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La historia de Don Peto, el ermitaño que hizo una amistad de hierro con un policía solidario

Ruperto Martínez es un ermitaño que vive en un paraje escondido cerca de Chos Malal. La vida le regaló un amigo, el policía Gabriel Méndez, que lo ayuda en los momentos más difíciles.

Los caminos de la vida nunca son como pensamos. Esa rueda imaginaria que impulsa su motor va girando en distintas direcciones. En esos trayectos vamos conociendo lugares y personas que se incorporan a nuestra existencia casi sin quererlo. Se suceden encuentros y desencuentros con tanta frecuencia como los días se transforman en noches. Algunos de esos lograron perdurar en lazos de amistad , en especial en aquellos lugares que parecen haber quedado detenidos en el tiempo.

Es lo que sucedió con Ruperto Martínez, un hombre solitario y ermitaño, que franqueó hace rato la barrera de los 70 años. Vive en Aguada La Chilca, a unos 65 kilómetros de Chos Malal por la Ruta Provincial 9. Habita una humilde vivienda y hasta allí periódicamente llega el Sargento Primero de la Policía del Neuquén, Gabriel Méndez, para visitarlo y acercarle lo que necesita. Esta es la historia de su amistad en medio de la nada.

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Para entender la vida solitaria de Don “Peto”, como todos lo conocen aquí, hay que remontarse muchas décadas atrás cuando a los 6 años junto a su hermano mellizo Mario fueron probablemente abandonados por sus padres Carlos Martínez y Lorenza Parada. Algunos lugareseños que los conocen desde siempre aseguran que su madre viajó a Chile junto a una pequeña hermana y jamás la volvió a ver.

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A su padre casi no lo veían porque se había ido a trabajar a otros pueblos. Al quedar solos, la familia de Luis Arriagada y Florinia Matuz les dieron cobijo y se hicieron cargo de su crianza junto a sus seis hijos. En esos tiempos el matrimonio cumplía obligaciones laborales en la recordada mina La Continental. Años después se trasladaron a la otra parte del emprendimiento minero que se llama La Cecilia. Los mellizos Martínez, según cuenta Olga Arriagada (una “hermana del corazón''), trabajaron desde la infancia porque colaboraban con las tareas que hacía la familia, que los criaba en ese momento. Pasaron los años, Olga se casó y construyó su familia. Con el tiempo, la mujer enviudó y mudó al pareje Balsa Huitrín y se trajo con ella a sus hermanos de la vida.

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“Don “Peto” tiene a su hermano Mario, su mellizo y que trabaja de criancero cerca de Chorriaca, con un hombre que tiene animales llamado Elías Quezada. Hace unos 20 años que trabaja en ese lugar, siempre dedicad al cuidado de los animales. "Antes los hermanos vivían juntos pero nadie sabe por qué separaron sus caminos y Ruperto quedó viviendo cerca de la Balsa Huitrín, en Aguada La Chilca”, contó Enrique Soto, un vecino que tiene campo en el lugar y que lo conoce desde hace cuatro décadas.

“Tiene más de 75 años. Vive solo por costumbre y es una persona muy feliz a su manera. Siempre lo encontrás cantando corridos. En sus años de mozo lo vi jinetear y amansar potros ariscos. Un hombre muy de campo, de hecho criancero de chivas, caballos y algunas ovejas, ya no le quedan, pero supo hacer la trashumancia hasta una veranada cerca de Manzano Amargo”, refirió Soto.

Contó también que Don Peto era muy buen jugador de fútbol. “Éramos niños en esa época divina sin tecnologías y todos disfrutamos de la vida de otra manera. Ahora cada uno disfruta de la manera que puede y cree que es buena. Muy lindos recuerdos tengo de él”. Lo definió como un hombre “petisito” que “se crió en el campo y aprendió a hacer de todo y de hecho la vida lo llevó a eso y por eso su forma de ser”, señaló.

Antes de radicarse en forma definitiva en su hogar, Ruperto Martínez supo trabajar en el paraje que es conocido como la Isla del Burro.

Gabriel, su amigo policía siempre lo visita

Don “Peto” en esta existencia que fue trazada entre sacrificios, sufrimientos y soledad tuvo la fortuna de cruzarse en su camino con un efectivo policial que desde que ingresó a la fuerza de la provincia su objetivo principal fue humanizar la profesión. Gabriel Méndez hace 17 años que pertenece a la institución y actualmente revista en el cargo de Sargento Primero. Trabaja en el destacamento policial de Chorriaca, con dependencia de la Comisaría 50 de Taquimilan, desde el año 2019.

Antes había cumplido funciones en la Comisaría 24 de Chos Malal y supo ser en su momento soldado voluntario en el RIM 26 de Junín de los Andes. Sobre su actual destino contó que “en este lugar el trabajo es muy distinto al de la ciudad. Hay más cercanía y otro trato con la gente. Es por eso que a mí se me permitió hacer algo que me gusta mucho: ayudar al que necesita”, contó Gabriel con enorme satisfacción. Agregó que “yo creo que sea la profesión que pueda ocuparse en la vida siempre hay que ser más humanos, porque siempre también hay alguien que nos necesita y necesita que lo ayudemos a salir adelante”.

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El efectivo policial contó que desde el destacamento policial cumplen un valioso rol social y que es fundamental muchas veces para asistir a personas que están en lugares casi inaccesibles.

“Periódicamente llevamos agua a los puestos más lejanos, ya que muchos no cuentan con agua potable. También ayudamos a cortarles leña. Cuando tomo conocimiento de un hecho donde alguien necesita sea quien sea siempre busco ayudarlo. Muchas veces usando los medios que nos provee la policía o por medio de colectas solidarias que hago por mis redes sociales. La gente colabora mucho”, contó Gabriel.

En medio de estas recorridas sociales conoció a don Ruperto y lentamente fueron construyendo una linda amistad.

“Es ermitaño, como su hermano que vive en otro puesto. Es asistido por algunas entidades como salud y municipios, pero muchas veces resulta insuficiente. El no se quiere mudar a la ciudad. Es feliz, así como vive, solo en medio de la nada y en un ranchito precario. Tiene una construcción más adecuada, pero a él le gusta estar ahí y pasa gran parte de sus días en su casita”. Por último, dijo que “es una elección de vida y yo la respeto y lo acompaño y lo voy a acompañar en todo lo que pueda para que el sea feliz en su mundo. No molesta a nadie y es una muy buena persona”, concluyó.

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