El sol se alzó en lo alto del cielo azul, mientras las blancas y esponjosas nubes danzaban a su alrededor. Como si se tratara de un designio divino, la bandera nacional se dibujó en el firmamento el día que la selección femenina de fútbol visitó a los chicos y chicas del Club Estrella Roja de esta ciudad.

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Con una enorme sonrisa, y la humildad que caracteriza a los grandes, las jugadoras y el cuerpo técnico se bajaron del colectivo que los transportaba hacia el Aeropuerto Presidente Perón para compartir un momento con la gente del barrio Loteo Social.

Los equipos femeninos de Estrella Roja y el Club Pacífico –que estuvo invitado al evento- hicieron un cordón para recibir al seleccionado. Entre aplausos y vítores, el grupo de chicos y chicas se sacó fotos con las futbolistas y les pidió autógrafos.

La realidad de las familias de Loteo Social es dura. Una gran parte de los vecinos no tiene empleo, mientras que otros trabajan en negro, por lo que dedican muchas horas a buscar un sustento para poder alimentar a sus hijos. Esto implica que los niños pasan una considerable parte del día sin la supervisión de un adulto, lo que los acerca a las calles.

En este contexto, la cancha del club -recientemente inaugurada- es el único atractivo que los aleja de los peligros de la vida callejera y desde la organización apuntan a fortalecer ese lazo con otras disciplinas deportivas y actividades culturales.

Los chicos y chicas del club Estrella Roja, que funciona en el barrio Loteo Social, conocieron a las jugadoras de la selección de fútbol.

Las jugadoras del seleccionado se sintieron identificadas con esto, ya que algunas de ellas vienen de lugares parecidos, donde abunda el hambre y faltan muchos servicios, y tuvieron una infancia dura.

Yamila Rodríguez, delantera de Boca Juniors, contó que el recibimiento de los chicos en el potrero le recordó a su infancia, cuando se la pasaba jugando al fútbol con los nenes. “Ver a toda esta gente y a estos niños te dan más aliento, me da más fuerza para seguir y estar más motivada para llegar al Mundial”, manifestó.

seleccion femenina

Vuelta a la infancia

Daiana Leguizamón, mediocampista de Racing, coincidió con su compañera. “Cuando miré a toda la gente acá, retrocedí y volví a mi infancia. Este recibimiento de la gente nos da muchas fuerzas y nos hace cada vez más gigantes y estamos muy agradecidas de todo esto”, dijo mientras la emoción dibujaba una sonrisa en su rostro.

Irma Ojeda, una de las fundadoras de la escuela, se mostró muy contenta por la visita del seleccionado.

“Las chicas tienen ese carisma, nos dieron besos y abrazos y nos encantó esa calidez. Nosotros no nos esperábamos todo esto, es un sueño cumplido. Hemos empezado un lindo año, con la cancha, y a veces parece que estás soñando, esto es lo más lindo que nos pasó”, indicó.

En tan sólo dos años, Estrella Roja pasó de ser una típica escuelita de fútbol, que sólo tenía nueve jugadores, a convertirse en un espacio de contención que ya alberga a 120 chicos y chicas de todas las edades.

Los chicos y chicas del club Estrella Roja, que funciona en el barrio Loteo Social, conocieron a las jugadoras de la selección de fútbol.

Deporte, cultura y educación

Los organizadores de Estrella Roja apuntan a alejar a los chicos de la calle no solo con el deporte, sino también con la cultura y la educación. Ahora buscan construir un salón de usos múltiples en el predio donde está la cancha, en la calle Moritán al fondo, para poder ampliar estas prácticas y profundizar el efecto positivo sobre los más pequeños.

Edgardo, padrino de Estrella Roja, comentó a LM Neuquén que el barrio carece de espacios para la niñez y la juventud, por lo que el trabajo de todos los vecinos que colaboran con el club es fundamental.

Comentó que todos los sábados, después del partido, los chicos y las chicas se van a la casa de Irma, donde los esperan artistas barriales que tocan canciones y les leen cuentos. Es por eso que pidió cooperación para poder construir el salón de usos múltiples, donde planean ampliar las actividades del club.

“Si tuviéramos el salón, se profundizaría todo este trabajo porque podríamos dar clases de hip hop y rap, que es lo que les gusta a los chicos hoy, e incluso promover otra clase de deportes como hockey y vóley. Sería ideal para varias cosas que los chicos necesitarían, como darles la comida y clases de apoyo. Sería estar donde el Estado no está tan presente”, graficó.

Además, consideró que la expansión de Estrella Roja permitirá que los chicos se integren más, se conozcan y se ayuden cuando lo necesiten.

montanaro

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