La venta de birra artesanal se planchó por la crisis

El mercado se tuvo que acomodar a la inflación y al tipo de cambio.

POR SOFIA SANDOVAL - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Después del boom de la cerveza artesanal que pobló la ciudad de bares y negocios expendedores de esta bebida en grandes botellones, el mercado muestra síntomas de haberse estabilizado. La difícil situación económica nacional empujó a los clientes a hacer un consumo más cuidadoso y hasta llevó a algunos comerciantes a bajar la persiana.

“Algunos growlers han tenido que cerrar porque tener un despacho de cerveza es muy costoso”, detalló Natalia Pincheira, una productora de esta bebida de la región, en referencia a los comercios expendedores que venden al paso en botellones recargables. Aunque este tipo de emprendimientos se diseminó por la región en el último par de años, el exceso de oferta ante una demanda constante o más cuidadosa parece haber retraído la expansión.

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Los productores coinciden en que no hubo una caída en la demanda y que son muchos los neuquinos que adaptaron el paladar al sabor de la cerveza artesanal y la prefieren a las clásicas versiones industriales. Sin embargo, sí notan que hay algunos consumidores que probaron las pintas artesanales por moda y ahora volvieron a tomar las botellas de los supermercados. A eso se suma la reinvención de las grandes fábricas, que lanzaron nuevas presentaciones que emulan el sabor IPA o Cream Stout de los pequeños productores.

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Con este panorama, el boom por las artesanales que sobrepasaba la capacidad de las malterías y agotaba el stock de insumos para fabricar ya no se nota como hace dos años. Sin embargo, las fábricas más establecidas aún permanecen en pie y son muchos los neuquinos que optan por pedir una pinta en un bar.

La corrida cambiaria también generó un impacto en el mundo cervecero: las levaduras y el lúpulo son, en mayor medida, insumos importados. Eso motivó a muchos a reducir la cantidad de levadura para ahorrar costos u optar por lúpulo nacional, que modificó la calidad del producto final. En otros casos, se vieron obligados a incrementar el valor de cada pinta, acompañando el incremento de precios que se vive en todos los rubros alimenticios.

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“Vemos que mucha gente pide cerveza artesanal, pero se han popularizado los happy hours, donde la gente puede tomar una pinta entre las 19 y las 21 por un precio más bajo”, aseguró Pincheira, sobre las estrategias de los consumidores para mantener sus gustos en épocas de pérdida de poder adquisitivo. Este consumo más cuidadoso, sumado a la sobreoferta de puntos de recarga de botellones, llevó a algunos emprendedores a cerrar sus comercios o a continuar con la fabricación para proveer a bares o vender en ferias gastronómicas, pero sin contar con un local de despacho al público. De esta manera, mantienen su oficio como cerveceros, pero se ahorran los altos gatos fijos.

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