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"Juan Darthés quiere limpiar su nombre en la justicia"

Ana Rosenfeld. Por el honor. La famosa abogada patrocina a Juan Darthés, quien después de idas y venidas decidió iniciarle juicio a Calu Rivero por sus denuncias de acoso.

Paula Bistagnino

Especial

La historia empezó en 2013, cuando Juan Darthés y Calu Rivero protagonizaron escenas de sexo en la novela Dulce amor. Primero fueron rumores y luego la actriz, que había dejado la novela de repente, denunció públicamente al actor por supuesto acoso en el set de grabación. Pasaron los años y ahora la vieja disputa se convirtió en un juicio que él le inició a ella. Y el jueves ellos se vieron las caras por primera vez en mucho tiempo en una audiencia judicial pedida por el actor. “Lo que se habló es estrictamente confidencial pero la intención era aclarar que no sucedió nada de lo que se dice y que no exista ningún tipo de duda respecto de quién es él”, dice la abogada Ana Rosenfeld, famosa por defender a mujeres en juicios de divorcio pero que ha decidido tomar este caso, como algunos pocos más de hombres, porque cree que se trata de la defensa del honor.

¿Por qué decidió tomar este caso?

Es un tema muy delicado e indignante porque, a nuestro entender, se lo acusa infundadamente contra su dignidad: lo acusan de acoso con ribetes particulares, porque ella primero dice que sí pero después dice que no. Pero el nombre ya se ensució.

¿Por qué son infundadas las denuncias?

En todas estas escenas ellos están microfoneados, rodeados de otras personas. Ella no dice que haya pasado nada fuera del set ni en un camarín, dice que fue ahí mientras actuaban. Entonces es muy fácil de detectar o no si pasa algo. Yo creo que es una profesión especial en la que hay que besarse, abrazarse, y que las actrices tienen que tener una preparación para eso, por el límite entre que se tiene que ver explícito pero tiene que ser implícito… Así que estamos en juicio, porque queremos que se aclare.

En estos días apareció otra actriz en los medios que habría trabajado con él hace varios años y dice que también fue acosada. ¿Hay nuevas denuncias?

No, no hay nada y nadie sabe quién es.

¿Por qué Darthés decidió llevarlo a juicio?

La idea de Juan de llevar esto a la Justicia es limpiar su nombre. Decir acoso o abuso es muy cruel y quien tiene dignidad no permite que se diga eso sobre su persona. Ahora hablan de un exceso de besos o besos exagerados. Pero eso no alcanza para que quede claro porque ella ya largó a rodar esto. Él está muy apesadumbrado porque es un actor y la malinterpretación de esta chica lo afecta. Si ella mezcló ficción con otra cosa, es su problema. Juan estaba guionado para hacer lo que hizo.

Así como hacés excepciones con algunos hombres, ¿te negaste a representar a alguna mujer?

Sí. Mujeres que al principio tenían un discurso concordante con lo que pienso pero que luego demostraron que en realidad lo que las movilizaba era tener a su hijo de rehén. En esos casos me libero de la responsabilidad profesional y moral de defenderlas.

¿Cuando se termina el amor sólo queda la plata?

Tal cual. Cuando se termina el amor sólo queda la plata. Y los hijos, que son los que cargan con la mayor mochila: la de no tomar partido y la de no quedar como rehenes. He escuchado cosas terribles, como chicos que se ponen del lado del padre para que no le haga “tanto daño” a la madre. Cantidad de padres con una gran vida y madres que cuentan monedas. Las situaciones que se dan cuando se terminan las parejas son terribles.

¿Va más allá de las clases sociales y situaciones económicas?

Absolutamente. Lo mismo me cuesta dividir un kiosco y una casa hecha ladrillo a ladrillo, que empresas y cuentas bancarias muy prósperas. No importa el tamaño de la economía en juego. Las peleas son muy parecidas y además han sido desde siempre. No ha cambiado eso de hace 40 años a esta parte. Es como un manual que se repite.

¿Hay un prejuicio sobre las mujeres que pelean por la plata?

Sí, hay una mirada denigratoria y machista. Hay un preconcepto de que todo es del hombre y que la mujer se lo quiere sacar. Y mucho peor si la mujer es ama de casa. Es terrible y horrible. Como si la mujer que se queda en la casa no hiciera nada. Como si el hombre no se fuera tranquilo a trabajar porque la mujer se ocupa de la casa, la cocina, los hijos y un montón de cosas. Existe eso y he tenido clientas que se dejan influenciar por ese discurso. Y lo peor es que hay mujeres que sostienen ese discurso sobre otras mujeres también.

Un poco pasó eso con Wanda Nara, uno de los últimos casos que tuviste y que terminó muy bien. ¿Cómo fue?

Eso parecía una batalla campal y terminó siendo muy fácil. Estaban de acuerdo y demostraron la adultez de dos papás que habían sido vencidos por el matrimonio. De verdad ya no tenían nada en común para seguir más que sus hijos. La pareja estaba terminada y ninguno acusó a nadie de infidelidad. Ella volvió a encontrar el amor en un hombre que la respeta y la quiere. Me molesta que la juzguen por eso. Pero ella es una mujer muy segura y sabe llevarlo.

Escribiste un libro que se llama El terror de los maridos, ¿te temen mucho?

Yo quiero que me respeten, no que me tengan miedo. Pero me doy cuenta de que además de temerme, me llegan a odiar. Me ha pasado que cuando los llamo o me siento enfrente, me dicen: “Ah, si mi ex mujer la contrató a usted es porque quiere guerra”. Y no. No es así: quieren lo que les corresponde. El que tiene miedo es el que sabe que hizo todas macanas, el que hizo todo mal, el que oculta, y saben que yo lo voy a encontrar. Porque tengo la experiencia. Así que el miedo será a que sus propias mentiras salgan a la luz.

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