Las chicas se animan a las gambetas y a las rabonas

Tienen entre 16 y 40 años, invadieron las canchas de fútbol 5 y juegan torneos.

Pablo Montanaro
montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Juntarse para ir a jugar un picadito ya no es una pasión exclusiva de los hombres. En los últimos años, ellas también comenzaron a poblar las canchas de fútbol 5 que hay en la ciudad y a sentir el placer de patear una pelota. Alquilar cancha entre amigas, entrenar, formar un equipo y competir en torneos se ha puesto de moda entre las neuquinas jóvenes y adultas.

Son las siete y media de la tarde de un jueves ventoso en un complejo de fútbol 5 sobre la calle Olascoaga al 2000. Bajo la atenta mirada del director técnico Matías Alfonso, más de veinte chicas entrenan en dos canchas diferentes, se animan a una gambeta, a un desborde con centro atrás, a pisarla y hasta a tirar un caño. Unas son integrantes de Las Bandurrias y otras, de Doping Positivo. Ambos equipos forman parte de la escuela de fútbol femenino y participan en la categoría "A" de la liga Fem.

Antonela, pelo corto y pantalón de Boca, pisa la pelota, engancha con la derecha y, como su ídolo Cristian Ronaldo, pone la pelota en los pies de Florencia, que cruza un derechazo al ángulo -lejos de la arquera- y recibe el aplauso del DT. La pasión de Antonela por el fútbol viene de chiquita, ya que desde los 5 años jugaba con sus hermanos varones. "Eran muy futboleros, así que no tenía otra que jugar con ellos", dice.

450 son las chicas que juegan en los 30 equipos de la liga Fem de fútbol femenino.

A los 20 años, Antonela o Pepa, como la llaman sus compañeras, es una de las goleadoras de Las Bandurrias, con 15 tantos en 12 partidos. Y se ríe cuando confiesa que tiene amigos varones que la invitan a jugar algún picadito.

Matías cuenta que la escuela surgió hace tres años por iniciativa de una chica llamada Lorena, quien un día le preguntó si entrenaba mujeres. "Decidimos arrancar con la escuelita a partir de los 16 años y luego con formativas, desde los 10. Actualmente tenemos 45 chicas en formativas y unas 35 que van desde los 16 a los 35, que juegan la liga", describe.

La mayoría de las jugadoras trabajan o estudian durante el día y entrenan por la noche. Ese el caso de Florencia, de 27 años, quien trabaja en el Mercado Concentrador en Parque Industrial. Asegura que más que mirar fútbol por la tele prefiere jugar a la PlayStation. "Me gusta jugar de delantera. El fútbol femenino creció mucho; cuando empecé hace tres años éramos bastantes chicas, pero ahora se puso de moda y cada vez son más las que quieren practicarlo", cuenta.

Julieta le dejó la custodia del arco de Doping Positivo a Gisela, ya que en unos días se casa y no quiere arriesgarse a ninguna lesión. Tiene 25 años y hace tres se enganchó en la escuelita por su amor al fútbol. Dice que muchas veces se ha replanteado jugar al arco, aunque aclara que le gusta "defender la casa".

"Qué mala que soy", grita Macarena tras rematar débil frente al arco. "Hacé un pase, gordi", le reclama Paula a una compañera, mientras Brenda rechaza la pelota en la puerta del área. Son las 9 y media de la noche, el profe termina el entrenamiento y les pide a las chicas que antes de hacer el "tercer tiempo" en el bar elonguen.

Frente al complejo de canchas donde entrenaron Las Bandurrias hay otro en el que un grupo de chicas de entre 20 y 30 años -del equipo Escorpionas FC- practican remates al arco y pases a un toque bajo la mirada del director técnico Marcos Vivanco, quien resalta que el auge del fútbol femenino que se vive en la ciudad "vino acompañado del tema del césped sintético, ya que antes las mujeres no se animaban a jugar y ahora han encontrado la oportunidad de formarse en este deporte".

"En nosotras, el fútbol pasó a ser un poco más que un hobby, te vas entusiasmando y querés mejorar", comenta Luisina Latanzi, la defensora "rústica", según ella, y capitana de Escorpionas FC.

Hace cuatro años que Luly -así la llaman dentro de la cancha- se enganchó a jugar al fútbol a raíz de una invitación de una amiga. "Mi grupo de amigas no jugaba y ahora somos cuatro las que jugamos al fútbol", dice esta joven de 25 años, hincha de River y profesora de piano.

Comenta que al principio los hombres las miraban de afuera y se tenían que bancar las cargadas, pero enseguida afirma que ahora están acostumbrados a verlas y que muchos de ellos las miran con asombro cuando entrenan.

La clásica expresión "me voy a jugar al fútbol" ya no se escucha sólo en un diálogo entre hombres, también las chicas decidieron gambetear los prejuicios, invadir las canchas de fútbol 5 que se despliegan en la capital neuquina, correr detrás de una pelota y festejar un gol sin perder su femineidad.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído