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“Fuimos más modernos de lo que creíamos”

Marcelo Moura, líder de Virus, que el próximo domingo llegará a Casino Magic, dice que la honestidad artística es su éxito. Cara de la emblemática banda que en los ’80 innovó la escena del rock nacional, también habló de la muerte temprana de Federico y de la desaparición de su hermano mayor en la dictadura y disparó contra la mediocridad de los medios.

Buenos Aires >  Dice que desde hace 34 años que está en gira permanente y que eso es lo más lindo que le puede pasar a los 53. A punto de partir para una nueva rueda patagónica junto con Virus, Marcelo Moura disfruta por adelantado: “Llegar a cada pueblo o ciudad, que nos reciban con alegría, nos hagan notas, entrar a una heladería y que estén escuchando nuestras canciones, es increíble y muy emocionante… Me sigue sorprendiendo que canten los temas de hace treinta años y que los pibes de las nuevas generaciones los sigan descubriendo. Digo: ‘Loco, este tema tiene 30 años y todavía genera movimiento’”. Y define: “Creo que fuimos más modernos de lo que creíamos o de lo que nos dimos cuenta. A veces pienso que directamente estuvimos desfasados de nuestro tiempo”.
 
¿Creés que no los entendieron?
Claro, desfasados a ese punto. Siempre nos dijeron que éramos modernos. Y me pasa hoy que hay gente que me dice que nos escucha hace 25 años y que recién ahora entiende las letras. Hay mucho doble mensaje, mucho para leer entre líneas, para desentrañar. Hay algo de esa llegada tardía. El tiempo empezó a tamizar y a poner las cosas en su lugar digamos, a diferenciar un poco el arte y el éxito.
 
¿Cómo explicás la vigencia de Virus?
Yo creo que son las canciones. Nosotros no somos tipos a los que paren en la calle. Quizá un poco más a mí, porque estoy en las fotos y doy notas, pero a los demás no. Nunca fuimos exitosos por estar en fiestas del jet set ni por estar involucrados en nada ni haciendo boludeces en televisión. Es nuestra música la que trascendió y creo, humildemente, que así sucede con todas las cosas que son buenas: perduran en el tiempo.
 
Hay como una idealización de la década del ’80 y, especialmente, del rock nacional de esa generación. ¿Vos también la añorás?
Los ’80 fueron maravillosos. No sé bien cuáles fueron las condiciones que se dieron para que suceda algo especial, pero algo pasó ahí. Sin embargo, yo soy un tipo que vive el presente y el futuro inmediato. Porque uno nunca sabe lo que le va a deparar la vida. Nadie lo sabe, y entonces hay que vivirla y disfrutarla donde estamos. Además, creo que en algún punto los discos de virus de los ‘80 hoy siguen siendo modernos y hasta para mí son difíciles de superar en lo moderno.
 
Pero hay algo en lo musical que no volvió a pasar, que se perdió.
Creo que hay una mezcla de cosas. Internet ha destruido por completo la industria discográfica y que las que sobrevivieron se limiten a grabar discos que saben que les van a, como mínimo, devolver lo que pusieron. Eso es parte de lo que se ha perdido de los ‘80, cuando los grupos se iniciaban como grupos de amigos y no par armar un producto.  Éramos amigos del barrio, del colegio, de la facultad; y lo mismo las discográficas: gente que venía del palo, el del amor por la música. Ahora, cuando la música se convirtió en un negocio, chau al arte. Todo pasa por un número.
 
¿Encontrás herederos de Virus hoy?
Muchas veces me preguntan si soy consciente de la influencia de Virus. Yo creo que la influencia tiene que ver más con la forma de encarar el arte que con la afinidad musical. Vos podés escuchar grupos como Miranda o Babasónicos, que son los más populares de los admiradores confesos de Virus, y no hay una continuidad musical. Pero lo que sí tienen es una cuestión de laburar, ensayar, ser prolijos, preocuparse por la producción, la estética, la puesta. Creo que sobre todo han tomado una cosa conceptual más que un estilo musical.
 
El último fenómeno pop argentino es Tan Biónica, ¿te gusta?
La otra vez hablaba con Ale Sergi, que es un melómano de esos que están todo el tiempo escuchando música y analizando… Yo hace 34 años que ensayo, grabo, voy de gira los fines de semana y, te soy sincero, cuando llego a mi casa quiero escuchar Mozart, y en lo posible bajito. Así que no soy la reserva de datos y críticas que la gente supone que es un músico. Y, de hecho, creo que eso es lo que me permitió forjar y mantener mi propia personalidad. Creo que el único insulto que no nos hicieron en los primeros años, cuando fuimos tan resistidos, fue decir que nos parecíamos a alguien. Y eso es producto de que no tenemos influencia directa de nadie y que nunca estuvimos viendo qué ritmo rendía.
 
