Fin de la luna de miel del Gobierno con la Policía

La seguidilla de escándalos dentro de la fuerza tensó la relación.

POR GUILLERMO ELIA / policiales@lmneuquen.com.ar

Todas las relaciones tienen su período de gracia y luego la rutina y los deslices imponen un punto de quiebre. Es así como el primer cuatrimestre de 2018 quedará grabado en la historia como el momento en el que concluyó la luna de miel entre el Gobierno y la Policía producto de una seguidilla de escándalos protagonizados por la fuerza de seguridad.

Desde que asumió Omar Gutiérrez, el gobierno provincial viene invirtiendo mucho dinero en tecnología, materiales y móviles para optimizar el trabajo de la Policía. Pero esto no basta porque hay que reestructurar cuestiones de fondo dentro de la fuerza, como la capacitación y el seguimiento psicológico de los efectivos que tienen reiteradas conductas al margen de la ley, ya que se creen intocables.

Entre febrero y abril estallaron varios escándalos en la policía provincial: la fallida búsqueda del femicida de Las Ovejas, un efectivo de Chos Malal que en un día de furia quemó un móvil y disparó su arma unas 50 veces, la golpiza que le dieron tres policías a Facundo Agüero, quien recién esta semana tuvo una leve mejoría.

A esto se suma un policía condenado por apremios junto a quien sentaron al gobernador en la misma mesa durante un acto, un sargento de la Comisaría Tercera condenado por golpear a una persona demorada por averiguación de antecedentes y, por último, un agente detenido con tres porros cuando iba a un recital a Plottier.

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Todos estos escándalos pusieron al Gobierno en una posición sumamente incómoda. Por ahora el gobernador le sigue sosteniendo la mano al jefe de la Policía, Rubén Tissier, pero con la única finalidad de que no se debilite aún más la imagen de la institución que debe garantizar la seguridad.

De todas formas, internamente al Gobierno hay mucha bronca por los constantes errores de la jefatura, lo que los ha llevado a analizar posibles alternativas llegado el caso de tener que tomar una decisión extrema.

El gran problema es que históricamente en Neuquén la política le ha dado margen de acción a la Policía, a tal punto que la jefatura suele considerarse un ente autárquico y es ahí donde pecan de soberbia y erran el camino.

Por ahora, las tensiones están y de ocurrir otro escándalo, se podría llegar a precipitar un cambio rotundo en la cúpula policial.

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