El 25 de junio de 1978, la Selección Argentina de fútbol dirigida por César Luis Menotti obtenía su primer campeonato del mundo en el estadio Monumental de Núñez tras vencer a Holanda por 3-1. Entre los consagrados, se encontraba un volante mixto de estatura media y contextura delgada que para ese entonces se destacaba en Huracán: Osvaldo César Ardiles.
En la previa del Mundial, una gran parte de la prensa y algunos aficionados habían criticado fuertemente a Menotti ya que no creían que Ardiles tuviera las condiciones para hacerse cargo de la elaboración del juego en la mitad de la cancha. Obviamente, todos se equivocaron menos el “Flaco”. Junto con Mario Alberto Kempes, el formado en Instituto de Córdoba fue uno de los principales responsables en la creación de los goles que nacían desde el centro del campo. Incluso, fue uno de los cuatro argentinos incluidos en el Once Ideal de aquel torneo.
Una vez coronado como campeón del mundo e ídolo del seleccionado nacional, Ardiles dejó Parque Patricios y fue fichado por el Tottenham Hotspur, un club inglés que acababa de ascender a la Primera División luego de haber estado un año en segunda. Esta transferencia fue poco usual para esa época ya que el fútbol de Inglaterra no acostumbraba a recibir jugadores extranjeros en su liga. Fue algo tan polémico que hasta en el Parlamento británico hubo voces críticas.
Junto con “Ossie”, apodo que recibió por parte de los ingleses, llegó otro campeón mundial: Ricardo Villa, mediocampista proveniente de Racing. Estos fichajes llenaron de ilusión a los aficionados del club del norte de Londres que, tras su descenso en 1977, querían volver a ser protagonistas en primera. Y los argentinos no los desilusionaron.
En 1981, con Ardiles como principal figura, los Spurs se consagraron campeones de la FA Cup tras vencer por 3-2 al Manchester City en el Estadio de Wembley con dos goles muy recordados de “Ricky” Villa. Fue la primera consagración del conjunto londinense tras haber vuelto a la máxima categoría.
Pero para entender mejor la popularidad que tenía el cordobés en aquel entonces, hay que recordar una canción llamada “Ossie’s Dream”, compuesta por el dúo británico “Chas & Dave” que hablaba sobre el sueño del argentino de jugar en Wembley y que fue la más escuchada durante una semana en Inglaterra. Además, en ese mismo año (1981), fue parte del elenco de la película “Evasión o Victoria” junto con Pelé, Bobby Moore y Sylvester Stallone.
Para 1982, Tottenham iba en busca de su bicampeonato en la FA Cup. Luego de vencer al Chelsea por 3-2 en la sexta ronda del torneo, debían enfrentarse al Leicester City de Gary Lineker en semifinales. Aquel partido quedó pautado para el 3 de abril. Y fue esa fecha en la que todo se desmoronó.
Un día antes, el 2 de abril de 1982, el entonces presidente de facto de la Argentina, Leopoldo Galtieri, ordenó la invasión de las Islas Malvinas y comenzó un calvario para todos los argentinos que residían en Inglaterra. Para Ardiles, no hubo excepción.
En el Villa Park de Birmingham, los aficionados del Leicester comenzaron a abuchear a “Ossie” y le cantaban “England, England, England” cada vez que tocaba la pelota. Por su parte, la hinchada del Tottenham respondió de manera insólita cantando por Argentina con el objetivo de defender a su ídolo. Además, colgaron una bandera que decía “Argentina puede quedarse con las Malvinas, nosotros mantendremos a Ossie”. "Jamás olvidaré lo que pasó aquella tarde. Mientras argentinos e ingleses se mataban, los hinchas del Tottenham nos dieron una lección", dijo Ardiles tiempo después.
Los Spurs terminaron imponiéndose por 2-0 ante su rival y volvían a disputar la final de la copa. Pero las malas noticias no tardarían en llegar. Luego de aquel partido, el ex Huracán se marchó a la concentración de la selección albiceleste para el Mundial de España 1982, lo que le impidió que jugar el partido definitorio, y dejó un mensaje que anticipaba lo que ocurriría luego: “No sé cuándo volveré, simplemente no lo sé".