Virus es el único sobreviviente de esa década idealizada. No hay otro grupo que siga desde entonces. ¿Se sienten un poco así?
Tenés razón, pero ahora que me lo decís tengo miedo de caerme por la escalera… Es cierto y es, además, muy inaudito que un grupo dure tanto tiempo y, sobre todo,  tocando todos los fines de semana. Digo, están los Rolling Stones desde hace 50 años, pero hace veinte que se juntan una vez cada tres. No hay muchos antecedentes. Y lo loco es que estamos muy bien, que no hay una sola pelea en el grupo más allá de las discusiones lógicas y tocamos en cada show con una felicidad absoluta. Así que todo indica que vamos a estar superviviendo mucho tiempo más.
 
¿Qué los une de esta manera?
Nosotros tuvimos tres o cuatro años de muchísimo resistencia, en los que atravesamos muchísimos filtros. Eso tiene mucho que ver con que estemos juntos y quizá son más importantes las cosas que no hicimos que las que hicimos. Por ejemplo, nosotros nos hemos resistido a tocar para los militares durante la dictadura. Eso no sólo significa desaparecer de todas las radios y los conciertos, sino que era también un riesgo físico… Nosotros tenemos un hermano desaparecido (Jorge, militante del ERP secuestrado en 1977). Todas esas cosas en el tiempo se ven.  Por eso cuando viene una banda como U2 y dice “le dedico este tema a las Madres de Plaza de Mayo” y la gente aplaude,  a mí la verdad es que me cae muy mal, me parece demagógico. Digo, lo hubieras dicho en ese momento loco. En todo caso, ahora vení a decir que se afanaron las Malvinas y que las devuelvan. A mí me parece una berretada eso. Que nos traten como bestias del paleozoico que no entienden nada: entonces se ponen la camiseta argentina acá y la brasileña en Río al otro día; y todos aplaudiendo.
 
¿Y qué pasa con el público que acepta la demagogia y aplaude?

¿Y por qué el 70 por ciento de la gente ve un programa como el de Tinelli? Yo a mis hijos les digo que no lo vean porque les puede provocar daño cerebral. Los medios están llenos de mierda… Yo cuestiono esa actitud, por ejemplo, del Indio Solari de que no transa con nadie y no habla con la prensa. A mí me encantaría prender la radio y que esté hablando el Indio y no el marido de Carmen Barbieri. ¿Cuánto más jugosa sería nuestra vida cotidiana si al prender la radio hubiera artistas hablando en vez de toda esa manga de tilingos y tilingas contando si se pusieron tetas?
¿Qué se puede esperar si la gente consume eso? A mí me da bronca, pero también me preocupa. Me preocupa que hoy el éxito sea tener dinero a como dé lugar. Creo que es una incitación a la violencia esta idea de que el auto, la casa en el country, el último teléfono y las mil pelotudeces de consumo son lo importante. Es un mensaje decadente, porque te puedo asegurar que el 90% de la gente aparentemente exitosa es de una pobreza intelectual llamativa.
 
¿Cuánto del legado musical y de valores viene de Federico?
Fede tenía una conducta impecable, maravillosa. Vivía para la música y no tenía límites en su trabajo y en su creatividad: ensayaba, tocaba, componía, todo el tiempo. Y en los valores, era un tipo absolutamente honesto y que odiaba la pelotudez y la frivolidad. Yo pienso igual que él en eso, pero  no es que viene de Federico, sino que está ciento por ciento relacionado con mi familia. Federico, como mis otros cuatro hermanos y yo, venimos de una familia con códigos, con unos padres intachables, de una honestidad absoluta y un amor profundísimo y creo que eso es lo que uno tiene que trasladar. Y es lo que hacía él con todos y lo que yo hago con mis tres hijos. Y es lo que veo cada vez menos en los padres. Soy uno de los pocos que busca a sus hijos en el colegio, a los demás chicos los busca la empleada. Y el padre está todo el día con el teléfono viendo cómo hacer más plata. Es sólo un ejemplo de muchos que veo todos los días.
 
