, Gerardo Rozín, habla de la televisión, el sexismo y el abuso de poder en el medio, el éxito, su vida como padre y el desafío de educar a sus hijos contra el machismo.

Tantos años de tele y exposición, asegura el conductor del ciclo de Telefe, no lo han vuelto más pendiente de su imagen. La moda le interesa sólo en términos de productor. Sus obsesiones y preocupaciones pasan por otro lado. De novio con la locutora de ese canal, Eugenia Quibel, el periodista de 47 años disfruta de un presente súper activo haciendo lo que le gusta. Es padre también de dos chicos, Elena, de 7 y Pedro, de 16.

Hay una cuota de machismo manifiesta y es nuestro desafío salir de ahí y educar a nuestros hijos en ese sentido”.

–A Morfi las mediciones le dan muy bien en un momento en el que impera el on demand, ¿con qué lo relacionás?

Supongo que con el hecho de que hicimos una propuesta muy amigable para mucha gente y que después de tres años de aire la gente nos conoce mucho y nosotros también a la audiencia. Sabemos qué gusta y qué no tanto. Es un show, pero a la vez es muy cercano. También se agregó La peña de Morfi, que afortunadamente fue un suceso y que, de alguna manera, retroalimentó al resto.

–¿Estás pendiente del rating?

Y un poco sí, es inevitable. Es parte de nuestro trabajo. Pero Morfi, además, tiene otros objetivos. Pretendemos medir, pero no de cualquier manera. Es un equilibrio que por suerte anda bien.

–Una de las marcas registradas del programa son tus entrevistas, más bien intimistas. ¿Hay una búsqueda de ese sello?

Hay mucho de búsqueda. Pienso con antelación qué objetivo quiero lograr: que sea un momento gracioso, tenso, emocionante. Me propongo: ‘hoy voy a buscar títulos para los diarios’, ‘un rato gracioso’, etc. De algún modo, entro en la cancha con una política de juego que después, obviamente, puedo o no sostener.

–Y en la tan comentada charla con la ex presidenta, ¿qué buscaste?

Que ella se mostrara como es. Y me parece que se logró. Siempre el objetivo de una entrevista es que quien la está presenciando conozca más a la persona que antes de ver la entrevista.

–Por otro lado, la tele es un lugar de mayor exigencia estética y vos hace años que estás en el medio. ¿Te volviste más obsesivo con la imagen?

No, no tengo por la coquetería la obsesión que tengo por la limpieza. En eso sí soy medio fanático. Soy medio obse, te hago todas las morisquetas como la de entrar con los codos al baño público (se ríe). Pero mi interés por la moda está más relacionado a mi rol de productor que como consumidor.

–¿Qué te dio la edad?

La posibilidad de hacer más cosas que me gustan. Tengo más derechos, no sé si necesariamente tienen que ver con la edad, pero hay cosas que me estoy proponiendo hacer y las estoy haciendo. Situaciones pendientes que ahora me puedo dar el lujo de pensarlas como probables.

–Por ejemplo...

Hice un par de guiones y me estoy tomando más en serio la posibilidad de hacer una ficción. Con el director del Teatro Cervantes (Alejandro Tantanian) estamos pensando en una comedia para tele que ojalá pueda salir el año que viene. También hay una idea para cine. Es algo que hace rato quiero hacer, tiene que ver un camino nuevo para empezar a aprender (ya fue productor asociado en la productora de Relatos salvajes, Kramer & Sigman Films).

–¿Qué pensás de las denuncias de acoso contra Ari Paluch? ¿Se renovó un debate vigente? ¿Hay algo en el medio que promueve o vuelve más visible este tipo de abusos de poder?

Hay algo en la sociedad, que tiene que ver con un componente machista muy fuerte que se presenta de distinta manera en distintos ámbitos y que es uno de los dramas que la sociedad tiene que lograr superar. Tenemos que aprender como sociedad a no irnos al carajo. Hay una cuota de machismo que se manifiesta y es nuestro desafío salir de ahí y educar a nuestros hijos en ese sentido. Pero el problema endémico es el machismo. Lo que no quiere decir que en la tele no ocurra.

–¿Tenés charlas al respecto con tu hijo?

Sí. Nosotros, con su mamá (Nora Briozzo), tenemos muy en claro los valores con los que queremos a educarlos, sobre todo en lo que tiene que ver con lo humano, con el respeto al otro.

–¿Cómo es la relación con ellos?

Muy buena, la verdad es que la pasamos muy bien. Los veo durante la semana y tengo un trato muy cercano.

–Después de haber transitado dos matrimonios, (con Briozzo y Carmela Bárbaro, la mamá de Elena), ¿qué dirías que te cuesta de la pareja?

No podría precisarlo con exactitud. Creo que cada pareja tiene sus propias reglas, pero a todas voy conmigo mismo. Pero no siento que haya mantenido una dificultad a lo largo de mis historias románticas. Supongo que voy renovando el punto débil (se ríe).

–Por último, ¿qué hacés cuando no estás con temas laborales?

La vida del padre tiene mucha carga horaria. Básicamente soy remisero de mis hijos, los llevo a todas sus actividades. Después preparo mucho el programa, cuando puedo escribo y cuando me agarra el aspecto más vago me echo en el sillón a jugar a la Play.

–¿Le dedicás muchas horas?

(risas) Bueno, lo estoy superando de a poquito, me voy despegando porque ahora estoy escribiendo y entiendo que es más productivo escribir que darle indicaciones al jugador de la pantalla. Juego al fútbol. Pero soy impresentable si tuviera que jugar yo.

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