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“Significa mucho por lo que la gente me hace saber que le representa”

El cantautor celebrará este jueves, con un show en Mood, los 25 años de Tren de fugitivos, disco con sello ricotero en donde comparte voces con el Indio Solari.

Rodolfo Luis “El Soldado” González decidió celebrar los 25 años de Tren de fugitivos (1997), su emblemático disco debut. Se trata de su trabajo más convocante, aquel que contó con las participaciones del Indio Solari y Skay Beilinson, fundadores de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Desde noviembre del año pasado, quien fuera el plomo de una de las bandas más grandes que dio el rock nacional se encuentra embarcado en esos festejos, que este jueves tendrán como una nueva parada el escenario de Mood Live (Ministro González 40).

El álbum, compuesto por diez obras, incluye el megahit “Ángel de los perdedores”, un folk rock en el que comparte las voces con el Indio Solari. También en la lista figuran “Trago Especial”, con la intervención de Solari, y “La Fiera”, grabado con Skay y Sergio Dawi, saxofonista histórico de los Redondos junto al fallecido Willy Crook.

Para esta celebración, no solo se proyectó la salida a los escenarios, sino que el músico también lanzó una edición en vinilo de luxe de su emblemático disco. “La edición tiene que ver también con la logística, esto de poder palpar la obra, indagar en la información y en las letras”, señaló.

Rodolfo Luis “El Soldado” González
 “El Soldado” González decidió celebrar los 25 años de Tren de fugitivos  con un show en Mood Live.

“El Soldado” González decidió celebrar los 25 años de Tren de fugitivos con un show en Mood Live.

Icónico

En cuanto a lo que significa el álbum que repercutió de forma inmediata en la década del 90, el guitarrista explicó: “Sé que Tren de fugitivos se volvió un disco icónico por su lanzamiento independiente, por lo que se movió y también por lo que vendió. Es un disco que tiene que ver con la cultura de finales de los 90”, confesó el músico.

“Pero para mí también significa mucho por lo que la gente me hace saber que les representa: primero fue un casete que daba vueltas de mano en mano, se escuchaba en fogones. Después salió el CD, y hubo gente que se conoció y hasta se casó con esas canciones. Y padres, hermanos, amigos, novios que se fueron, pero dejaron ese disco como recuerdo”, agregó el Soldado.

Pulso ricotero

Sobre cómo se fue elaborando esa placa, el cantautor recordó que todo pasó “muy rápido”. “La verdad es que llevó mucho laburo. Para hacer las canciones, pensar cómo lo grabaría y quién me ayudaría. Tren de fugitivos lo pergeñé solo, con 30 años y un recorrido de trabajo en la música que me daba un mínimo de conocimiento”, contó el músico.

“A los primeros que les mostré las canciones fue a Walter Sidotti (ex baterista de Redondos) y a Semilla Buciarelli (ex bajista) porque fueron los que grabaron las bases de batería y bajo respectivamente, después de haber tenido solo un día de ensayo. Más tarde, fui agregando guitarras. A Skay y al Indio recién les di a conocer los temas cuando fueron a grabar, indicándoles lo que quería de parte de ellos para que le aportaran al disco”, explicó.

Vida hecha música

El Soldado, apodo que le dio Solari por cumplir con el servicio militar, desde los 15 años se las rebuscó para vivir de la música: primero laburando en empresas de sonido y luego con los grupos. Con los Redondos atravesó 15 años como asistente. “Arranqué en los pubs pre Gulp! (primera placa de la banda). Estuve en las presentaciones en La Esquina del Sol –uno de los reductos de los artistas en la década del 80–. El último show que hice fue en Colón de Santa Fe en el 97. Todos saben que sin su colaboración no hubiese pasado la prueba, más allá de que el disco está bueno”, sostuvo.

Pandemia

Embed - El Soldado - Aromas de una flor

Previo a que estallara la pandemia de coronavirus, el Soldado se encontraba de gira por Córdoda, Santa Fe y Entre Ríos. Y cuando ya se venía la cuarentena obligatoria, se fue a Villa Gesell, donde hoy reside desde hace tres años. En esa primera estadía en medio de la incertidumbre sobre qué iba a pasar con el virus, el guitarrista tuvo un proceso creativo: generó dos trabajos discográficos, Canciones para un largo camino y Haiku blues. “Dentro de todo lo malo que trajo el período de aislamiento que impuso la pandemia, para mí, que lo viví en Villa Gesell, fue bastante positivo porque pude hacer un montón de cosas, entre ellas dos discos”, señaló.

“Creo que Haiku blues es un buen disco, de los mejores que hice. Con un tratamiento diferente a lo que la gente está acostumbrada a escuchar. Donde trato de dejar un mensaje en temas más cortos, de ahí la idea del haiku japonés que tiene su métrica de 17 sílabas y tres versos. Siento que el disco está muy bien logrado y la canción que le da nombre es un blues totalmente inspirado en esas figuras y visiones de la cultura oriental”, dijo.

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