"Jugando por el asado y la plata en el potrero te hacés fuerte y me sirve"

Enzo Escudero, la nueva promesa del fútbol neuquino y goleador de la Copa Neuquén con Villa Iris, moldea su talento en los ásperos partidos en las canchitas de Valentina Sur. Con chances de representar a Neuquén en La Araucanía, el pibe de 17 años sueña con jugar en su amado River.

Por Fabricio Abatte- abattef@lmneuquen.com.ar

Su nombre de pila se lo debe al gran Enzo Francescoli. En verdad a la insistencia de sus tíos para que así lo llamen. Como no podía ser de otro modo, él también salió fana de River, dentro de una familia bien gallina. Enzo Escudero tiene 17 años y es la nueva joyita, la promesa de la liga local de fútbol. De hecho, con cinco tantos en tres partidos, encabeza por lo pronto la tabla de goleadores de la Copa Neuquén.

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El sábado, en la última jugada, le dio a su equipo el triunfo ante San Lorenzo en un partido con muchos goles y pierna fuerte, en el que hubo muchos expulsados, tanto que su elenco culminó con 7 jugadores y el rival con 8.

Lejos de apichonarse, a su juego lo llamaron, de guapo no le iban a ganar... Los partidos ásperos son los que “más me gustan”, confirma. Aprendió a jugar con alma y vida en esos potreros de barrio, en Valentina Sur, allí donde se traba con la cabeza y hay que ir a todas con el cuchillo entre los dientes.

Sin ir más lejos, el día después de convertirse en héroe de Villa Iris lo encontramos en ese lugar, su lugar en el mundo, despuntando el vicio con sus amigos y tratando de ganar el tentador combo del premio que tanto esa valora en una zona donde todo cuesta el doble.

“Acá estoy, en la cancha del barrio, donde jugamos un torneíto. Obvio que trato de cuidarme, porque sueño con ir a La Araucanía con la selección de Neuquén, pero es muy lindo jugar en el barrio. Y hoy salimos segundo, así que tuvimos asado, trofeo y algo de plata. Hice un gol en la final, lástima que perdimos 3 a 2”, comenta con tímidez quien dentro de la cancha se desinhibe totalmente.

De fondo se escuchan gritos típicos de cancha, el “pasala”, “pegale”, y algún “ayyyy” tras una violenta falta. “Es algo distinto. En el barrio hay más patada, más roce, se aprende mucho y me sirve en Lifune”, explica quien hizo escuelita en Unión Vecinal y luego se incorporó al Villero.

Historia del pibe de Villa Iris0.jpg

Por eso, estuvo en su salsa el sábado en un partido tan caliente como el que le ganaron a San Lorenzo. “Me hizo acordar a los de acá”, confiesa con picardía el temible y veloz delantero que cuando enfrenta a los arqueros le gusta “picarla, pero con respeto…”.

Tiene muchos sueños por cumplir en el fútbol. Se ilusiona con “poder viajar a algún club de Buenos Aires y, obvio, si es River mejor”, admite con una sonrisa. También con terminar como goleador en la “Copa Neuquén”.

Sus esforzados padres son el mejor ejemplo para él. No quiere fallarles a los viejos y por eso cursa segundo año del secundario, si bien los libros no son su fuerte. Su abuelo Martín, ese que junta a toda la familia los domingos al mediodía también lo alienta a ir por más. Enzo Escudero, la nueva joyita regional, del potrero a Lifune. El guapo de Valentina Sur que la rompe.

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