En la feria buscan ofertas para escapar de la inflación

Los clientes quieren ahorrar y los puestos ofrecen precios atractivos.

Sofía Sandoval

ssandoval@lmneuquen

Neuquén.- Cuidar el bolsillo se convirtió en un patrón de conducta irrenunciable en tiempos donde escasea el dinero. Ese hábito, en lugar de llenar la feria del Parque Central de clientes que antes iban al supermercado, motivó a los usuarios de ese paseo a caminar más buscando los precios más convenientes.

“Eso está más caro que en el supermercado”, le dijo un hombre canoso a su mujer mientras caminaba por la geografía heterogénea de la Feria Central, un paseo que convoca a cientos de puesteros todos los sábados.

En la plaza, un hombre ofrece jugos de frutas licuadas al lado de un puesto que vende vidrios templados para proteger el celular. Un poco más allá se ofrecen paquetitos de frutas secas a 60 pesos, en un puesto que roza a los vendedores de ropa y otro de bandejas de huevos. En la feria se puede encontrar de todo. La gama va desde la ropa usada hasta la carne de cerdo, pasando por otros alimentos, juguetes, repuestos de tuberías y hasta piezas de botiquín. Así, la plaza se convierte todos los sábados en un verdadero polirrubro con cientos de opciones y precios disponibles.

Sin embargo, los puesteros aseguran que la falta de dinero circulante cambió los hábitos de los clientes, que llegan en la misma proporción pero dudan más a la hora de comprar. “Antes se llevaban tres o cuatro cosas pero ahora, si eligen un par de medias...”, comentó una vendedora de ropa interior. Según explicó, los proveedores incrementaron un 100% la mercadería en dos años y eso la obligó a modificar sus precios.

Los compradores coinciden en que no hay mejor forma de ahorrar que gastando las suelas. “Los precios son relativos y cambian de un sábado a otro, hay que caminar y mirar todas las ofertas”, señaló María mientras empuñaba el mango de su carrito de compras. Ella visita la feria en cada edición para comprar las verduras que consumirá toda la semana.

Ana, una vendedora de verduras, explica que trae muchos cajones de su propia producción, en los que puede ofrecer precios competitivos. Sin embargo, debe comprar el resto en el Mercado Concentrador, donde el incremento de precios la obliga a modificar sus etiquetas.

Los comerciantes coincidieron en que los clientes buscan cada vez más alternativas para ahorrar y, en ese sentido, reciben consultas constantes sobre la disponibilidad de tarjetas. “Acá en la feria nadie tiene posnet pero muchos quieren pagar en cuotas”, explicó Zulema, que vende prendas de ropa nueva a partir de 250 pesos.

Para Paula, otra productora y comerciante, la baja en las ventas se nota incluso en el aspecto del lugar, donde cada vez aparecen más carteles con ofertas. Frases como “2 kilos de tomate por 50 pesos”, “Pan de molde 45 pesos” o “3 kilos de cebolla por 25” invitan a los clientes a llevarse algo de todo lo que ofrecen.

Más allá de sus esfuerzos, los usuarios habituales de la feria se esfuerzan por hacer rendir el dinero y alternan sus compras entre distintos puestos y entre la feria y los supermercados en busca de las mejores ofertas.

“Es la segunda vez que vengo y noto mucha diferencia con los mercados cerca de mi casa. En Neuquén todo es caro”.Coca. Nueva clienta de la feria “Hay buenos precios, pero también hay cosas que suben. De un sábado a otro, la palta subió de 80 a 130 pesos”.Roberto. Vecino de Senillosa

“Antes se notaba abundancia y a los puestos les iba mejor. Yo tengo mi clientela, pero algunos tuvieron que cerrar”.Paula. Vendedora de productos orgánicos

“Se nota la misma cantidad de gente que hace tiempo, pero ahora los clientes preguntan mucho más que antes”.Zulema. Vendedora de ropa nueva

Ahora se sumaron los vendedores de ropa usada

Si bien algunos puesteros de la Feria del Parque Central tuvieron que desmontar sus gazebos por la caída del consumo, también se sumaron nuevos vendedores a este gran espacio de comercio. Entre ellos, se cuentan los de ropa usada, que muchas veces utilizan la recaudación para comprar otros productos de la feria, como verduras y carnes.

Patricia lleva años ofreciendo la ropa que le regalan sus patrones y que ella acondiciona y acomoda sobre una manta en el suelo de la feria. “Ahora vendo menos, la gente lo halla muy caro pero, si bien es usada, es ropa de marca”, indicó.

Según aclaró, a su rubro se sumaron nuevos vendedores que ofrecen productos usados para comprar luego otras cosas en la feria. “Quizás juntan 200 pesos y ya con eso se pueden llevar algo”, detalló.

A pesar de que Patricia ofrece jeans a 200 pesos y camisas a 150, ahora le cuesta más convencer a sus clientes, que preguntan en varios lugares antes de elegir ya que, según señaló, hay ropa nueva sin marca que se vende a precios similares.

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