La noche que noquearon al invencible Tyson

Hace 28 años, James Buster Douglas provocó la sorpresa más grande de la historia del boxeo.

James Buster Douglas no tenía el físico de David. Tampoco Mike Tyson era un gigante como Goliat (medía “apenas” 1,78 metros). Pero pocas veces el mundo del boxeo asistió a una sorpresa semejante, un shock inesperado en el que el retador impensado derribaba al campeón invencible. Fue hace 28 años, el 11 de febrero de 1990. Fue en Tokyo. Pero el golpe se sintió en todo el planeta.

Antes de mostrar su peor cara, de terminar tras las rejas, de ser vencido por Holyfield y de arrancarle la oreja, Tyson era invencible. A los 23 años, siendo el campeón de los pesos pesados más joven de la historia, el Hombre de Acero llegaba invicto con 37 victorias, 32 de ellas por KO y 17 en el primer asalto. El desconocido retador, de 29 años, sumaba 29 victorias -20 de ellas por KO-, 4 derrotas y 1 empate. Las apuestas lo decían todo: 42 a 1 a favor del campeón.

En Japón, ni los periodistas daban crédito a ese joven salido de la nada. Si figura era tan poco relevante que en la rueda de prensa previa al cmnbate, cuando le tocó el turno de hablar, casi todos se fueron. ¿Quién quería saber lo que pensaba un hombre destinado a terminar en la lona? Sólo su madre confiaba en él. Y había fallecido tres semanas antes de su gran pelea. Una pelea que estaba armada como antesala a otra mucho más importante, una suerte de entrenamiento de Tyson para llegar bien preparado contra la estrella emergente Evander Holyfield.

Pero Douglas salió inspirado y aguantó la fuerza arrolladora de Tyson en los primeros rounds. En el octavo, cayó al suelo. Nadie se dio cuenta entonces, porque el final parecía muy previsible, pero el retador tardó más de 10 segundos en ponerse pie. La lenta cuenta del árbitro permitió el milagro que llegaría después. Porque en el siguiente round Buster Douglas lastimó al campeón, y en el décimo lo mandó a la lona para toda la cuenta. Para todo la eternidad.

Un potente gancho y tres ágiles golpes cambiaron la vida de Buster Douglas, un boxeador que pasó de completo desconocido a celebridad mundial de la noche a la mañana, en un reinado que le duró apenas unos meses (en octubre perdió su efímero cinturón de campeón de los pesos pesados ante Holyfield, que lo noqueó en el tercer round) pero le dejó una bolsa de 24 millones de dólares por su única defensa.

Para Mike Tyson aquella noche del 11 de febrero se convertiría en el principio de su caída como boxeador ya que nunca más pudo recuperar su título de campeón mundial, y sus miserias personales salieron a la luz, como la violación a la "Miss América Afroamericana", Desiree Washington, delito por el cual fue condenado a 6 años de prisión, aunque salió en libertad tras 3 años y 8 meses.

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