Este Cipolletti no es apto para cardíacos
Oscar Méndez
Pronta revancha encontró Cipolletti en el Federal A. Tras la derrota ante Alvarado, superó en el último suspiro a Deportivo Madryn, por la séptima fecha de la zona sur, en un partido plagado de nervios y cuesta arriba en el resultado y con la tabla de posiciones transitoria en la cabeza de los jugadores albinegros.
El 2 a 1 conquistado en los últimos 10 minutos revirtió las sensaciones de Mar del Plata ante Alvarado, con respuestas efectivas desde el banco de suplentes, todo al revés de lo sucedido hace solamente cuatro días.
La visita salió a buscarlo en el primer tiempo. Urgido por su presente no tenía margen, plagó la mitad de la cancha y sólo tres hombres en el fondo.
La primera diferencia llegó tras un mal pase de Nelson Seguel desde el fondo, salió la réplica de los chubutenses que movieron rápido la pelota hacia la izquierda. Matías Billordo le ganó a Gastón Valente y sacó el remate cruzado que superó la estirada de Matías Alasia a los 14 minutos.
El impacto lo afectó al dueño de casa, que no encontró claridad.
Las mejores situaciones se la habían presentado con el marcador en blanco, pero Gustavo del Prete no le acertó al arco tras un lindo caño dentro del área y, en una contra, el propio Seguel se quedó sin espacio para superar la salida del arquero Pablo Lencina para ahogarle el grito de gol.
Cambio de aire
Para el complemento, Henry Homann modificó el dibujo. El ingreso de Matías Sosa por Maxi Carrasco le trajo la figura del enlace que fue importante en el comienzo para volver a ser incisivo contra el arco del rival.
Pero los minutos se consumían, el partido se moría y los ataques se convertían en frustración.
Jesús Molina reemplazó a Valente y Jonathan Morán a Del Prete, y enseguida Mauricio Mancilla acusó desgarro en la visita que ya no tenía cupo para las variantes y quedó con 10 jugadores en el campo de juego.
El empate cayó a los 37, en una segunda jugada de pelota detenida que capitalizó dentro del área el zaguero central Federico Velázquez con un remate poco ortodoxo y efectivo.
El empuje final, las ganas y el aliento unificado desde las tribunas le dieron fuerzas a Jorge Piñero da Silva, cuando iban 47 minutos, y bajarle la pelota al Chengue Morán, quien entrando por la izquierda definió de primera y superó al 1 para el delirio final de todos los presentes y de un plantel que ahora se va a la fecha libre con otra tranquilidad.
Las dos barras de Cipo, juntas y en paz
Cipolletti
La Visera presentó anoche una escenografía inusual luego de los incidentes y la suspensión frente a Villa Mitre. Por un lado, la tribuna de atrás de uno de los arcos, la del pasaje Kleppe, estuvo inhabilitada y sin público. Esta decisión del club generó una situación curiosa y fuera de lo común: La 69, que habitualmente ocupa el sector que ayer lució despoblado, tuvo que mudarse a la tribuna lateral, por lo que compartió espacio con la antagónica barra “del Tigre”, que siempre para allí. La convivencia fue en paz dado que antes hubo un pacto de no agresión entre los referentes de ambas barras para no seguir perjudicando a la entidad albinegra (se vendieron pocas entradas anoche). Al principio, las dos bandas estaban separadas, pero luego se acercaron y entonaron las mismas canciones, algo extraño en el templo albinegro. Cabe recordar que se aplicó el derecho de admisión para al menos 10 hinchas, miembros de La 69, a los que se les adjudica los líos ante los bahienses (son los que estuvieron presos). Y hubo más del doble de policías de lo normal: 90 uniformados en lugar de los 40 que generalmente custodian los partidos de Cipolletti. El cacheo se realizó por O’Higgins, pero no en la puerta del estadio sino en la esquina de Mengelle. Por suerte, hubo paz.
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