“No puedo jugar en un país que esta en guerra con el mío. Yo siento que son nuestras (las Malvinas). Estoy contento por el momento que sean nuestras. Espero que estos problemas se resuelvan de manera pacífica”, fueron otras de las frases que dejó Ardiles a la prensa británica.
Por su parte, algunos medios ingleses utilizaron la información de que el argentino había hecho el servicio militar obligatorio a mediados de los 70 para asegurar que éste estaba dispuesto a participar en el conflicto bélico. “Salió en primera plana que yo iba a pelear contra los ingleses, que iba a matar ingleses. Partían del hecho que yo había hecho el servicio militar acá y que claramente era un reservista, por lo cual teóricamente yo podía ser llamado a combatir. A través de eso hicieron toda esa historia de que yo iba a matar ingleses. Fue muy duro”, contó el “Piton”.
La guerra terminaría golpeando al campeón del mundo de manera definitiva cuando, durante la concentración, se enteró que su primo, José Leónidas Ardiles, había muerto en combate tras ser derribado en su avión Mirage Dagger. “A mí un día me dijeron que mi primo estaba combatiendo en las Islas Malvinas y a los dos o tres días que había desaparecido, pero no se sabía si había muerto”, recordó “Ossie”.
La actuación de la Argentina en España 1982 finalizaría en segunda ronda tras perder 2-1 ante Italia y 3-1 frente a Brasil. Por su parte, la Guerra de Malvinas concluyó el 14 de junio, un día después del inicio del campeonato mundial. Para Ardiles, todo fue una pesadilla: “Todo eso me pasaba a mí. Me sentía mal en Inglaterra. Me sentía mal en Argentina. Me sentía mal en todos lados. Malvinas me destruyó a mí, claramente. A partir de ahí no pude volver a Inglaterra. Fue un período increíblemente triste. Cada día había algo peor, y algo peor, y algo peor...”.
Lo cierto es que se avecinaba una nueva temporada, y más allá de todo el revuelo que había generado el tema de Ardiles en Inglaterra, el Tottenham no quería desprenderse de su ídolo, pero entendían que la situación era compleja. Por ese motivo, decidieron cederlo a préstamo por seis meses al Paris Saint Germain de Francia para calmar un poco las aguas.
La estadía del cordobés en Francia fue de lo peor de su carrera ya que sufrió una depresión futbolística que se le hizo imposible controlar. Apenas jugó catorce partidos y anotó un gol. “Jugué muy mal. La mente siempre domina al cuerpo. Jugaba tan mal que no podía creer que jugaba tan mal. Hacer lo básico me costaba. Estaba destruido. Los dos países que yo quería habían estado en guerra, muertos de un lado y muertos del otro. Sentía cada muerte”, sentenció.
Finalmente, volvería al Tottenham para la segunda mitad de la temporada 82-83. “Mirando atrás creo que la decisión que tomé fue la correcta. No tengo nada de qué arrepentirme porque no dije nada malo de Inglaterra. Soy muy honesto. Nunca dije nada malo. Me siento como en casa. Estoy contento. No sé cómo será la reacción del público, algunos van a estar contentos y otros no", declaró Ardiles. Más allá de que su participación en el equipo no fue la misma que antes, pudo coronarse campeón de la Copa de la UEFA en 1984 en una final frente al Anderlecht de Bélgica que se definió por penales.
Su ciclo como jugador del club de Londres se terminaría en 1988. En total, participó de 311 partidos en los que anotó 25 goles y conquistó cuatro títulos. En 1993, fue designado como el primer entrenador no inglés en hacerse cargo del primer equipo del Tottenham y en 2008, fue incluido junto con Ricardo Villa en el Salón de la Fama de los Spurs. Una leyenda.
A principios de 2014, Osvaldo Ardiles visitó las Islas Malvinas para poder cerrar el trauma que le había generado años atrás. Allí visitó el cementerio de Darwin y recordó las historias de su primo, un héroe de la guerra. Además, como si fuese una ironía del destino, en aquel viaje tuvo un accidente vehicular que casi le cuesta la vida.
“La guerra no sirve absolutamente para nada. Solo sirve para enemistar a los pueblos y sostener esa enemistad. Guerra nunca más”, expresó el actual embajador del Tottenham. Los sueños de Ossie hace tiempo que dejaron de ser jugar un partido en Wembley. Hoy, solo sueña con la paz.
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