Sexo en Gran Hermano: Manu y Lola dieron el consentimiento y no se guardaron nada
Los participantes le dieron rienda suelta a la pasión entre las sábanas luego de darle el visto bueno al Big.
La casa de Gran Hermano: Generación Dorada atraviesa su momento más ardiente de la temporada tras consolidarse el romance más esperado por los televidentes de la pantalla chica. A pocos días de cumplirse los tres meses de un estricto aislamiento, Manuel Ibero y Lola Tomaszeuski decidieron dar un paso trascendental en su intensa relación afectiva. Los participantes dejaron de lado los coqueteos sutiles de las últimas semanas y oficializaron su apasionado acercamiento bajo las sábanas ante las cámaras del programa.
Qué había pasado con Manuel Ibero tras su separación de Zoe Bogach
El joven jugador, quien adquirió gran notoriedad pública en los medios de comunicación por ser el exnovio de Zoe Bogach, logró consolidar un fuerte perfil propio en el juego. Su personalidad seductora y su notable crecimiento en las encuestas de popularidad lo posicionan actualmente como uno de los candidatos firmes para acceder a la gran final del certamen.
El estratega venía midiendo sus movimientos de manera milimétrica dentro de las habitaciones hasta que resolvió avanzar de forma definitiva con su compañera de convivencia. Por su parte, la atractiva participante modificó radicalmente su postura inicial dentro del reality debido a los drásticos cambios acontecidos en su realidad sentimental fuera del encierro televisivo.
Aunque en los primeros meses del ciclo mantuvo una distancia prudencial por encontrarse en pareja, su reciente paso por el repechaje internacional alteró por completo el panorama lúdico. Al reingresar al juego por el voto del público, la jugadora buscó directamente al participante y le confesó que había disuelto su noviazgo en el exterior.
El OK al Big que derivó en la pasión en Gran Hermano
La química y la innegable tensión sexual entre ambos se volvieron completamente imposibles de disimular para el resto de los hermanitos durante las extensas jornadas nocturnas de convivencia. El quiebre definitivo se produjo mientras descansaban abrazados en una de las camas y los altavoces de la producción interrumpieron el silencio con la clásica advertencia reglamentaria de seguridad.
Los jóvenes miraron fijamente las lentes de los dispositivos, levantaron sus pulgares en señal de aprobación y exclamaron entusiasmados: “Queremos todo, Big”. Por supuesto, nada de lo que ocurrió después fue captado por las cámaras, pero no hizo falta demasiada imaginación para saber lo que estaba a punto de suceder. Aquello que miles de fanáticos estaban aguardando desde hacía tiempo.
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