La hazaña conseguida por Racing nada menos que en el clásico ante Independiente se mete, como mínimo, en el podio de las grandes proezas de equipos argentinos en inferioridad númerica.
Con nueve hombres, La Academia logró ponerse en ventaja 1 a 0 ante su eterno rival, que jugaba en ese momento con 11 jugadores a poco del final del partido. Todo ante un Cilindo exultante.
Finalmente, el tanto del chileno Marcelo Díaz significó la victoria que será recordada por siempre y por todos, ya que no sólo los de Racing la tendrán presente.
Pues bien, aquí recordamos otros dos antecedentes comparables a lo sucedido el domingo, uno que tuvo al propio Rojo como protagonista y mayor valor, ya que le posibilitó levantar un trofeo, y la otra a San Lorenzo, que ofreció uno de los capítulos inolvidables de la Copa Libertadores nada menos que ante River.
La hazaña de Independiente
Hace poco, Francisco Carnese recordó en LMN aquella epopeya del equipo de José Omar Pastoriza en la final del Nacional ‘77 que se terminó jugando en enero del año siguiente. Hace 42 años el Rojo se consagraba campeón logrando un épico empate ante Talleres (2-2) en una final que disputó en Córdoba. Con tres expulsados, el héroe de aquella noche fue Ricardo Enrique Bochini.
A los 25 minutos del segundo tiempo el árbitro Barreiro convalidó un gol de Talleres -convertido con la mano- que así pasó a ganar, cuando antes le había dado un dudoso penal al equipo local para que estampara el 1 a 1 parcial (Outes para el Rojo y Cherini para el local). Tras esa acción, Independiente quedó con ocho por las protestas de los jugadores.
Fue entonces cuando apareció la personalidad del entrenador Pastoriza, que los instó a no abandonar el campo de juego cuando muchos no querían seguir el partido- y la magia del Bocha, y llegó la hazaña inolvidable a partir de una pared genial entre Biondi y Bochini, para que el diez definiera con maestría cara a cara con el arquero de Talleres para el 2 a 2, en el arco que daba la espalda a los hinchas de Independiente.
La hazaña de San Lorenzo
Algo parecido logró San Lorenzo ante River en los octavos de final de la Copa Libertadores de 2008 cuando con nueve hombres (Rivero y Botinelli fueron expulsados) logró el milagro de empatarle a River, que estaba 2-0 arriba (Abelairas y Abreu), en sólo tres minutos y en El Monumental a través de Gonzalo Bergessio con un zurdazo y un cabezazo para una heroico pase a cuartos. Así eliminó a River.
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