Hidrógeno vs. Vaca Muerta
Agustín Pichot pateó como siempre entre los palos. Ahora como representante para este lado del mundo de Fortescue Future Industries (FFI), una empresa australiana que anunció un plan para producir hidrógeno verde en Río Negro en el marco de la COP26 de Glasgow, donde los presidentes más poderosos reasumieron compromisos con la disminución de las emisiones de carbono que no van a poder cumplir. El proyecto de Pichot promete invertir en diez años el 40% de lo que invirtieron las petroleras en Vaca Muerta en ese lapso. Diferencia: en la formación shale están en marcha más de 20 proyectos.
El ex capitán de Los Pumas se presentó como amigo del dueño de la compañía australiana, al lado del canciller, Santiago Cafiero, y el ministro de la Producción, Matías Kulfas, antes de revelarse como presidente para Latinoamérica de FFI.
El hidrógeno es una vedette en la agenda climática, frente a la presencia de las fuentes fósiles para la generación de energía, que son consideradas las enemigas del ambiente. Visto así, la explotación de Vaca Muerta está condenada. No es tan así. Tiene fecha de vencimiento con márgenes de variación desconocidos, pero el negocio aún está latente. No hay todavía cómo reemplazar al petróleo y el gas en la generación energética sin quedarse sin luz, sin más vueltas.
La iniciativa que encabeza Pichot abre la puerta a un proyecto que a 10 años estima inversiones por 8400 millones de dólares y la creación de más de cuatro mil puestos de trabajo directos para producir hidrógeno verde en Río Negro. Se trata de un solo proyecto. Es el primero de hidrógeno en la Argentina. En Vaca Muerta, se invirtieron el diez años 21.500 millones de dólares y se crearon más de 20 mil puestos de empleo directo en sus yacimientos.
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