Las imágenes de los días previos al atentado contra Cristina Fernández de Kirchner siguen brindando datos fundamentales sobre el modus operandi de Fernando Sabag Montiel: ahora, los investigadores sospechan que, además de la participación necesaria de Brenda Uliarte en los ataques, hubo otro colaborador.
Gabriel “Nicolás” Carrizo, que se desempeña como el vendedor de la máquina que produce los famosos copos de azúcar, habría sido visto en reiteradas ocasiones rondando el edificio de Recoleta en el que reside la vicepresidenta de la Nación. Incluso, el apuntado podría ser catalogado como el líder de la organización criminal que tenía como objetivo asesinar a la fundadora del Frente de Todos. Todos los nuevos elementos refuerzan la teoría de que hubo una planificación y pacto previo.
El 28 de agosto, Carrizo fue visto apoyado contra un edificio mirando de frente a la ex primera mandataria. Además, tenía puesto un gorro y un barbijo, fundamentales para evitar ser descubierto. A mismo tiempo, las cámaras pudieron registrarlo el mismo día de los hechos, por lo que habría tenido un rol esencial.
El hombre, poco después de que se produjera el intento de magnicidio, subió una serie de capturas de pantalla a sus estados de Whatsapp en los que brindó una serie de definiciones amenazantes: “Seguro el próximo sos vos, Alberto. Tené cuidado. El gobierno es vulnerable y espero que les quede claro... nosotros somos los que mantenemos a esos parásitos ahí arriba. Van a juzgar a una persona que le estaría haciendo un gran favor a todo el país”. En su teléfono, se recogió información que lo vincula a grupos neonazis y antikirchneristas.
Los otros amigos que están en el ojo de la tormenta son Sergio Orozco, Leonardo Volpintesta, Miguel Angel Castro Riglos y Lucas Acevedo: todos ellos habían aparecido durante la entrevista llevada a cabo en Telefe. Ocurre que las pesquisas trabajan en torno a establecer las líneas de apoyo logísticas y financieras con las que contaba el grupo; tanto Sabag Montiel como Uliarte se manifestaron en contra de los planes sociales en más de una oportunidad y el agresor no contaba con tarjetas de crédito que le permitieran realizar transacciones.
A su vez, se supo que, poco después de perpetrado el ataque, la novia del atacante recibió contención de parte de los miembros de la organización criminal en plataformas de mensajería.
Los peritos que analizan el teléfono celular de Brenda Uliarte, detenida por el atentado a CFK, lograron desbloquear un documento encriptado y analizaban su contenido de 120 gigabytes de información. La joven de 23 años se había negado a proporcionar la clave del celular durante su declaración indagatoria en la que dijo ser inocente y respondió preguntas de su defensor oficial Gustavo Kollman, centradas en demostrar que ella no estaba al tanto del propósito de Sabag Montiel cuando el jueves de la semana pasada gatilló un arma hacia el rostro de la Vicepresidenta.
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