"Las cosas que pasan en Boca no dejan dirigir ni a Guardiola. Si un tipo te viene borracho, otro agarra los botines y se va a la mierda y el otro dice 'no juego más en Boca', ni Guardiola dirige a estos pibes. Si el vestuario no es sano, no tenés chances", aseguró, fiel a su estilo, Oscar Ruggeri.
Con pasado en Boca y en River, el campeón del mundo en México 1986 recordó la importancia de tener referentes en sus inicios como profesional: "Me crié con tipos que me educaron y me enseñaron. Porque Pernía me agarraba y me decía 'no te quiero ver atrás corriendo, estate acá adelante conmigo' y yo sabía que tenía que estar ahí concentrado".
Y agregó: "Esos tipos no dejaban entrar a nadie al vestuario, estaba prohibido. Dirigentes o ex jugadores vos te pensás que le iban a decir algo a Suñé, a Pernía, al Chino Benítez, a Ribolzi. No entraba nadie ahí y el entrenador era sagrado. ¿Quién se iba a animar a decirle algo a Lorenzo?".
"Me crié de esa manera y me enseñaron que el vestuario es sagrado y hay que manejarlo como corresponde para llegar a las metas", cerró Ruggeri su visión de resolver los conflictos siempre cara a cara y puertas para adentro. Algo que en Boca, al menos en esta época, parece impracticable.
"Vas a llegar a estas instancias por calidad o porque otros no le dieron bola a la competencia pero cuando se juega de verdad no te alcanza por más que pongas a Beckenbauer", insistió Ruggeri.
Battaglia se cansó
Durante la tarde del domingo, el director técnico de Boca le confirmó a sus dirigidos que se deberán concentrar desde este lunes, por lo que tendrán una preparación de dos días antes de llegar a Santiago del Estero y buscar un nuevo título para el club de La Ribera.
Este martes, a las 14, viajarán hacia las Termas de Río Hondo y se alojarán en el Hotel Amerian de cara a la final con Talleres por la Copa Argentina.
El DT está disconforme con el rendimiento y la conducta fuera del campo de los muchachos...
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