El shale marcó la diferencia

La producción sigue en ascenso. El crudo llegó a un techo como nunca en siete años en Neuquén. El aporte del no convencional cerró con un 60% de los barriles que se extraen de la cuenca. El gas subió 10% en un año.

POR ADRIANO CALALESINA / adrianoc@lmneuquen.com.ar

En un escenario lleno de tensiones sobre el futuro de Vaca Muerta, la producción de petróleo y gas llegó a valores récord en la cuenca neuquina. A tal punto que el efecto del shale fue la escalera que condujo la producción a un rápido acenso en estos años.

El dato es que en 2018 se sacaron 42,7 millones de barriles de crudo en Neuquén, una cifra que se ubica en la más alta en los últimos siete años de producción en la cuenca. Representa una suba de 12,5% respecto del año anterior, cuando se extrajeron 37,5 millones de barriles. El factor de empuje es recurrente desde hace tres años: la apuesta al shale por parte de las operadoras y los pilotos donde se practican más etapas de fractura que mejoran el rendimiento de los pozos horizontales.

La información la maneja el Ministerio de Energía de la provincia, a cargo de Alejandro Monteiro, a través de las declaraciones juradas de las operadoras.

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El boom de la extracción no convencional está revirtiendo la ecuación de los datos de la producción. De hecho, el año pasado más de la mitad del crudo que se sacó de las áreas calientes se Vaca Muerta fue mediante la técnica del fracking. En cambio, el método convencional generó caídas todos los meses.

El aporte del shale oil en el total de la producción neuquina hizo pico en diciembre pasado con 78.315 barriles diarios de los 130.599 se sacaron de todas las áreas. Es decir, casi el 60% de lo que se produce. Esto es así, ya que la extracción shale oil creció un 52% interanual y aportó 19 puntos porcentuales a la variación total. El shale actuó como un compensador de la producción en la cuenca ante la baja del petróleo convencional, que fue de un 12% de 2017 al 2018, y que le quitó 7 puntos a la producción total.

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El buen rendimiento de la cuenca lo aportan los resultados de la “zona caliente” en la concesiones de Loma Campana, que subió su producción 18% en el último año y que representa el 30% del petróleo que se produce en Neuquén. También se destaca el área La Amarga Chica (YPF-Petronas), que a pesar de que estuvo en la etapa de piloto, incrementó la extracción de petróleo en 126% y colaboró para que la producción total suba 4 puntos porcentuales. Precisamente, esta área pasará a desarrollo masivo en 2019, según lo anunció el presidente de YPF, Miguel Gutiérrez. Además, Bandurria Centro y Sur y Fortín de Piedra en forma conjunta suman otros 5,5% a la producción total.

Pero el 2018 también tuvo su correlato con el gas, más allá de la incertidumbre que hay en el sector, con el recorte de los subsidios al “nuevo gas” y que tiene como centro de la pelea a Tecpetrol, el Estado nacional y Neuquén. El dato es que en todo el 2018 se produjeron 24.316 millones de metros cúbicos de gas en la cuenca neuquina. La cifra representa una suba del 10% con el año anterior y llegó a un techo que superó la producción promedio en los últimos 10 años, antes del boom de Vaca Muerta. No obstante, aún está 15% debajo de la producción histórica de 2004.

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