Alejandro Olivera
NEUQUÉN
Un video publicado en Facebook de una mona lastimada en el refugio faunístico Luan desató la ira de un grupo de proteccionistas que realizó una denuncia pública por maltrato animal e insultó a los dueños del lugar. Desde el establecimiento explicaron que se trató de un accidente, ya que fue herida por otro ejemplar de la misma especie.
En la era digital, toda la información trasciende por las redes sociales. Por eso no es extraño que el caso de un primate herido en una pata se haya viralizado y motivado a las organizaciones proteccionistas de la ciudad a realizar una denuncia pública por maltrato animal. La publicación no sólo generó conmoción, sino que provocó que algunas personas se enfurecieran e insultaran a los propietarios.
LM Neuquén habló con Marta y Esteban Zupanovich, los dueños del refugio Luan, quienes explicaron que la mona fue herida por otro animal de su misma especie. “La mona Junior estaba colgada de la subdivisión que tiene con la jaula del otro mono, que la vio y la atacó”, detallaron.
Manifestaron que Junior está en tratamiento veterinario desde hace 13 días y pronto será operada en el dedo que le cercenó el macho.
En tanto, se lamentaron por la repercusión que tuvo el hecho, ya que les ocasionó algunos inconvenientes con proteccionistas. “Nos dijeron ‘viejos de mierda’ y nos maltrataron. Podrían haber venido a conocer el refugio y nosotros les hubiésemos contado lo que pasó con la monita”, expresó Esteban.
En tal sentido, cuestionó a los grupos proteccionistas porque en ningún momento ofrecieron cooperación para que mejore la situación de Luan, sino que sólo se dedicaron a agredirlos. Además, la pareja resaltó que a pesar del enojo que provocaron las imágenes, recibieron el apoyo de muchas personas. “Algunos conocidos trajeron alimento para los animales y otros consultaron de qué manera podían ayudar”, contó Marta.
Es que en el lugar no sólo alimentan y cuidan a los animales, sino que los recuperan y los devuelven a su hábitat natural. “En los próximos días vamos a liberar a unos patos que nacieron acá. Generalmente, los llevamos hasta La Herradura y los dejamos libres”, comentó Esteban.
La reserva nació por un guanaco que se querían comer
La preocupación por un guanaco que iba a ser comido por un puestero fue lo que dio inicio al refugio Luan hace 29 años.
“Lo estaban engordando para comérselo, así que llamé a la Policía, que acudió con Fauna. Lo rescataron y me lo dejaron para que lo cuide”, recordó Esteban Zupanovich, quien junto con su esposa comparten el duro trabajo de mantener el refugio de centenares de animales.
Desde aquel momento, gran parte de las especies que se rescataron en la zona fueron a parar al patio de la familia Zupanovich, donde recibieron cariño y un cuidado casi profesional.
“Hemos tenido muchos animales, pero a medida que fallecieron no incorporamos más”, expresó.
Es que la situación en la que llegan a veces imposibilita que puedan ser devueltos a la naturaleza y eso entristece a la pareja. “A veces me pongo mal –señala Esteban mientras acaricia al puma- y lloro como un pelotudo porque todo esto lo generó el hombre. Nosotros mucho no podemos hacer, sólo cuidarlos”, aseguró el conservacionista.
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