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Europa lidera los derechos de los trabajadores a distancia: ¿Qué pasa en el resto del mundo?

El trabajo remoto abrió un interrogante sobre los derechos de los trabajadores y cómo actúan los sindicatos a medida que la pandemia se prolonga en el tiempo.

La pandemia obligó a muchos trabajadores a continuar con su trabajo en forma remota. Muchos abrazaron esta nueva forma de desempeñar sus funciones, pero otros no tanto. Sin embargo, los defensores dicen que las nuevas leyes para ayudar a los trabajadores a distancia no van lo suficientemente lejos y no cuidan a los empleados mientras que los sindicatos temen que algunos trabajadores se queden atrás.

En Londres, Reino Unido, Kiasi Sandrine Mputu realiza su trabajo desde el dormitorio de su departamento como tantos otros desde que la pandemia se desató en marzo de 2020. Mputu es una más entre los millones de trabajadores en todo el mundo que realizan su labor en forma remota mientras los científicos intentan dar con una solución definitiva para erradicar el coronavirus del planeta. Mputu dice que el trabajo remoto tiene sus pros y sus contras.

"Me encanta trabajar a distancia", dijo esta mujer de 30 años al portal Al Jazeera. "No creo que pueda volver nunca a la rutina normal".

Mputu es subdirectora de una empresa de importación y exportación con sede en Londres y a pesar de que se adaptó al espacio flexible para dormir y trabajar, sigue luchando por sentirse aislada de sus colegas. "A veces me paso toda la semana sola", afirma

La joven explica que su empleador organiza de vez en cuando reuniones sociales virtuales. Pero quiere que el gobierno británico siga el ejemplo de Europa y haga más por apoyar el bienestar mental de los trabajadores a distancia como ella.

Pero los defensores de los trabajadores quieren que Europa vaya aún más lejos, garantizando que las nuevas leyes que abarcan a todas las modalidades de trabajo a distancia cubran a todos los empleados, independientemente de dónde se ganen la vida.

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Derecho a la desconexión

Portugal dio un paso importante para mejorar la relación entre la vida laboral y familiar al presentar el mes pasado una nueva normativa para el trabajo remoto, que incluye la concesión a los trabajadores del "derecho a la desconexión", al prohibir a las empresas que se pongan en contacto con los empleados fuera del horario laboral, salvo en casos de emergencia.

Las nuevas normas -diseñadas con el objetivo de atraer al país a más "nómadas digitales" que paguen sus impuestos- también exigen a las empresas que ayuden a pagar las facturas de gas, electricidad e Internet del hogar; les prohíben vigilar a sus trabajadores a distancia y les exigen que permitan a los padres de niños pequeños trabajar desde casa sin obtener una autorización previa.

Pero Portugal no llegó a conceder a los trabajadores el derecho a apagar sus dispositivos e ignorar los mensajes de sus jefes fuera del horario laboral, una norma que Italia promulgó a principios de este año.

También se está avanzando en Francia y Alemania, donde los empresarios deben tener una razón válida para rechazar las solicitudes de los empleados para trabajar desde casa.

Los Sindicatos y expertos de la Unión Europea y el Reino Unido se mostraron felices por el impulso dado a los derechos y el bienestar de los trabajadores a distancia, pero quieren que las nuevas normas vayan aún más lejos.

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El estigma de la flexibilidad

Los expertos afirman que la explosión del trabajo a distancia durante la pandemia dejo al descubierto lo obsoletas que quedaron algunas leyes laborales.

El "derecho a la desconexión", por ejemplo, es un tema candente que es anterior a la pandemia, ya que Francia puso en marcha una ley pionera en 2017. Mientras otros países europeos siguieron su ejemplo, el Parlamento Europeo sigue presionando a la Comisión Europea para que los trabajadores de todo el bloque tengan derecho a apagar sus dispositivos cuando no estén trabajando.

Heejung Chung, investigadora sobre las horas extras y el equilibrio entre la vida laboral y la personal en la Universidad de Kent y autora de The Flexibility Paradox (La paradoja de la flexibilidad) dijo al portal Al Jazeera que los empleadores han estado contactando a los trabajadores fuera de las horas de trabajo formales con más frecuencia, ya que los límites entre el hogar y la oficina se oscurecen, lo que lleva a los empleados a trabajar las 24 horas del día, un problema creciente que el derecho a la desconexión está diseñado para corregir.

También dijo que los trabajadores a distancia suelen cargar con el "estigma de la flexibilidad", según el cual trabajar desde casa se considera menos productivo que hacerlo en la oficina. Esa percepción negativa, dijo, puede llevar a los empleados a trabajar más horas para compensar.

Muchos defensores de los derechos de los trabajadores afirman que el derecho a la desconexión es sólo un comienzo, y que las empresas deben conceder a los trabajadores el poder de determinar sus propios horarios de trabajo para promover un equilibrio más saludable entre la vida laboral y la personal.

"Muchos de los límites que establecía la legislación laboral sobre... el trabajo de horas extraordinarias... quedaron obsoletos", dijo Chung.

Los datos citados por el Instituto Sindical Europeo descubrieron que el 27% de los trabajadores europeos a distancia se preocupaban por su trabajo cuando no lo hacían realmente, y que el 29% se sentía demasiado cansado después del trabajo para hacer algunas tareas domésticas.

No interrumpir a los empleados fuera del horario laboral "no evitará que estos trabajadores sufran estrés cuando vuelvan al trabajo", declaró a Al Jazeera Ignacio Doreste, asesor de la Confederación Europea de Sindicatos.

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