"Estoy viviendo una linda locura"
Paula Bistagnino
Especial
Sin previa para prepararse para el aluvión que se venía, la vida de Santiago “Tyago” Griffo (25), el hijo de la Bomba Tucumana y Ariel el Príncipe, cobró un vértigo inesperado cuando conmovió a todos en el set de grabación del “Bailando” el día que fue acompañar a su mamá a la pista. En breve, la voz del legendario grupo cuartetero cordobés Trulalá bailará con Barby Silenzi, ex partenaire de José Ottavis, fuera del certamen. Simpático, coqueto y extrovertido, a Tyago ya le dicen que tiene cierto aire al Kun Agüero y a Maluma.
“Estoy viviendo una linda locura: impensada y espontánea. Mi teléfono estalló con tanta fuerza que ya no lo aguanto más. Me dan ganas de tirarlo. Nunca viví una mediatización personal a este nivel. Tenía 15 mil seguidores en Instagram y en una semana pasé a cien mil. Cada diez minutos una persona que no conozco me manda un mensaje”, contó sobre la repercusión de su participación en el certamen de Showmatch.
Tengo ese algo inexplicable que algunos llaman carisma o ángel; una simpatía que, me parece, heredé de ella (por su madre)”.
-¿Qué te dicen en este momento? ¿Las fans te invitan a salir?
Hay de todo. Mucha buena energía, también porque mi mamá es muy querida. Es muy lindo sentir el cariño de la gente, expresen lo que te expresen. Todo lo que está pasando me genera una mezcla de sensaciones porque es algo muy nuevo.
-Además, vos estabas en los sets de grabación en los 90, en la época en la que tu mamá bailaba con la pollera amarilla en los programas de Tinelli...
Es muy loco eso y me pone muy contento. De algún modo, con Marcelo nos conocemos de esa época.
¿Nunca soñaste con integrar el “Bailando”?
No, estaba focalizado en mi carrera, en mi grupo, en hacer las cosas bien con Trulalá. Gracias a Dios nos va muy bien y viajamos mucho por todo el país. A Neuquén vamos a ir este año.
¿Y tu mamá ya te dio algún consejo para este nuevo desafío?
Para serte sincero, te diría que es al revés: ella no se la está bancando mucho, le cuesta y se cansa. Si bien somos artistas y estamos acostumbrados a la cámara, ahora la exposición es constante y todo el tiempo.
-Se nota que tienen una muy linda relación, ¿es así?
Sí, es un vínculo muy único y especial. De apoyo y de acompañamiento. Hablamos todos los días a pesar de la distancia (ella vive en Tucumán y él en Córdoba desde los 20, igual que su papá). Tratamos de combinar para vernos, porque además viajo mucho los fines de semana y por ahí se nos complica un poco organizar. Aprovechamos los huecos entre semana.
¿Y qué hacés cuando no estás arriba del escenario?
Juego al fútbol, soy muy futbolero y me gusta entrenar bastante. También para descargar. No soy de salir mucho, porque los fines de semana siempre tengo shows y después no me queda mucho resto.
-Además, te manejás en un ambiente complicado, de muchos excesos…
Sí, pero como todos. Hay que aprender a convivir con eso y saber lo que uno quiere para su vida y lo que está bien y lo que está mal. Gracias a Dios me lo enseñaron mis padres y la vida, y puede aprenderlo. Sé lo que quiero para mí.
-¿En qué te sentís identificado con tu mamá y qué, por el contrario, preferirías no haber heredado de ella?
Tengo ese algo inexplicable que algunos llaman carisma o ángel; una simpatía y una naturalidad que, me parece, heredé de ella. Y quizá soy un poco indeciso y dubitativo como ella, y preferiría no serlo tanto.
-¿Cuánto hay de cierto en las rivalidades eternas con otros protagonistas de la movida tropical, como el Polaco o el Dipy?
No existen, tenemos la mejor cuando nos cruzamos en algún lugar o show. Son enfrentamientos alimentados por los medios, que necesitan vender algo. Sacan alguna palabrita de contexto y le ponen música de tensión de fondo y ya está. Es un espectáculo penoso porque creo que los artistas tenemos que estar unidos. Esa es la tarea del artista. Que la gente se sienta identificada con alguna canción y que, al menos por el tiempo que dure la canción, se olvide de sus problemas.
-Por otro lado, en estos días apareciste como el nuevo sex symbol, ¿cómo lo llevás?
Se instaló eso que es nuevo para mí y me da un poco de gracia. Me divierte que hablen así de mí.
-Pero trabajás en tu estética… Por ejemplo, en tu corte de pelo, que creo que es posible que se imponga...
(Se ríe) seguro, porque siempre que me hago algo, se suele poner de moda al tiempo. Soy bastante maniático con el pelo. Me lo corto seguido y voy bastante a la peluquería. Uso una especie de cera engomada que no te deja brillo.
-Sé que estás soltero, ¿hace mucho?
Unos meses. Fue una relación larga, de casi tres años. Ella es modelo, de Córdoba.
-¿Y es definitivo?
No sé. Pero ahora, con todo esto, me pongo en el lugar de la otra persona y no tengo tiempo para nada. Todo está cambiando mucho para mí, pero nunca pierdo el eje.
El novio de mamá
La Bomba Tucumana (52) está saliendo desde hace un tiempo con un hombre mucho más joven: Sebastián Escacena es futbolista y tiene 28 años, 24 menos que ella. “Yo creo que para el amor no hay momento. Si se quieren y se porta bien, yo acompaño. Es ella la que, por ahí, tiene más prejuicios o le da un poco de vergüenza admitirlo”, contó Tyago.
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