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La Mañana Jimena Barón

"Hago lo que tengo ganas de hacer"

Jimena Barón.Imparable. La actriz vuelve al cine después de casi 20 años con una de terror: Hipersomnia. El regreso al "Bailando", la maternidad y el estreno de su primer CD.

Paula Bistagnino

Especial

Dice que siempre fue así: histriónica, llamativa, con carácter, expuesta, mandada. Que cuando a los 9 años hizo el casting de la película El faro (1998), salió y le dijo a la madre que sabía que la iban a elegir, aunque hubiese otras 500 nenas. Y debutó así, a lo grande, en el mejor cine y con un protagónico. Pasaron casi dos décadas desde entonces y recién ahora vuelve al cine: en el medio, se dedicó a la TV y acumuló éxitos y popularidad. Empezó con Gasoleros (1998-1999), que le dio dos Martín Fierro como mejor actriz infantil, y no paró: El sodero de mi vida, Son amores, Los Roldán, Sos mi vida, Casi ángeles, Los únicos… Y llegó el “Bailando”, que fue el que la destapó –en todos los sentidos- y le dio mucha popularidad.

-¿Por qué volver al cine con esta película?

No me lo cuestioné, como no me cuestiono casi nada en mi vida. Era un año en el que había decidido no hacer tiras más allá de la participación en Nina de un par de capítulos. Entonces estaba con tiempo... Y sí, encima cine.

-Tu personaje es una mezcla de líder con patotera e insensible. ¿Sos así?

Sí, no soy nada sumisa. Lola, el personaje, es una mina que aún en ese encierro está instalada, no tiene compasión, no llora, no se queja, pero igual se quiere escapar. Soy la que contesta mal y no tiene miedo. Quizá lo distinto, y eso es lo que me atrajo, fue la estética, que no tiene nada que ver conmigo: el maquillaje, el aro en la nariz, el cigarrillo, todas blancas… Despegaba bastante de mi imagen. Y eso me gustó también: que me convocaran para hacer algo tan diferente, porque no había material mío para eso, así que fue un poco una apuesta ciega.

-¿Y cómo te sentiste en ese papel?

Ahhh, ¡yo quería matar a todo el equipo! No podía dejar de disparar, no quería que me sacaran el arma. Estaba sacada. Ahora quiero hacer una película de acción. Disfruto mucho del lugar que tengo, de ser la chica divertida que hace reír a la gente y soy muy agradecida porque no hay mayor satisfacción que hacer reír. Es impagable. Pero tampoco siento que estoy encasillada en nada, porque justamente hago de todo. De hecho, ahora estoy preparando mi disco.

-¿Cómo te llevás con las redes sociales? Sobre todo, con los comentarios agresivos y la crítica.

Los comentarios chotos no me sorprende que existan, pero me sorprende que haya gente que no me banque, porque yo no me banco a un montón y cuando me junto con mis amigas a tomar mate nos la pasamos hablando mal de lo pelotudo que es este o el otro. Pero sí me sorprende mucho que haya gente que dedica su tiempo y se sienta a escribir sobre mí o sobre cualquiera para que el mundo se entere que ella piensa que alguien es un pelotudo. Si justo lo veo, bloqueo a esa persona y listo. Yo no vivo de la opinión ajena. Vivo de lo que hago. Y trato de hacerlo cada vez mejor y me preparo. Hay trabajos más profundos que otros, claro. En todos los laburos depende de uno, de la decisión de hacer palo y a la bolsa o de detenerse y dedicarse.

-Entrar al “Bailando” fue una decisión de exposición… ¿Por qué?

Porque hago lo que quiero. A mí no me importa. Lo que ven es lo que soy. Las boludeces como lo de Maluma… Qué se yo. Los que me conocen saben que yo soy así en la vida real. No creo un personaje, como hacen muchos. Y eso pasó en el “Bailando”, como también descubrieron mi cuerpo, que en realidad ya lo tenía hacía un año, había empezado a entrenar duramente. Fue brusco, porque venía de un perfil bajo de actriz… Y la exposición que eso tiene es ¡guau! De tu gala de baile se arma una bola de nieve que es como un tumor. Pero ahora ya está y de hecho este año probablemente vuelva al “Bailando”. Ya está, ahora tengo una cintura para eso y me divierto mucho. Expongo mi vida porque no creo que sea tan interesante como para andar guardándome cosas. Exponerme me hace sentir más normal.

-¿Normal?

Claro, yo después vuelvo a mi casa, hago un guiso, me quedo en patas y juego con mi hijo. Él es mi aguja para todo: si voy o no a un evento, si agarro un trabajo, si viajo… El año pasado paré y estuve con él. Y este voy a trabajar. Y también está bien. Me parece genial que mi hijo vea que su madre tiene una pasión y trabaja. Hago malabares pero no resigno nada. Mi límite es volver a casa a la tarde para la comida, el baño, dormirlo. Si me pierdo toda esa parte, empiezo a sufrir, me pongo gris.

-¿Cómo viene el disco?

Fuerte (se ríe). Y difícil el camino. Lo estoy haciendo sola porque no tengo sello, porque ser mujer en todo es difícil pero en la música, uffff.

-¿Vas a repartir golpes con las letras?

A todos. Los voy a destruir a todos (carcajada).

-¿Planeás o proyectás tu carrera?

Lo que planeo es que lo que dure mi vida, dure mi carrera como actriz. Pero no sé si es que lo tengo claro. No tengo nada claro, es una seguridad orgánica que siento, como cuando hice el casting de El faro y todo el mundo me advertía que lo más probable era que quedara. Pero sabía que iba a quedar. Así soy.

Terror psicológico

El film es sobre todo un thriller psicológico con suspenso y sangre que tiene códigos del género de terror pero también un mensaje al tema de la trata de mujeres para prostitución. Protagonizada por Yamila Saud y Peter Lanzani, participan Jimena Barón, Candela Vetrano, Florencia Torrente, Vanesa González, Naiara Awada, Fabiana Cantilo, Gerardo Romano y Gustavo Garzón, entre otros. Antes de su estreno comercial, la cinta se proyectó en la sección Hora Cero en el marco del 31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde obtuvo el premio a mejor película latinoamericana, y en la India fueron galardonados su director y la edición. También fue seleccionada para una proyección especial en las galas Blood Window del Festival de Cannes 2017.

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