Gabriel Fernández, el "productor enmascarado" de Showmatch, mano a mano con LMN

Detrás de cámaras. Lejos de su popular personaje, el productor habló sobre todo lo que no se ve del programa de Marcelo Tinelli, a quien conoce hace 15 años.

Paula Bistagnino - Especial

Su tatuaje en el cuello y su personaje de “el productor enmascarado” fueron por años todo lo que se sabía de él. Y casi nadie sabe todo lo que él hace en televisión. Con 38 años, Gabriel Fernández lleva 15 junto a Marcelo Tinelli, y hoy es clave en los programas más importantes de su productora, La Flia: es productor de contenidos de Showmatch (El Trece), productor ejecutivo de Corte y Confección (El Trece), de Hay que ver (Canal 9), de Siempre Show (ciudad Magazine). Cada día llega a LaFlia entre las 10 y las 11 de la mañana y se va entre las 3 y las 4 de la madrugada. “Eso es mi elección. Soy obsesivo y es parte de mi rutina diaria trabajar todo el día y si hace falta no me tomo vacaciones. Lo vivo así, con intensidad, pero con felicidad”, dice Gabriel, que antes de llegar a manos del famoso conductor, trabajó con Leo Montero, Mariana Fabbiani, Raúl Portal y Viviana Canosa, entre otros.

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Está lleno de debutantes que rápidamente se vuelven divos. Pero también son los que más se estrellan”.

¿Qué significa Marcelo Tinelli en tu vida?

Es una persona muy importante para mi carrera profesional. Trabajar con él es sinónimo de libertad. Siempre me permitió hacer lo que quise. Nunca sentí la necesidad de irme de ahí. Me ofrecieron muchas cosas pero nada era mejor de lo que yo tenía. No es fácil sentirse así en una empresa y en este medio.

Te negabas a aparecer. ¿Te daba vergüenza de verdad o fue una idea de productor?

No, yo de verdad no quería aparecer, ni que me nombren, ni que salga mi voz y eso terminó siendo un personaje más de Teleshow. Pero no estaba planeado. La primera vez que me sorprendí fue una vez que fui a ver a Pedro Alfonso -su ex compañero como productor- a Carlos Paz y la gente me reconocía por el tatuaje. Y bueno, después, cuando Marcelo lo incorporó, ya está. Cuando él dice o toca algo, ya está.

En 2017 “sin querer” se vio tu cara y él dijo: “Bueno, listo, ya podés participar del Bailando”… ¿No querés dar el salto a cámara?

Yo no me animo a bailar. No es lo mío. Me invitaron a ser panelista también, pero prefiero seguir del otro lado. Lo que me pasa es que no puedo creer cómo entran en el juego de la televisión. Porque esto, salvo algunos programas y los noticieros, es un juego. Cuando veo que algunos se enojan porque les digo que plagiaron la coreografía y casi me quieren mandar una carta documento, no lo puedo creer. Reaccionan como si les estuvieras diciendo que robaron o son malos padres. Y eso pasa mucho. Hasta con los que digo “no, este no va a caer”.

¿La tele transforma?

Sí, el “Bailando” sobre todo. Vi gente grosa a la que el “Bailando” la transforma: les despierta una inseguridad y una personalidad diferentes… Tenés que estar muy bien armado psicológicamente para bancarte lo que decís y hacés en cámara. Porque eso queda para el resto de tu vida en el archivo. Tenés que poder recoger el guante que tirás.

¿Te piden mucho que te calles?

Alguna vez me pidieron que no saliera algo, porque al cubrir el backstage y estar todo el tiempo enfocando al jurado, a veces yo les digo: “Tengo grabado esto, ¿te jode que lo ponga?”. Tengo ese código para las cosas que sé que pueden ser más complejas. Pero no hay tanto.

¿Tuviste algún enojo o pelea grande?

Se me enojó mucho Carmen Barbieri, mucho, y también Cinthia Fernández, pero cuando era más chica y polvorita. Con Silvina Escudero tuvimos una relación tormentosa, pero ahora estamos más grandes. Nunca tuve un problema personal con nadie. Lo que pasa es que siempre es más fácil enojarse con el productor que decirle algo al panelista que lo dijo.

¿Quiénes son los más divos o insoportables del mundillo?

Prefiero contestar al revés y rescatar a alguien de la que siempre se dice que contesta mal y que en los peores momentos siempre nos dio un móvil, una nota, vino al programa y habló: Pampita. Ella es una gran profesional, súper expuesta, a la que todo el mundo el pide que todo el tiempo sea perfecta. Y lo es.

¿Hay muchos debutantes que se vuelven divos en un día?

Pufffff, de eso está lleno. Pero también son los que más se estrellan. Alguno que de repente no te saluda y vos decís: “Pará, ¿qué flasheaste?”. Se confunden con el nivel de producción, con tener tanta gente a disposición. Pero después se acomodan o se van y vuelven.

Este año se lo ve más serio, más enojado a Marcelo. ¿Le pasa algo?

No, no, me parece que lo está actuando, que hace un personaje y ya. Él le va buscando la vuelta también a su rol. Porque después nosotros estamos en la productora todo el día y está como siempre. Él es uno más laburando, es un copado, tienen buen humor, fuerza.

De todos los divismos de la tele, ¿cuál es el que menos soporta él?

Marcelo es un tipo laburador, que le da lugar a sus invitados, que hace que se luzcan los demás, que no pide que lo ponchen todo el tiempo, que sabe conducir el show. Como Susana, como Mirtha. Y creo que lo que más le jode es que no se la remen. Los que contestan con monosílabos, los que no le ponen onda.

Como productor, ¿le ves larga vida a Tinelli en la tele?

Sí, sin duda. Me parece que aunque él haga otras cosas, sea el fútbol o la política, él ama la televisión y va a tener su lugar. Y se va a ir reconvirtiendo. Yo entré a Showmatch cuando había cámaras ocultas y sketches. Desde ahí hasta acá hicimos de todo. Él va a seguir trayendo nuevos formatos, también le gusta la ficción, tiene larga vida.

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