El Rojo sufrió, pero está en octavos y sigue su técnico
Avellaneda. Independiente logró un desahogo importante. Uno de esos que se necesitan como el agua y que permite, además de darle una alegría a sus hinchas, sostener el puesto del entrenador, que salió a la cancha a definir algo más que una serie, en medio de las versiones de su salida y de la llegada de Sebastián Beccacece.
El Rojo se clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana, instancia en la que enfrentará a la Universidad Católica de Ecuador, al vencer anoche a Águilas Doradas Rionegro, de Colombia, por 2 a 0, revirtiendo el 2-3 de la ida con los goles señalados por Silvio Romero y Cecilio Domínguez.
El conjunto que dirige Ariel Holan tomó la iniciativa desde el comienzo, pero no pudo marcar en el primer tiempo. Los nervios hicieron todo cuesta arriba y se fue a los vestuarios silbado.
En el complemento llegaron los goles y la tranquilidad. A los dos minutos, Romero definió a la red después de un gran pase de Pablo Pérez (la figura del duelo se pierde el próximo partido por sumar dos amarillas). A los 15’, y luego de otra asistencia del ex Boca, apareció Cecilio Domínguez para meter un cabezazo letal.
La clasificación es lo que el Rojo necesitaba antes del receso para definir el futuro del técnico y del equipo.
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