"El único territorio virgen que nos queda es Medio Oriente"
Dios Salve a la Reina, banda argentina reconocida mundialmente por ofrecer el mejor tributo a Queen, por segunda vez se presentará en el estadio Ruca Che. La agrupación que tiene al frente a Pablo Padín -en la piel de Freddie Mercury- subirá a escena el miércoles para presentar un espectáculo renovado que incluye un nuevo setlist de clásicos de la banda inglesa.
En su última visita al estadio del oeste, en marzo de 2020, Dios Salve a la Reina convocó a unas cinco mil personas, algo que Padín resalta porque el grupo siempre ha sido “bien recibido” en esta parte de la Patagonia desde sus primeros años.
De regreso al país luego de una intensa gira por Europa, Pablo Padín contó cómo está hoy el presente del grupo, que el próximo año por primera vez desembarcará en Alemania y Francia, según contó el intérprete que se hizo músico por Queen.
Teniendo en cuenta un espacio como el estadio Ruca Che, ¿con qué puesta en escena y novedad llega Dios Salve a la Reina?
Presentamos nuestra gira 2022 con un montaje totalmente nuevo, nuevos temas y un setlist de clásicos renovados.
Recientemente finalizaron su gira europea, ¿qué los sigue sorprendiendo y en qué escenarios se sienten locales?
España es un país que nos ha recibido muy bien durante los últimos 10 años y nos sentimos muy locales, lo nuevo es que estamos empezando a trabajar en el resto de Europa y el año que viene nos presentaremos en algunos países nuevos como Alemania y Francia.
¿En esta oportunidad se sumó alguna plaza nueva?
Este año volvemos a Venezuela después de casi 10 años, lo mismo que a Perú, y ya tenemos armada para 2023 la vuelta a Japón después de la pandemia.
¿A qué país en el cual aún no hayan presentado su espectáculo les gustaría ir?
Siempre hay muchos, pero quizás el único territorio que nos queda virgen es Medio Oriente.
Por segunda vez regresan al estadio Ruca Che, en donde ya los vieron unas de 5 mil personas. ¿Ese nivel de convocatoria se da únicamente en Neuquén o también en otra plaza del interior del país?
Neuquén es una plaza que siempre nos ha recibido desde los primeros años, aunque también Mendoza, Córdoba, Rosario nos reciben con grandes aforos. Siempre es un placer tocar en Argentina.
¿Cuál el punto de mayor complejidad que se les presentó o se les presenta al afrontar la obra de Queen?
La marca registrada de Dios Salve es que tratamos de emular a Queen pero sin estar actuando de Queen. Entonces todo sale de manera muy natural. Hay un punto a favor que es que somos muy fans, y eso nos permite tener mucho ojo al detalle de cada cosa, desde lo musical y lo visual.
En 2018, el fenómeno de Queen volvió a explotar con el film Bohemian Rhapsody. ¿Ese impacto a nivel mundial hizo que cambiara algo más en ustedes?
Durante 2018 y 2019 tocamos como nunca antes, aunque no nos podemos quejar, Queen nunca se ha dejado de escuchar. Aun así, tenemos muchos shows en todo el mundo para el año 2023.
A pesar de que ya van dos décadas, ¿cómo llevás hoy la dualidad Freddie Mercury-Pablo Padín?
Todos tratamos de que el personaje Queen quede arriba del escenario. Cuando termina el show, somos quienes somos, y no nos gusta jugar ese juego fuera del escenario. Es una cuestión casi de sanidad mental.
¿Cuántas horas te demanda mantener ese personaje?
Demanda mucho cantar algo tan complejo como Queen, es muy exigente, no me refiero al personaje, sino a la complejidad musical de cantar algo así. Si no siento ganas de hacer un movimiento que él (por Mercury) hacía, no lo voy a hacer, porque no lo quiero forzar. Todo es natural y la gente lo percibe.
Has manifestado que desde chico escuchabas Queen. ¿Qué es lo que aún te genera intriga de Freddie Mercury?
Musicalmente es impecable y mágico, y además con una capacidad infinita de mantener al público en la palma de la mano.
En su trayectoria, Queen supo macar en diferentes etapas un estilo musical y también con su vestuario. ¿Con qué período te quedarías y por qué?
A todos nos gustan períodos distintos, a mí particularmente la etapa de los 80 del pop me parece mágica.
Brian May no usa púa sino una moneda de seis peniques (sixpence) que está fuera de circulación. ¿Para que no queden detalles afuera es cierto que esas monedas se las compran a coleccionistas?
Sí, es parte de darle autenticidad y el mismo sonido característico. Usamos solo sixpences inglesas para tocar.
¿”Bohemian Rhapsody” es el momento definitivo de su concierto?
Sin dudas que sí. Uno vive cada concierto como único y se nutre de la respuesta del público, es un juego de energías que nos permite seguir disfrutando.
En el año 2004, su vida grupal dio un giro al presentarse por primera vez en Inglaterra. ¿Cómo está parada hoy la banda y cuál sería el techo o punto culminante?
La verdad es que no nos ponemos a pensar en un techo, la vorágine de las giras no nos lo permite, el techo nos lo dará el cuerpo, para seguir haciéndolo con vigencia. Por ahora, con más de 20 años, creo que estamos bastante bien para ser cuatro locos cuarentones.
¿Hasta cuándo pensás que Pablo Padín puede seguir dando vida a Freddie Mercury?
Creo que hasta que me den el cuerpo y la voz, el escenario es mi lugar
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