El tesoro menos pensado de Anamá Ferreira: La NASA le envió una carta tras a llegada del hombre a la Luna
A días de que se cumplan 50 años de la llegada del hombre a la Luna, la modelo Anamá Ferreira compartió la carta que le envió la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), en respuesta a una misiva que mandó la brasileña, fascinada por la hazaña astronáutica, cuando tenía 17 años.
"Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra, pisaron por primera vez la Luna en Julio de 1969 D.C. Vinimos en son de paz en nombre de toda la humanidad", reza una placa firmada por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon y los tripulantes del Apolo 11.
En ese entonces, Anamá vivía en Campo Belo, en Minas Gerais, y siguió la llegada del Apolo 11 a la Luna por televisión: "Fuimos todos a la casa de una amiga que tenía tele, poca gente tenía, y fuimos a verlo. Me parecía como si fueran extraterrestres, muy loco", recordó Ferreira en diálogo con Teleshow.
Mientras las personas con las que se encontraba debatían si era verdad o no lo que estaban transmitiendo la la pantalla chica, conmovida, Anamá no podía evitar las lágrimas. "Lloré, no podía creer que hubieran llegado a la Luna", dijo.
La noche anterior la modelo y sus amigos se habían juntado para contemplar la Luna, a la espera del gran acontecimiento: "Cuando sos chico imaginás cosas, nos daba mucha ilusión, nos parecía muy raro", aseguró.
Con optimismo, días después, Ferreira buscó la dirección de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, conocida como la NASA, y envió una carta para pedir un retrato del histórico momento. "Le había pedido plata a mi mamá y le dije: 'Estoy mandando una carta a la NASA'. 'Uh, ¿qué hace esta chica? ', respondió, y todos mis amigos se rieron. En el pueblo me decían que estaba loca, que no me iban a contestar", recordó sobre la misiva manuscrita que envió en portugués.
Sin embargo, en unas semanas una carta les tapó la boca a sus detractores y revolucionó su localidad. "¡Correo!", se escuchó en la puerta de la casa de los Ferreira. "Una carta para Ana desde los Estados Unidos", anunció el cartero. "Se reunió todo el mundo y fue una fiesta. Yo me sentía orgullosa de haber intentado. Todo el pueblo decía que estaba re loca. Después dije: 'Ahora voy a escribirle al Presidente para que me invite a la NASA'", bromeó.
"Perdón, pero las fotografías del Apolo 11 se agotaron. Le enviamos una de la tripulación del Apolo 12. Esperamos que disfrute este recuerdo", decía la carta, que llegó acompañada de una descripción de los tripulantes de la nave.
Décadas después, en 1991, Anamá viajó a Estados Unidos y cumplió su sueño de conocer la NASA. "¡Vi el Apolo 11!", recordó, feliz.
"Veo todos los documentales. Ya de chica me parecía raro: tan lejos… ¿Cómo era? ¿Qué era eso que estaba ahí arriba? La película Apolo 13 la vi 500 veces, sé los diálogos y siempre lloro porque me parece tan triste que el tipo haya tardado tanto en llegar, y estando a dos minutos, no pueda", manifestó Anamá.
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