¿Cómo vivió la familia la muerte de Federico en un momento en el que el Sida era todavía un tema muy tabú y estigmatizado?
El dolor por la muerte de Federico fue tremendo, pero no por la enfermedad. No hubiera sido distinto si era otra enfermedad. Si hablamos de circunstancias, fue mucho más tremenda, injusta y todo, la desaparición de mi hermano Jorge. El era casi como un padre, porque me llevaba 12 años; era el mayor y yo el menor. Un día cayeron como cien milicos en mi casa, que era muy grande, y se quedaron adentro 8 horas esperándolo. Cuando llegó le partieron la cabeza de un culatazo, lo metieron adentro de un auto y no lo vi nunca más… Yo le había pedido al jefe del operativo que me dejara darle un beso  porque sabía que no  lo iba a ver más. Y cuando entró, lo desmayaron de atrás, y el tipo, con un cinismo asqueroso, me dijo: “Ahí tenés el beso, mi amor”. A los días, Clarín publicó que lo habían matado en un enfrentamiento.
 
¿Te interesa la política?
No soy oficialista ni opositor. Yo no creo en los partidos, porque creo que la decencia o la corrupción no es de un partido sino de las personas. Yo creo en las personas… Hace poco Clarín sacó un recuadro con el disco Choque y al lado toda una página de una nota titulada “Paula y Peter dieron una lección de arte”. Entonces yo ya no sé qué carajo es el arte. Le escribí al periodista y me dijo que él tenía una familia y la obligación de hablar bien y mucho de todo el pool, el grupo digamos, sea quien fuere y haga lo que haga... Entonces la dignidad, la responsabilidad, la honestidad, el compromiso, la decencia, la ética son cuestiones individuales y personales. De la misma manera en que cuando me llamaron personalmente del Gobierno para tocar y me dijeron: “Marcelo, ¿cuánto querés cobrar?”, les dije que hablen con mi manager y que les iba a cobrar lo mismo que a cualquiera que me llame de cualquier lado… No es casualidad que hace 34 años que estamos juntos. Es una trayectoria construida muy sólidamente, con valores, con la base de hacer arte. Y no vas a encontrar nadie que te hable mal de nosotros como personas. Ni nadie que te diga que somos los tipos que piden velas negras y agua de Suiza en el camarín y  se roba la toalla del hotel. Son boludeces, pero ¿se entiende la idea? Mi honestidad es conmigo y frente a todos. Creo que si cada uno transforma desde su lugar y a su entorno, y sobre todo no caga al resto, vamos a estar mejor. (P.B.)

Una leyenda en escena

Virus vuelve a tocar en la ciudad el próximo domingo en el salón Rainbow de Casino Magic (Planas 4005). La banda nacida en City Bell en 1979 y liderada desde la muerte de Federico, en 1989, por Marcelo junto a su hermano Julio y Daniel Sbarra, desplegará sus 34 años de historia con un show intenso y cargado de emoción. “Tenemos más de 100 temas, pero cuando tocamos sabemos lo que la gente quiere escuchar y a nosotros nos encanta tocar todos los clásicos, así que van a estar todos. Seguimos disfrutando mucho de estar arriba del escenario y eso se traslada a la música. La van a pasar genial, como nosotros”.
Quienes aún no tiene su entrada las misma están a la venta en Saturno Hogar (Perito Moreno 251) y en la web: www.viaticket.com.ar.

“Choque”, el disco con Ale Sergi nominado a los premios Gardel

Leyenda y talento joven se unen en este trabajo, el primero que Marcelo  Moura hace por fuera de Virus. “Yo no puedo parar de componer. En casa, donde tengo mi estudio, compongo con mi  mujer, que es cantante y muy buena letrista. Y un día me encontré con que tenía 13 o 14 temas terminados. Se los mostré a Ale, y él me pidió producir un tema y me ofreció hacer un disco juntos. Hablé con los chicos de Virus y lo hicimos”. El disco, sobre todo pop, pero también con rock y reggae, fue grabado en Estudio Fantasma y Mondo Mix y masterizado en Miami por José Blanco en Master Housestudios. “Hablando de cómo está todo: lo nominaron como mejor disco pop a los Gardel y ¡a Virus en 34 años no nos invitaron ni a comer un sándwich de milanesa! Es una locura. La música se volvió un negocio inhumano. Y por eso se nomina como mejor disco del año al gran artista que ¡en su primer disco vendió un millón de copias! Yo ya no pongo ‘músico’ cuando subo a un avión, pongo ‘otros’ porque me parece que me queda grande y estos son grandes artistas”.

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