La frontera-colador: los 32 pasos ilegales para cruzar a Chile

El 12 de octubre de 2014 LM Neuquén fue a la zona caliente del tráfico de droga.

Guillermo elía/Camilo Ciruzzi

Enviados especiales a Chile

policiales@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

La frontera argentino-chilena, en sus 339 kilómetros de extensión en Neuquén, es demasiado porosa: hay 32 pasos clandestinos que utilizan los narcos para cruzar la droga al otro lado de los Andes. Son cruces naturales, algunos intransitables en invierno, que no están mapeados pero son conocidos por los baqueanos de la zona que pasan la droga (devenidos en "burreros"). La mayoría de estos pasos ilegales se cruzan a pie, a caballo, en moto o cuatriciclo. Hasta en auto.

En lo que va del año (2014) los organismos oficiales de ambos países han incautado 1,6 toneladas de droga: 800 kilos en Chile y 806 en Argentina. Pero las autoridades fronterizas calculan que no menos de 15 toneladas de marihuana ya han atravesado la frontera.

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El negocio es lo primero

Para los traficantes, el negocio es muy tentador: les genera enormes ganancias. El kilo de marihuana se adquiere en la Triple Frontera, a orillas del río Paraná, a 60 dólares. El cargamento puesto en Neuquén ya trepa a los 600 dólares. Cuando llega a la frontera con Chile su valor se duplica y el kilo asciende a 1.300 dólares. En la medida que baja a los centros urbanos del vecino país crece aún más. En Temuco vale 1.600 dólares, y en Santiago de Chile 2.000 dólares aquel mismo kilo que partió a un precio de 60.

Es decir: entre origen y destino, el valor inicial se multiplica más de 33 veces. En el camino surge el efecto derrame. Porque hay que pagar la logística, a los intermediarios y -en algunos casos- a funcionarios o efectivos de fuerzas de seguridad para que miren hacia otra dirección.

Para las organizaciones narco, la frontera neuquina es atractiva porque cuenta con 7 pasos habilitados: Pino Hachado, Icalma, Mamuil Malal, Hua Hum, Carririñe, Samoré y Pichachen. Y están abiertos todo el año, salvo eventualidades.

Pero sobre todo, la frontera también les ofrece 32 pasos naturales que ya usaban los habitantes ancestrales de la región. Lo central es que no están custodiados, y los utilizan baqueanos, crianceros y trashumantes, además de los "burreros" (que en otras fronteras del país se conocen como "mulas").

Las dos rutas que ingresan a Neuquén, la 40 y 22, son verdaderas autopistas que conducen a la frontera (ver recuadro).

LM Neuquén realizó el largo camino provincial que arranca en los puentes carreteros y concluye en Pino Hachado. En ese recorrido hubo una constante: los controles brillaron por su ausencia.

Recién al arribar al paso internacional la labor del control se hizo sentir por el personal de Aduana-AFIP que, de observar algo irregular, convoca a Gendarmería Nacional.

En lo que va del año, en los pasos más transitados -Samoré, Icalma, Pino Hachado y Mamuil Malal- se incautaron 806 kilos de marihuana que iba oculta en vehículos con doble fondo. Los hallazgos fueron producto de la pericia de los controladores y el olfato de los perros entrenados para detectar droga.

"Acá se hace lo humanamente posible, pero cuando hay mucha gente no podés inspeccionar detenidamente a todos y se complica. Además, tenemos un montón de pasos alternativos por los que se trafica y en los que nosotros no tenemos injerencia", reveló bajo reserva de identidad un miembro del organismo fiscal nacional.

"Es un colador"

"La cordillera a esta altura es un colador. Hay 32 pasos no habilitados que comunican con Neuquén. Por ahí, transitan los arrieros y se hace muy difícil controlarlos. Y como es rentable la droga, la gente de cordillera ha cambiado su forma de vivir. Ahora, la agricultura y la ganadería la alternan con el resguardo y acopio de droga", confió Juan Carlos de la Fuente Amaya, titular de la Policía de Investigaciones chilena (PDI), en Temuco, a este diario.

Por su parte, Rodrigo Arroyo Olave, jefe del grupo Orden y Seguridad 7 (OS7), se sinceró: "Va a ser imposible evitar que ingrese marihuana a Chile desde Neuquén. Los pasos no habilitados que se nombran para el tráfico de drogas son 27, entre ellos El Arco, Pino Solo y Batea Mahuida".

Del lado argentino, un funcionario de la fuerza de seguridad en la frontera admitió que "hay muchos pasos que se hacen en vehículo y que del lado chileno son verdaderas autopistas. En San Martín de los Andes tenemos huellas de que mochileros cruzan a pie, y a la vera de Icalma hay caminos que permiten evitar los controles con facilidad".

Producto de la cantidad de atajos para sortear las aduanas es que la PDI está trabajando con infiltrados y escuchas telefónicas. Así lograron detectar diez organizaciones chilenas traficando por la frontera neuquina y también descubrieron la modalidad que utilizan: una vez que la marihuana llega a la frontera, todo queda en manos de los "burreros", que son baqueanos que conocen la geografía cordillerana y los pasos clandestinos que se pueden transitar según la estación del año.

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