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La Mañana Migue Granados

"Este TVR recupera el original y a mí me gusta que sea así"

Migue Granados,- Todoterreno. Es actor y humorista. Después de debutar como conductor radial en FM Blue, ahora le toca ser el continuador de un clásico.

Paula Bistagnino

Especial

Cuando nació TVR en 1999, Migue Granados tenía 13 años y su plan de sábado predilecto era ver el programa comiendo pizza. “Es posta, salvo que tuviera algo mejor que hacer, ese era mi mejor plan”, cuenta el humorista que en pocos años pasó de ser “el hijo de Pablo Granados” para ser nada menos que el conductor de un programa que ha hecho historia en la televisión local desde la recordada dupla de Claudio Morgado y Fabián Gianola, que luego fue reemplazada por Gabriel Schultz y Pablo Rago.

Ahora, el dúo completamente inesperado lo componen él y el periodista Horacio Embón. “Es un desafío, obvio que lo es. Pero estoy muy contento”, dice, y confiesa que aún le da vergüenza que lo llamen humorista y que cuando tiene que completar un formulario, en el casillero de “ocupación” pone “empleado”. Es que, a los 30 años y recientemente padre, su gran pasión fue siempre y sigue siendo la música. “Lo del humor en la televisión fue surgiendo casi de manera natural hasta convertirse en un trabajo. Yo me crié en la trastienda de Videomatch entre los amigos de mi viejo -Pachu Peña, Yayo, Pichu Straneo, entre otros- y después de empezar varias carreras que no terminé, empecé a trabajar como asistente de producción en Sin codificar, y como boludeaba todo el día y hacía chistes, un día empecé a salir en cámara”.

Creo que vamos a funcionar bien con Horacio... La dupla es una gran idea y la vamos a ir aceitando”.

Luego empezó a ganar popularidad en radio, de la mano de Elizabeth Vernaci y Humberto Tortonese, con un personaje que se convirtió en el hit del humor político: “Martincito, el niño gorila”, una sátira de un chico de 4 años que vive en Nordelta, adinerado, antikirchnerista y fascista. “Todo fue surgiendo así. Y acá estoy”, dice.

¿Te sorprendió la propuesta?

Me sorprendió un montón, porque imaginate que ya me había sorprendido cuando me llamaron para conducir en radio. Realmente yo no me imaginaba eso, como no me imaginaba casi nada. Las cosas me fueron pasando y me encantan. Y lo de TVR fue más inesperado: acepté sin dudarlo demasiado. Porque amo el programa y porque además creo que si pensaron en mí, es por algo y porque quieren que sea yo como soy. A alguien se le ocurrió y a mí me encantó que me llamaran.

¿Cómo te sentís conduciendo TVR?

La verdad es que muy bien. Me sentí muy cómodo desde el comienzo y creo que vamos a funcionar bien con Horacio. La dupla creo que es una gran idea y que la vamos a ir aceitando. Recién empezamos, pero a mí me gustó. La idea es que la dinámica se arme entre un tipo grande y serio y un pendejo rompebolas y jodón que vendría a ser yo.

Es un quiebre importante respecto del último TVR…

Sí, creo que a mucha gente que venía siguiendo el último no le simpatizó porque querían otra cosa. Pero este TVR es mucho más fiel al original, al de siempre, al que disparaba misiles para todos lados.

Una cosa es lo que se ve en pantalla y otra, detrás. ¿Cómo es con Embón detrás?

Es un personaje divino, un tipo re culto que tiene unas historias tremendas y unas anécdotas increíbles. Yo a Embón lo conocía porque una vez había venido a Sin codificar, y es un tipo muy gracioso. Ahora tenemos que lograr -es lo que yo quiero- que me ponga más los puntos.

Cuando hablamos la última vez me dijiste que sos un analfabeto político, ¿y ahora?

¡También! Porque yo soy un presentador y el programa se trata de informes, que están muy bien hechos y hablan por sí solos. Pero ¿qué pasa? Mucha gente espera un compromiso de parte nuestra. Eso pasaba en el último TVR porque tenía una inclinación política y los conductores eran genuinamente así. Pero yo de política no sé y no estoy ahí para eso. Obviamente que sé está mal que echen a 50 personas del laburo o que a un político le encuentre 50 palos abajo del colchón. Eso lo sé, sepa o no de política; pero mi postura es que eso está mal para cualquiera.

Va a haber también mucho humor…

Me encanta cuando alguien no resiste un archivo o cuando queda como un boludo en la tele por figurar o hacer pavadas. Me divierto, me quiero divertir.

Sabés que vas a estar mucho más expuesto con esto. ¿Cómo lo vas a llevar?

No me preocupa porque a mí no creo que me levanten demasiado, porque no es que yo voy a opinar. Son los informes los que opinan. Yo voy a presentar. No me da nada de miedo.

Además de mucho trabajo (conductor de 13 a 16 en FM Blue y de 17 a 18:30 en ESPN), tenés una beba de 6 meses, ¿cómo es esa vida de padre?

Bernardita es lo más. Estoy, estamos, felices. Los primeros seis meses fueron duros con el tema de dormir, pero ahora ya no rompe tanto los huevos. Me vuelvo loco con ella. Es hermoso.

Quiero creer que sos un padre que se ocupa...

Sí, sí, con todo. Estoy espalda con espalda con Fer (la fotógrafa Fernanda Otero) en esto, que es mi novia desde hace 9 año. Pero claro que la demanda es mucho más con ella. Igual, cambio los pañales y hago todo.

Tu mujer ahora debe decir “tengo dos hijos”…

No, no, no. Pero yo soy un inmaduro y rompebolas por naturaleza. Ya tengo 30 años y sigo siendo como soy. Voy a ser un poco adolescente toda la vida.

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