LMNeuquen Pablo Echarri

"Estoy soñando con el país que se viene"

Pablo Echarri. En pantalla. Presentó en el Festival de Mar del Plata El silencio del cazador, y filmará una película sobre la hipótesis del paso de Hitler por la Patagonia.

Paula Bistagnino

Especial

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Dice que cada vez que va a Mar del Plata las emociones lo atraviesan: “Esta es una de las ciudades que más quiero porque acá venía con mis viejos de chiquito de vacaciones. Para mí tiene una emoción hermosa todo esto: la rambla, estas playas del centro a las que veníamos, los veranos con mis amigos acá. Y me pone en perspectiva y digo: qué bueno. No me equivoqué”, dice el actor, que fue uno de los invitados al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (tuvo su cierre en la semana) para presentar El silencio del cazador, la nueva película de Martín Desalvo (Unidad XV), en la que interpreta a un guardaparques en la selva misionera.

Estamos en búsqueda de un coproductor alemán. Va ser una experiencia espectacular filmar en la Patagonia”

Para el papel tuviste un trabajo físico y también con el acento. ¿Qué fue más difícil?

Sin duda lo físico. Creo que era la última oportunidad de hacer un personaje así (risas). Tengo 50 años y en algún sentido bien llevados. Pero además tengo dos hernias de disco hace varios años, que me dejó un accidente en moto, y se me despertaron antes de ir. Así que tuve mis padecimientos de columna y llegué con el último resto de energía que me quedaba. Y también estar en la selva, con toda esa fauna que por suerte no tengo anécdotas, pero es fuerte. Lo del acento espero que les guste, lo trabajamos mucho con un coach y creo que salió.

Uno de los temas es la injusticia social y económica, pero además histórica. ¿Estás buscando otras historias o temas para contar?

El tema de la justicia me impacta en todo sentido y cuando viene en forma de propuesta de trabajo, poder tocar esa tecla y establecer ese conflicto es una oportunidad. No tengo una línea para elegir los trabajos y más diría que fue todo más por el lado de lo fortuito en cuanto a lo que viene a mí. Y creo más en cómo juega el deseo intenso de hacer determinadas cosas y también de ir expresándome y ser cada vez más claro con lo que quiero y en especial con lo que no quiero. Y siento que lo que viene a mí es cada vez más consecuente con ese deseo y esa claridad.

¿Qué es lo que más te atrae de Ismael, tu personaje?

El sentimiento primario y pasional del personaje es algo que me llama mucho la atención. Porque perdí mucho de eso. Con los años soy cada vez más cerebral, más estratega, menos impulsivo. Entonces poder salir de esta cabeza que tengo y no me deja ir adelante impulsado por la pasión o la locura, fue muy placentero. Tengo un poco de nostalgia de eso, aunque estos personajes suelen avanzar hacia la tragedia.

¿Qué proyectos se vienen como productor?

En estos cuatro años la pequeña y mediana producción estuvo difícil. De hecho, le di un impasse y me dediqué a juntar fuerzas para cuando saliera el sol. Así que ahora tengo muchas cosas en la cabeza y sobre el escritorio: algunos proyectos de series de televisión en desarrollo, alguna obra de teatro que queremos coproducir con algún amigo, y más. Pero lo que sé que va a salir es la próxima película de Rodrigo Grande (Al final del túnel), que es sobre esta hipótesis del paso de Adolf Hitler por la Patagonia argentina, pero con un giro muy novedoso que no puedo contar.

¿Qué se puede adelantar del rodaje en la Patagonia?

Estamos ahora en la búsqueda de un coproductor alemán para hacerla. Ya tenemos la parte española. Así que todavía estamos viendo, pero es una gran historia que tengo muchas ganas y sin duda va a ser una experiencia espectacular filmar en la Patagonia.

¿Qué esperás del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner?

Estoy muy esperanzado. Estos años en lo político fueron muy oscuros, y aclaro porque uno sigue con la vida e intenta encontrar alegría y belleza en lo más cercano y chiquito cuando el panorama es malo. Y entonces ahora toca volver a creer y me emociono pensando en lo que va a venir. Tengo muy claro que va a ser difícil y largo, porque la ruptura del tejido social fue tan grande en tan poco tiempo que no va a ser fácil. Pero volvemos a la senda del modelo político que me convoca. Que es diferente al que yo defendí durante 12 años. Tiene un componente diferente pero avanza y apunta a ese modelo de país que yo creo que es la única salida que tenemos para el desarrollo. Creo que Alberto Fernández es una gran esperanza por sus convicciones profundas, pero sobre todo una gran oportunidad por su forma de ver la política y por su enorme capacidad para consensuar y reunir espacios que estuvieron separados en los últimos años.

¿Creés en ese equilibrio entre el kirchnerismo y el albertismo?

Me siento primero kirchnerista. Peronista pero kirchnerista sobre todo. Y confío en la potencia del kirchnerismo: en esa contundencia y ese caudal de gente y de votos que no va a claudicar en ir a buscar ese país que quiere. Y después hay un progresismo más moderado, más de centro respecto de la nuestra, que es necesaria en el mundo tal como está hoy y en la región, porque es lo que puede hacer más sustentable al proyecto. Así que estoy soñando con eso y no puedo dejar de proyectar.

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