La selección argentina masculina de vóley no pudo ante Francia en las semifinales de Tokio 2020 (25-22, 25-19 y 25-22) y la ilusión de conseguir el oro olímpico se derrumbó. Ahora, los dirigidos por Marcelo Méndez deberán enfrentarse a Brasil por la medalla de bronce e intentarán repetir una de las máximas hazañas en la historia del voleibol nacional.
Tras el histórico tercer puesto conseguido en el Mundial de 1982 disputado en el país y la digna actuación en Los Ángeles 1984, la Argentina llegaba a los Juegos de Seúl 1988 con el objetivo de llevarse la primer medalla olímpica de la disciplina.
Daniel Colla, Juan Carlos Cuminetti, Alejandro Diz, Waldo Kantor, Esteban de Palma, Raúl Quiroga, Javier Weber, Jon Uriarte, Eduardo Martínez, Claudio Zulianello, Daniel Castellani y Hugo Conte fueron los elegidos por el entrenador Luis Muchaga para viajar a la capital de Corea del Sur.
El combinado nacional tuvo un furioso arranque en aquellos Juegos Olímpicos derrotando con facilidad a los dos equipos más débiles del Grupo B: 3-0 a Túnez y 3-1 a Japón.
En el tercer partido, Argentina se enfrentó a los Estados Unidos, los grandes candidatos en la previa, que finalmente se terminaron quedado con el oro. La Albiceleste sorprendió llevándose los primeros dos sets, pero no pudo aguantar el vendaval norteamericano y terminó cayendo por 3-2 (11-15, 11-15, 15-4, 17-15, 15-7).
Luego de la ajustada derrota ante los estadounidenses, el equipo liderado por la figura de Hugo Conte (padre de Facundo) debía enfrentarse a los Países Bajos en un duelo crucial por la clasificación a las semifinales de los Juegos. Aunque todo parecía indicar que iba a ser un partido parejo, Argentina barrió a los europeos por 3-0 (15-11, 15-7, 15-8) y selló su pase a la siguiente ronda.
La última fecha del grupo la disputó ante Francia. Con la clasificación ya asegurada, el entrenador Luis Muchaga optó por cuidar a los mejores jugadores del plantel y los galos se llevaron el partido en tres sets corridos (15-7, 15-5, 15-5).
Tras haber finalizado por detrás de los Estados Unidos en el Grupo B, la Argentina tuvo que enfrentarse a la poderosa Unión Soviética en las semifinales. Si bien la confianza del equipo nacional era muy grande, los soviéticos demostraron toda su jerarquía y aplastaron a los argentinos por 3-0, derrumbando la ilusión de conseguir el primer oro de la historia en el vóley masculino.
Por la otra llave, los norteamericanos aplastaron a Brasil 3-0 y accedieron a la final del torneo. Para llevarse una medalla de Seúl, Argentina debía derrotar en el clásico sudamericano a la Verdeamarela, medalla de plata en los anteriores Juegos Olímpicos.
Los dirigidos por Muchaga se llevaron el primer set por 15-10. En el segundo, Brasil reaccionó y se impuso con un ajustado 17-15. El tercer parcial volvió a ser para la Argentina, que lo ganó contundentemente por 15-8 y quedó a un paso de llevarse el partido. Sin embargo, Brasil volvió a emparejar en el cuarto (15-12) y llevó el duelo al quinto set.
En ese último parcial, Argentina se mostró muy superior y alcanzó una ventaja de 11-4. La victoria parecía encaminada, pero Brasil demostró toda su jerarquía, ganó cinco puntos seguidos (11-9) y la definición volvió a quedar en suspenso.
Fue entonces cuando Jon Uriarte y Daniel Castellani lograron un punto de bloqueo que significó la rotación del saque y llenó de tranquilidad al equipo argentino. De ahí en adelante, la Albiceleste no volvió a ceder ningún punto y termino llevándose el clásico por 3-2.
Argentina terminó subiéndose al último lugar del podio y consiguió la tan ansiada medalla de bronce nada más y nada menos que ante Brasil, alcanzando el punto más alto en la historia del vóley nacional masculino.
Ahora, de la mano de Luciano De Cecco, Bruno Lima, el "Heredero" Facundo Conte y compañía, Argentina intentará repetir la hazaña conseguida en Seúl 1988 cuando se mida ante los últimos campeones olímpicos el sábado a las 01.30. Mismo rival, misma instancia, mismos apellidos, mismo continente y la misma ilusión que hace 33 años.
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