La grasa que no se ve es la más peligrosa de todas

Se trata de la que se forma en las vísceras y afecta a órganos clave.

Una investigación de UT Southwestern Medical Center, con sede en Estados Unidos, concluyó en que la grasa que “no se ve”, la grasa visceral, es la más peligrosa de todas porque puede traer riesgos mortales dado que afecta a órganos vitales.

“La grasa visceral puede afectar a los órganos locales o todo el sistema del cuerpo, como el corazón y el hígado, así como los órganos abdominales”, señala el autor principal del trabajo, el cardiólogo Ian J. Neeland. Pero, además, los científicos analizaron dos tipos de intervenciones posibles para acabar con este problema: la modificación del estilo de vida, cambio de alimentación y ejercicios, y la farmacológica, para aprender la mejor manera de vencer a la grasa que se encuentra en la profundidad del abdomen.

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En la investigación, que se publicó en la revista especializada Mayo Clinic Proceedings, se cuenta que cuando los estudios clínicos utilizan el peso o el índice de masa corporal (IMC, al que se llega dividiendo el peso del paciente por su altura al cuadrado) como parámetros de medición, no se alcanza a saber si las intervenciones están reduciendo la grasa en cualquier parte del cuerpo o sólo cerca de la superficie. Por eso, para averiguarlo, evaluaron los cambios en la grasa visceral en 3602 participantes durante un período de seis meses controlados a través de diagnósticos por imágenes. Tanto el ejercicio como los medicamentos redujeron la grasa visceral, aunque la disminución fue más significativa con el ejercicio.

“La ubicación y el tipo de grasa es importante. Si únicamente se mide el peso o el IMC, es posible que se caiga en una subestimación del beneficio para la salud de perder peso -destaca Neeland-. El ejercicio físico puede realmente derretir la grasa visceral”, apunta Neeland.

A estas alturas, es sabido que la obesidad es una pandemia mundial. De acuerdo con el último estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado el año pasado, el 40% de los niños tiene sobrepeso y obesidad –casi uno de cada cinco. Por ejemplo, en los Estados Unidos, uno de los países en donde la mala alimentación es remarcada por los especialistas, según los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, la obesidad afecta a casi el 40% de las personas adultas.

Neeland explica que los investigadores pensaban previamente en la grasa como un almacenamiento inerte, pero con el paso de los años esta visión evolucionó y fue mutando: ahora la grasa es considerada un órgano activo. “Algunas personas que son obesas tienen enfermedades del corazón, diabetes o síndrome metabólico mientras otras no -explica el cardiólogo-. Nuestro estudio sugiere que una combinación de enfoques puede ayudar a reducir la grasa visceral y, de este modo, potencialmente prevenir estas enfermedades”.

Para combatir a la gordura

La buena alimentación es el primer paso indicado por los médicos o nutricionistas, que debe ser acompañado por una actividad física. A partir de entonces, es clave que el paciente comience a comer a conciencia, comprendiendo el daño del que es víctima en caso de no hacerlo sanamente.

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